Una sombra tan solo seras

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domingo, 11 de septiembre de 2022

 

                                          COPLAS

-“Se diga lo que se diga / que bonito es un entierro / con sus caballitos blancos / y sus caballitos negros / con su cajita de pino / y su muertecito dentro…”  “Trincando el de la manguilla / trincando el Ayuntamiento, trincando el sepulturero / y esperando pa trincar / Hacienda a los herederos”. Estos versos (que conocían bien todas nuestras madres) sirvan de introducción desenfadada a tanta pompa y boato como se está desatando en este entierro real al que ya se imaginan que me estoy refiriendo. Así como esta ancianita me resultaba simpática viva, ya de muerta me está resultando un poco opresiva, pero eso es algo que pasa con todas las momias: La de Lenin, la de Franco y la de Ramsés porque por momentos parece que en vez de una marcha de pompa y circunstancia de Elgar va a sonar Aida mientras entierran a un faraón. Y  es que las momias del poder siempre resultan incomodas y les pasan cosas; la de Colon no se sabe muy bien donde está, la de Goya sin cabeza, la de Evita Perón de piso en piso por Madrid, la del bosquimano del museo Darder haciendo viajes póstumos, la de Prim molestando con hipótesis, la de Don Pelayo jugando al mus por las tardes con Abascal… Y ahora la de Isabel II que por lo visto va a ir viajando para darse un último paseo por sus chateâus, de castillo almenado a fortaleza gótica y díganme Vds. si no debería ir en el tren de  Harry Potter, con lo  que estos ingleses cuidan la puesta en escena, y lo del tren debiera ser en atención a Kipling y al imperio y porque queda más señorial que pasear a las momias en helicóptero como hacemos nosotros que no vamos a aprender nunca, no hay más que ver: el ataúd lo iban a llevar sus guardabosques que es como de Blancanieves y cuando te llevan a enterrar tus guardabosques o tus eunucos es que has sido alguien en la vida. Mas a mi lo que me hace reflexionar es ver a medio mundo pendiente de esta nonada, de este desfile que se diferenciara de los de Barnum & Bailey en los colores en la velocidad y en la música porque por lo demás es un espectáculo destinado a lo mismo, a impresionar y a que compres la entrada, que no en vano la familia real inglesa es un activo ósea que hace caja y negocio para el país (y no voy a establecer comparaciones facilonas). Así que no está uno capacitado para entenderlo todo, ni mucho menos, y se me escapa a que pueda deberse este fervor por la muerte de una de las personas más ricas del mundo en gentes que no tienen ni donde caerse muertos, y debe ser sin duda que la gente aplaude lo que le pongan y da un poco igual si es una boda o un entierro mientras sea gratis y se pueda llevar a los niños.  No alcanzo a comprender el morbo de estas situaciones, pero sé que si no hubiesen quitado la momia de Franco todavía habría gente haciendo cola; que es lo que paso con la de Lenin que no la quitaron a tiempo y la cola aun dura porque atravesaba el telón de acero, y traigo la reflexión a estos papelines por compartir mi desconcierto con otros semejantes que gusten más de los atardeceres que del espectáculo de miles de personas grabándose unas a otras con un móvil mientras pasa una momia camino de su pirámide. Nos vamos a dedicar a ver como desfila la delgada línea roja, pero los espectadores son la misma gente que va a ver desfilar a La Legión y seguro que los mismos que vinieron al entierro de ladi Di, y si no es la misma gente que fue a ver el desfile de la Victoria es porque ya se han muerto, aunque algunos no se han enterao y siguen allí con el brazo en alto y eso es por los aires tan finos y tan de derechas que bajan de la sierra madrileña, que conservan muy bien los difuntos y los jamones. Y como he empezado con una copla termino con otra que me gusta más que tanto gaitero con faldillas como vamos a ver y oír, y se la dedico de paso a Javier Marías que (el siempre tan caballero) ha ido a hacerle compañía a su graciosa majestad con menos ruido y con certeza con más mérito (eso nunca lo diría el que era un hidalgo español pero muy british), por eso ya lo digo yo y creo que esta copla, por eso mismo, también le gustaría: “En los velorios se advierte / cuando alguien muere ¡Que cosas! / Que no lloramos al muerto / si no nuestra propia suerte”.

    https://youtu.be/RsdWKxrf2XE

Aquí les dejo el enlace de estas coplas de la ronda de Motilleja, sabias, modestas, casi senequistas.

miércoles, 26 de junio de 2019

Reloj no marques las horas




-La historia es contar lo que ocurrió mientras transcurría el tiempo. Es lógico que en España no exista la historia porque aquí el tiempo no pasa, se quedó estancado como un reloj al que se le oxidaron los mecanismos y para este reloj no hay relojeros. No es solo el recurrente tema de la guerra civil, más cercano y que sigue sangrando después de ochenta años (que ya es sangrar). Aquí el reloj atascado es una clepsidra que ya se le rompió a Abderramán III defenestrado después de más de mil años, por no hablar de Don Pelayo, que el hombre ya tiene que estar un poco cansado tras mil trescientos años reconquistando España desde Covadonga y parece que las aguas territoriales de Marruecos todavía llegan hasta el Ebro. Como ven no exagero al decir que aquí la historia no transcurre aunque lo parezca, lo que pasa es el tiempo que no es lo mismo. El tiempo va a lo suyo masticando generaciones; pero la historia en este país no se da por aludida y sigue a lo suyo, contemplando cómo quitamos placas de calles para luego volverlas a poner, derribando estatuas de gentes que ya no son ni polvo y guardando otras en almacenes municipales a la espera de algunas elecciones favorables que dentro de trescientos o cuatrocientos años volverán a sacarlas. En este país el trajín de muertos es impresionante y más vale ser un don nadie, como yo, porque si no lo del descanso eterno es una broma. Ya saben que tengo tertulia de muertos, pero los míos son literarios porque si dejamos entrar a los figurones históricos, aquí es que no se cabe. Me cuentan que la política, en otros países, consiste en intentar gestionar y encaminar el futuro; vaya Vd. con ese cuento a unos políticos que aun  llevan cota de malla y se arrojan guantes a la cara y se envían cartas de desafío por medio de farautes como en una novela de caballerías. Un país donde D. Suero de Quiñones (político de su tiempo y por tanto de este) sigue defendiendo el Passo Honroso á man derecha de la puente de Órbigo; y donde un libro como Imperiofobia que trata de explicar (mal) la leyenda negra es rabiosa actualidad. Aquí para estar seguro de que estas muerto del todo hay que remontarse a los Iberos y eso es porque no los conocemos apenas y no hemos conseguido traducir su escritura; el día que descifremos sus trazos que se preparen. Yo he conseguido, a veces, ponerme de acuerdo en diversos asuntos con otros coetáneos míos, pero mi caso no es significativo ni debe ser motivo de alarma, porque no soy político y a lo mejor ni siquiera español. Ganas me dan a veces de no serlo o de ir a romper unas lanzas con D. Suero.

 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...