Una sombra tan solo seras

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viernes, 16 de junio de 2023

 

                                    UN   FUTURO

Me pregunto a menudo por qué, si los que gobiernan mis días son mantequillas y pan tierno (y ríase la gente) hablo del gobierno, del mundo y sus monarquías. Quizá es porque lo mismo se preguntó Don Luis de Góngora con más rumbo y más fama y acabo muriendo pobre y olvidado y hay que sacar lecciones de todo. Si los clásicos permanecen es porque nos están diciendo que lo que pasó volverá a suceder y además nos lo dicen de forma elegante, y yo solo soy un modesto alumno que trato de no olvidar lo que me enseñan, y como el caletre no me da para más, lo voy copiando y la ignorancia moderna se encarga de pasarlo por nuevo. A Don Luis, hoy la censura imbécil e izquierdosa que nos vigila, lo hubiera metido a galeras por menorero; por hacer con Bárbola la hija de la panadera (que era menor) las bellaquerías detrás de la puerta. Y allí en la trena, podrá por fin hacer las paces con Don Francisco de Quevedo, que allí yace y le espera por poeta machista y faltón. Se está quedando el manual de literatura de los chavales en folleto propagandístico a fuer de arrancarle hojas, y a estos dos escritores les hace el guisote carcelario la puta vieja de Celestina, que ya solo frecuentan los muy depravados o los especialistas universitarios. Y aquí estamos. Que estamos ya más a gusto en el estaribél haciendo compañía a estas figuras censuradas que sueltos por ahí, rodeado de idiotas a los que no se puede criticar. ¿Si no se puede criticar al imbécil, de que sirven miles de años de civilización? Y ya ven Vds. que aquello de: que en el talego siempre se conoce gente interesante no es un tópico. Si tenemos que mutilar a los clásicos; a los que nos enseñaron a escribir y a pensar, si tenemos que arrojarlos fuera de los manuales de literatura para que no padezca la fina sensibilidad falso-progresista es que ya hay por ahí demasiada peña con espíritu censor, mala gente que camina y va apestando la tierra. Se piensan que son de izquierdas y siguen el manual de Goebbels y encima no lo saben. Creen que luchan contra el machismo y lo hacen contra el sentido común, porque contra siglos de injusticia no se lucha manipulando los manuales de historia y los de literatura. Se trata de que enseñando mentiras no puedes alumbrar verdades, y que para pelear contra situaciones que todos vemos injustas no vale todo. La propaganda es populismo moderno, es la forma actual de hacer política. La verdad es qué; intentar modificar el futuro inventándote el pasado a tu medida, es treta muy antigua, y ya la usaban los egipcios borrando inscripciones a cincel, como Stalin borraba de las fotos a los caídos en desgracia. Supongo que ya habrá alguien por ahí entrenando a una Inteligencia Artificial para que fabrique historia a medida, y ya tenemos aquí al Ministerio de la verdad de Orwell pero en vivo y actuando. Pronto, la verdad (que ya para entonces será “la verdad”) solo estará registrada en las molestas hemerotecas, en libros clandestinos, en enciclopedias prescindibles ocultas en zulos; entonces revivirá otro clásico moderno y las brigadas de bomberos del Ray Bradbury de: Fahrenheit 451 se harán cargo de nuestras bibliotecas, liberando a nuestros descendientes de tan inútil y peligrosa herencia. La verdad estará alojada en la web y esta nueva sociedad, que ya va estando aquí y nos rodea, vivirá sin el lastre del pasado, porque este será una cosa que irá cambiando de forma que no moleste a nadie. Por lo visto, la historia tiene que ser como unas bragas modernas; algo sin costuras y muy flexible y transpirable, para que no huela a cerrado y a papel viejo, que es a lo que olía la historia antes de que la IA pusiera las cosas en su sitio, y yo ya no sé si la calavera de Goebbels se ríe por que la dejo así el cianuro, o porque ve que al final ha ganado. Les pongo aquí al final un bonito emblema de Alciato, un italiano del 1500 que puso de moda los emblemas y edito un bello libro de ellos.


 




martes, 24 de septiembre de 2019

Los pastores de la Biblia



-El independentismo catalán sigue firme el guión de todos los nazionalismos que en el mundo han sido. Se crea un mito y a continuación se llama a rebato a la congregación de fieles para que acudan a apretarse en torno al campanario para parecer; no que son más, si no que son todos. Después empieza el día de las campanas a voleo, el día jubilar de los repiques y la noche de los cristales rotos; y los camisas pardas (osea los Escamots, osea los CDR) empiezan a elaborar listas (¡Ay! las listas) después el proceso lógico es tachar de las listas a quienes mañana no entraran con ellos al paraíso (¿Ha existido algún ladrón bueno?); primero con un bolígrafo, luego con goma 2, que es la goma de borrar de los canallas. Y aquí estamos, con el insólito apoyo de una autoridad constitucional (la Generalitat), a los turbios y viejos manejos que diseñó Goebbels hace casi 90 años y que por lo que se ve no han perdido actualidad. Da pereza escribir de esto, da vergüenza ajena, pero no queda otro remedio. El mal es poco sutil, el mal es más bien de trazos de brocha gorda, de chafarrinones y churretes en la blanca pared de la convivencia; hay cerebros que no dan más de sí, hay cabezas como dijo Lorca que tienen dentro una vaga astronomía, un planetario, de pistolas inconcretas. Lo dijo de la Guardia Civil, pero hoy lo diría de los CDR. No se atreven todavía (y esperemos que no lo hagan) a llegar al tiro en la nuca, pero lo peligroso nunca es la pistola, es el mentecato que la empuña, la cabeza que la cobija y los palmeros que la jalean. Su materia gris se transforma en termita, que es el elemento con el que los aliados arrasaron Dresde (esto es lo que se llama una verdad incómoda). Da igual, la característica de esta mezcla es que una vez iniciada no se puede apagar. La materia gris se inflama y arrasa con los últimos restos de cordura; lo vimos en la guerra civil, lo vimos en la Panserbia, lo vimos en el País Vasco. Da igual también, porque el nacionalismo no aprende. Le da lo mismo reinar sobre ruinas humeantes con tal de reinar, para su proyecto sobran los bomberos, lo que quieren es la pira; reducir a cenizas las cabezas discrepantes, es indiferente también que sobre esas cenizas no se pueda sembrar nada porque son estériles. Son como pastores neolíticos greñudos y enfurecidos; queman las cosechas para que paste su ganado y se van desplazando con sus rebaños, dejando un rastro de humo y carbonilla, de inocentes y pequeñas criaturas abrasadas porque no pudieron correr lo suficiente. Ya sabemos la opinión de la Generalitat. Pero no sabemos qué dirá de esto el abad de Montserrat, que a lo mejor es el mismo que recibió a Himmler y luego a Franco (los abades son gente coriácea, tienen una resistencia sensacional, probada). La Biblia es de papel y como dijo un clásico; el papel lo aguanta todo. La iglesia siempre está con los ganadores y con los nacionalismos, que son muy de comulgar; en la Biblia el que gana es el pastor, gana Caín porque sigue vivo y aunque lleve la marca indeleble de fratricida es la estirpe que quedó; más, ¿Quién se acuerda ya de Abel, reverendísimo padre abad?

 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...