Una sombra tan solo seras

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martes, 19 de julio de 2022

 

                                              AFRICANISTAS

Me dicen algunos amigos (si, hasta yo tengo amigos) que cuente algo de los militares africanistas y del africanismo como motor y génesis de crueldad para  los que hicieron y ganaron la última guerra civil. Y que son así llamados por ser allí, en África, donde se conocieron, cohesionaron y combatieron con métodos que combinaban los fusiles, los aviones y cañones de tiro rápido más modernos del momento con la razzia medieval. Esto es, matar en un poblado mujeres, niños y ancianos y gallinas y perros, con cortes de orejas para llevar la contabilidad (esto tomado de las guerras apaches) y cortes de cabezas para exponerlas que son cosa del neolítico y acaso celta. Allí, bombardeamos y ametrallamos en varias pasadas por primera vez una población en día de mercado (Si amigos veintitantos años antes que Gernika pero nadie pinto un cuadro) con más de trescientas victimas ósea igual. Justo es decir que la otra parte beligerante aparte de los aviones que no tenía, hacia exactamente lo mismo y más. Pero se supone que nosotros íbamos a civilizarlos a ellos…

Como vemos la cosa es un poco más compleja y como siempre en España viene de más atrás: viene de las guerras carlistas fusilando a la madre de Cabrera en la plaza del pueblo. Viene de los grabados de Goya, que tal parece que los moros que no los conocían copiaron literalmente algunos. Viene del cura Santa Cruz apaleando mujeres en la plaza del pueblo y embadurnándolas de brea. Viene de Tarrida del Mármol que tuvo que escribir un libro sobre las espantosas torturas y ejecuciones que se hacían en Montjuic a los supuestamente responsables de algunas bombas anarquistas y de paso a familiares y cualquier líder obrero. El libro: “Les Inquisiteurs d’Espagne”. Montjuich, Cuba, Philippines. París, 1897. Lleva ya 125 años sin traducir y con eso se lo digo todo (y quizá más vale así, porque si se le ocurre traducirlo a alguien, al juez le daría un ataque de rabia al comprobar que no puede meter al talego al autor porque lleva casi 100 años muerto) y un juez con un ataque de rabia es africanista. Viene también de Severiano González Anido aplicando la ley de fugas (fue el inventor del “paseo”) y diciendo que: por él, Unamuno no llegaría vivo a Canarias. Viene del “Mulo Mola” exigiendo a Unamuno que se disculpe por escrito de haber llamado violador gorilesco a Martínez Anido por lo que hacía en su despacho oficial con las esposas e hijas de los anarquistas que iban a suplicar clemencia. Viene también de los “inocentes” M.ª Teresa León y Rafaelito Alberti mandando jocosamente a paseo en su sección del “Mono Azul” a los que había que “pasear”.

Bien, ya vemos que el africanismo en este país tiene raíces profundas y antiguas y que aunque se verbalizara en esa época y ese tiempo, llevaba rodando algunos siglos por las desoladas mesetas españolas. Así que sí. El Africanismo es lo que hizo más cruel la última guerra carlista (léase la guerra civil) y esa es la triste y viscosa cola que arrastra esa guerra cerrada en falso pero que esperemos (gracias a Europa y otras internacionalidades a las que no les viene bien que algo así se vuelva a reproducir) porque la infección sigue ahí, en unos trozos de metralla y en unas hilas de detente bala que se dejaron dentro la última vez que operaron a: Este hombre que no es de ayer, ni es de mañana / sino de nunca, de la cepa hispana / No es el fruto maduro, ni podrido, / Es una fruta vana.

Y es que nadie como D. Antonio nos ha retratado con esa precisión. Y les advierto de que lo único que nos puede salvar de que África vuelva a empezar en los pirineos (y entiéndase aquí África como una metáfora) somos nosotros mismos con un poco de empatía, con un mucho de comprensión. Y es que la violencia no reside en África, ni en España; sino en el oscuro corazón de las tinieblas, en el negro y podrido corazón de algunos.

domingo, 15 de septiembre de 2019

Cabezas




-Nos encontramos aún en el mes de Fructidor a las puertas de entrar en el de Vendimiario. En estos meses de la revolución francesa de nombres tan poéticos es cuando todo maduraba y se recogía la cosecha; lo que pasaba es que en el cesto en vez de caer uvas caían racimos de cabezas también entre poéticas metáforas populares “il crachá dans le panier” (escupió en el cesto) así denominaban a este contratiempo los Jacobinos “enragés”. Aquí la cosecha se presenta floja y de poco grado con las últimas lluvias; me refiero a las uvas; que las cabezas ya nadie las cosecha, pero quizá por ser una fruta vana y sin provecho más que por aversión a la sangre. Cuando subió Danton a escupir donde tantos habían escupido por una orden suya, aun tuvo el coraje de decirle a messie Sansón “Sobre todo no os olvidéis de mostrar mi cabeza al pueblo, merece la pena”. Magníficas palabras dirigidas al descendiente de una dinastía de verdugos; que fue la única dinastía que quedó en pie tras el reventón de La Bastilla. No obstante los Capetos siguieron reinando en este lado de los Pirineos, quizá porque aquí no había ninguna cabeza que mostrar al pueblo que mereciese la pena. No había ningún racimo con el que hacer buen vino a pesar de nuestro soleado clima. Ahí seguimos, este país es muy educado y ya ni siquiera hacen falta los letreros de “Se prohíbe escupir” que proliferaban en el transporte público; los quitamos conservando los de "Es peligroso asomarse al exterior"  y por no hacer caso a estos últimos durante cuarenta años alguno también perdió la cabeza. Son las mías reflexiones sin pies ni (posiblemente) cabeza. Aquí ya dijo D. Antonio que “De diez cabezas, nueve embisten y una piensa” y me temo que (seguramente por carecer de profesionales como messie Sansón) no hemos acertado y hemos cortado la cabeza que piensa en vez de las nueve restantes. La cosa ya tiene mala solución en unos tiempos en los que el personal se desmaya si ven que se corta la cabeza a un pollo; aunque luego no tengan empacho en comérselo crujiente y especiado. Malos tiempos para la carmañola y el gorro frigio que hoy visten aquí solamente algunos próceres catalanes (rebautizándolo como barretina). Se apropian de estos harapos para ocultar su desnudez y posar de Girondinos (que escupieron también acusados de actuar contra la unidad de la República). Feliz Vendimiario y que no tiemblen los encausados; lo único positivo de las cabezas cuadradas es que no ruedan.


 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...