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BREVE HISTORIA DE LA RIOJA -
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1 Del Jurasico al paleolítico:
- Escasos son los
datos que poseemos de este periodo más bien aburrido. Los riojanos de aquella época
pesaban por encima de las mil arrobas en canal, eran veganos mayoritariamente y
aun se discute si su piel era escamosa o presentaba plumas o incluso coletas.
Al parecer los misterios de la selección de especies hicieron que algunos de
ellos desarrollasen una dermis coriácea y se volviesen carnívoros, pasando a
continuación a pedir el voto al resto de dinosaurios. Así lo demuestran ciertos rastros de icnitas en
Enciso: que registran la dramática persecución a que eran sometidos los
riojanos normales por estos feroces predadores votofagos.
- De esta remota
era, se conservan también coprolitos casi únicos en el mundo; pues, según si
dentro de ellos se encuentran residuos de caparrones o vestigios de copiosas
facturas (impagadas) nos permiten la diferenciación taxonómica de ambas
especies.
- Hoy día todos
los paleontólogos admiten; que un tremendo pedrisco (más de 850.000 arrobas)
que cayó todo junto, acabo con la cosecha de caparrones e interrumpió la cadena
trofica, haciendo que se extinguiesen los primeros riojanos y permitiendo el
desarrollo de nuevas especies. En este extremo hay desacuerdos entre diversos
historiadores y arqueólogos de la Universidad Riojana, que preconizan que hubo
una mezcla de especies, como así pretenden demostrar ellos y algunas alumnas
(notables por su elevado porte) sin que, por el momento, haya dado ningún fruto
este experimento genético.
- Es aquí, donde
aparece el famoso: “Hombre de Turruncún”.
Terrible depredador del que se conserva importante industria lítica: así el
famoso “vaso de chato” tallado en sílex y conservado en el Museo de la Rioja;
su fama es tal, que alrededor de la citada institución, (en permanente reforma)
y en sus calles adyacentes se ha desarrollado toda una industria que aun vive
de este venerado útil. Su fidelidad histórica es tan precisa que aún realizado
hoy día en vidrio, se respetan puntualmente sus exiguas proporciones y elevado
precio.
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2 Del Paleolítico a los Berones:
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En esta época es donde se realiza definitivamente la transición desde el pastoreo
durante el cual se sacaban las chuletillas (aun vivas) a ramonear, al cultivo del caparrón. Ya en 1850 se
documenta, en la primera excavación arqueológica realizada por el padre
Pimentón y colaboradores, en una cueva de Anguiano; la aparición de los restos
de un cocido en el importante ajuar funerario de un cacique comarcal, junto a
residuos de fieltro de boina y una garrota de roble, en cuyas muescas rituales
se ha querido ver el primer sistema de cómputo de votos sabiamente combinado
con el primer programa electoral de la historia.
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En esa misma época se ha fechado también la primera escena rupestre del arte
riojano en la gran sala de la cueva de Ojacastro que representa de forma
esquemática, pero magistral, una cacería de opositores (donde también huye
despavorido un mamut lanudo). Aquí se nos presenta muy a lo vivo la aparición
de los primeros agrupamientos tribales y la expeditiva forma de solución de sus
conflictos. Se considera también muy significativo que; en las impresiones de manos
que trufan el gran fresco (a diferencia de las cuevas de Laxcaux y del Castillo
de la misma datación) solo esté representada la mano derecha, lo que constituye
un autentico enigma de profundo significado socio-político.
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De los Berones a la romanización:-
Cuando las jerarquías de las tribus locales estaban ya plenamente consolidadas
y disfrutaban del cobro de abundantes tributos; irrumpen los romanos en la
península Ibérica dando al traste con este idílico escenario.
