ZARZUELAS Y
MODAS
Cuando
ves a una lideresa marquesona, de las de Chumy Chumez y de las del gran Serafín.
Una señora con la permanente perfecta, vestida por Loewe y calzada con
Manolo´s, con un collar y una pulsera que me arreglaban a mí el año. Cuando
ves, digo, a un personaje así, manifestarse por las calles gritando ¡Libertad! Es
legítimo dudar de tus sentidos. Ocurre que de tanto frotarme los ojos no hago más
que llorar y ya no sé si es de risa o de pena, o de pura desesperación. Vivimos
inmersos en una zarzuela (mala) y no lo sabemos. A esto va quedando reducida la
política y la realidad; a ver a los ricos manifestándose en contra de los
intolerables privilegios de los pobres. Y con música de Nacho Cano, que no de
Barbieri. En mis tiempos los cuatro gatos que gritábamos ¡Libertad! por las calles
estábamos calzados por Adidas, complemento muy necesario para salir corriendo
de las hostias que te caían por parte de los grises (ya marrones). En estas
manifestaciones 2.0 los guindillas hacen pasillo de seguridad para que ningún perroflauta
vaya a incomodar el valiente grito de ¡Libertad! que van emitiendo estas
manolas de derechas, que lo mismo te bailan un chotis encima de una resolución judicial,
que le arrancan el moño a una hippy, son muy temperamentales estas chulapas de
rompe y rasga, y es inútil tirar de hemeroteca para airearles sus múltiples vergüenzas
pasadas, ya que la vergüenza es sentimiento inasequible, que resbala sin dejar
huella en estas jetas de teflón embadurnadas por Estée Lauder. En mis manifas olía
a Patchouli y en estas de ahora a Chanel y a Dior, y yo las distingo por eso y las venteo de
lejos como un perdiguero de Burgos, y me quedo de muestra señalando por donde
viene este bando de perdices depredadoras y las traigo a estos papelines como pieza cobrada.
Ya que esta cacería; digital e inane, es
la única forma de cobrar estas piezas que siempre vuelan libres alimentándose en
los sembrados de los demás. Como en la zarzuela: una morena y una rubia hijas del pueblo de Madrid, me dan el opio con
tal gracia que no lo puedo resistir. Don Hilarión avanza Ca´Alcalá abajo
con Esperancita de un bracete e Isabelita colgada del otro, mientras los
organilleros de Vox escupen por el colmillo y le dan al manubrio con el codo
echando piropos retrecheros. Paso ya de frotarme los ojos que los tengo
arrasaos. En estas zarzuelas se mezcla lo trágico y lo cómico, pero es adrede,
para pasar de contrabando (con desfachatez) tus amnistías fiscales como si no
fuesen igual de ilegales que la amnistía política que va a ocurrir ahora. Bajo los
farolillos de la verbena todo vale, parece una verbena popular, pero ni el olor
a churros puede con el Chanel 5, y en las casetillas de tiro si le das al
muñeco de Sánchez te dan una botella de Veuve Clicquot en vez de sidra El Gaitero, y si le
sacas un ojo al coletas te llevas una pepona de la infanta vestida de
legionaria que no te cabe ni en el maletero del Mercedes. Así son las fiestas
populares hoy día. No se engañen nunca Vds. porque estas corralas populares son siempre un decorado y nunca hay ropa tendida fuera, porque lo sucio se lava dentro para que no hablen las comadres de la prensa. Se apropiaron de la bandera de España y ahora se están
apropiando de la palabra Libertad. Ellos escriben el libreto y le ponen la música,
el problema es que hay público que sigue pagando y aplaudiendo, y un servidor y
muchos otros como yo, que vivimos inmersos en esta telerrealidad zarzuelera,
andamos entre bambalinas buscando la salida antes de que nos ahogue la caspa y
nos aniquile la vergüenza ajena, que para nuestra desgracia, nosotros si
tenemos. El fascismo cuando oía la palabra cultura echaba mano a la pistola,
ahora si oyen Vds. gritar ¡Libertad! por la calle ¡No se fíen! Las Adidas ya no
son tendencia, pero lleven calzado cómodo que a lo mejor hay que salir
corriendo. La putada son los 50 años más y la artritis, por lo demás los de las
porras siguen siendo los mismos aunque los vista Armani.
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