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Los caudillos locales, según una antigua leyenda, se reunieron entonces bajo el
roble sagrado de Varea y se juramentaron: “antes
morir que permitir que el invasor les arrebate
los caparrones”. Resueltos a cumplir su audaz promesa; molieron a estacazos
a sus administrados y contentando con la subida de impuestos al cruel invasor
consiguieron salvaguardar la autonomía de la feraz comarca y de paso su
posición social, con su famosa campaña: ¿Qué
han hecho por nosotros los romanos?; que después copio un famoso grupo de
humor británico aprovechando que los derechos de autor estaban extintos. No
fue, en el pasado, campaña convincente, pues hay constancia de que el pueblo
llano intento huir Ebro abajo. De esta misma época data la primera repoblación de
cocodrilos en el río y el que los jerarcas Riojanos, según Estrabon, recibiesen
el nombre de Cantabrones; con el que después paso a denominarse toda la tribu.
Simpático y recio epíteto que sigue
distinguiendo en la actualidad a ciertos riojanos descalcificados por mor del
desaforado crecimiento de sus excrecencias corneas.
- 4 De la Romanización a la edad media:
Los riojanos se quedaron escamados con la frasecita pero, cuando acudieron a que se la tradujese Gonzalo de Berceo ya era demasiado tarde, ya existían: himno, bandera y tres pagas consolidadas a los parlamentarios. Mío Cid Roy Díaz (ese buen campeador) intento acabar con esto; llegando a arrasar la comarca, pero el número de funcionarios se había multiplicado de forma exponencial y la Tizona no daba abasto. Debiendo retirarse a conquistar Valencia, conformose con unos sacos de caparrones y un quintal de morcillas. Tributo que le fue entregado en un arca que hoy se exhibe en la catedral burgalense.
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El riojano de a pie (nunca mejor dicho) huyo, hasta que lo paro el mar en
Finisterre; inaugurando así el camino Compostelano. Simpática tradición que hoy
siguen gentes de todo el planeta sin conocer su curioso origen
- La destrucción hasta los
cimientos, de Cantabria; por Leovigildo (o por una plaga de almorranas, según
autores) marca el fin de la era romana y el comienzo de lo que es el urbanismo
moderno en La Rioja. La recalificación de estos conflictivos terrenos se
arrastra desde el cronicon Albeldense hasta el B.O.R. presente; y es pleito que
ha sustentado a varias generaciones de la curia Logroñesa, para satisfacción y
engorde de sus descendientes.
- Se conserva numerosa documentación de esta época. Siendo la mas importante el Fuero de Logroño, donde ya, se refleja; que por haberse extinguido los cocodrilos en el Ebro (por lo bien que acompañaba su carne a los caparrones) Alfonso X (el empatado) daba permiso a las autoridades locales para circundar la ciudad con muralla y barbacana con el proposito de que no escapasen sus felices ciudadanos; y no como vulgarmente se cree para defenderse de los franceses. Estos riojanos solo salían a las quemas de herejes, realizadas extramuros. Tales autos de fe; son origen, de la arraigada costumbre riojana de salir al campo con unas gavillas de sarmientos para asar unas chuletillas. En estas giras campestres al calado de la bodega, es tradicional cometer numerosas herejias (de palabra y obra) celebrando el final de estos autos inquisitoriales.
- Son, felices años de
progreso. La ciudad de Logroño se remoza por completo y se derriban las
murallas empezándose a construir un primitivo sistema de alcantarillado. Como a
pesar de ello los riojanos seguían con la ancestral y festiva costumbre de
vaciar las bacinicas y orinales (con aguas menores y mayores) por las ventanas
al paso de sus: ediles, corchetes y regidores, estos; dando la espalda a una
tradición milenaria (y que convendría recuperar) se fueron a vivir al camino de
Soria.
Dase la curiosa paradoja, de
que estos mismos patricios pagaban elevadas sumas en determinados antros
nefandos de la ciudad, por que les vertiesen encima las mismas escatológicas
sustancias con las que sus generosos conciudadanos les obsequiaban “Gratis et
amore”. Como todas las tradiciones riojanas, esta es de longevo recorrido; y
aun hoy en día es consuetudinaria la expresión “Me cago en el regidor” que el pueblo proferia mientras este se defendia del populacho propinando banderazos; esto dio lugar a una curiosa tradicion de la que se ha tergiversado el origen y que se conserva.
- Los onerosos impuestos con
que se gravaba el cultivo del caparron fueron la causa de las masivas
emigraciones que despoblaron en un siglo escaso las serranías y vegas riojanas.
Sagasta, que tuvo la precaución de recopilar las cartillas electorales de todos
los que emigraban a Argentina; salio reiteradamente electo por la provincia
(este sistema actualmente esta en desuso), y en agradecimiento trajo un puente
a la ciudad; a pesar de que le aseguraron de forma insistente que ya no
quedaban cocodrilos. En memoria de este provechoso malentendido, el 11 de junio,
en las cercanías de dicho puente, se hace una degustación de cocodrilo con
caparrones, que se acompaña de una bacinica de mojar ediles en miniatura,
realizada en barro cocido de Navarrete. Si bien, esta vez, llena de vino.
- Se distingue esta época por su extraordinaria agitación social. Otra longeva tradición riojana, documentada en el paleolítico; la cacería de opositores, volvió por sus fueros. Los Cantabrones volvieron al poder, pero como nunca lo habían abandonado; la diferencia fue inapreciable (exceptuando el aumento en el numero de sacos de caparrones que había que pagar a las autoridades).
- Aquí sucedió un hecho que
ha definido el último medio siglo de historia eclesiástica. En medio del mas
crudo invierno en una casa de la calle portales, nuestra mas alta autoridad (el
gran Cantabron) sorprendió a su mujer en la cama con un negro, (que aún no era
subsahariano), el cual; alertado por el ruido de los cuernos al rozar con el
dintel, solo tuvo tiempo de ponerse lo primero que hallo a mano (un corsé de
cuero rojo) y descolgarse por el balcón, huyendo en mitad de la nevada.
Comoquiera que nuestro edil nació
ligeramente menguado de sus facultades; no consiguió distinguir a un negro con
un corsé rojo en mitad de la nieve y fácilmente creyó la explicación de su esposa de que era
la tía Enriqueta que había bajado de Baños de Rio Tobia porque le tocaba médico.
- En conmemoración de este
chusco episodio se instituyo el mas alto honor de la comunidad; el corsé de
cuero rojo con cortafuegos marrón, que se impone a determinados riojanos que
sobresalen en el campo de las ciencias, la comunicación o el atletismo; los
riojanos, en fin, de más lustre y prosapia. Es fama que monseñor Escriba, a la sazón
seminarista en Logroño, pasando poco después por allí vio en la nieve impresas
las huellas de unos pies descalzos que tomo por los de un fraile mendicante, y
esta iluminación le impulso a fundar el Opus Dei. El pobre murió en aroma de
santidad, sin conocer ni la verdad, ni el número de teléfono del negro.
- Aquí se detiene ya, el
curioso historiador pues carece de perspectiva histórica para llegar a la
actualidad; donde los sucesos, quitando algunas tradiciones longánimas, (ya
reseñadas) en nada se parecen a nuestro glorioso y variopinto pasado envidia
de las comunidades que nos rodean. A pesar de que cuentan con historias muy
similares a la nuestra, llenas de episodios igualmente inmortales.
Este pequeño, pero riguroso, resumen historico va
dedicado a mi querido amigo Marcelino Izquierdo
y su exitoso libro La Rioja en la Historia que les recomiendo comprar para que puedan asi comparar.
Si observan Vds. alguna pequeña discrepancia entre su historia y la mía, es
porque somos historiadores que consultamos diferentes fuentes, pero resulta que
al final nos complementamos y ya limaremos nuestras eruditas diferencias en la academia
del Moderno. Un abrazo Marcelino.
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