Una sombra tan solo seras

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domingo, 28 de julio de 2019

Un nuevo Rufián




-Constato (asombrado y agradecido) el radical cambio de tono del radical diputado Sr. Rufián; y como en este papel le dedique una entrada debida a su incontinencia twittera y otros excesos, me parece justo reseñarlo y corregirlo. El asombro viene tanto de que no le creía capaz de ese cambio de rumbo, como de que su voz fue la única conciliadora en la fallida investidura (el que se ocupaba de echar leña al fuego, pidiendo entendimiento). Y el agradecimiento, a una frase que espero que la gente no haya pasado por alto: “A mí no me roba España. Me roban Rato, Bárcenas, Millet y Pujol”, ¡Por fin alguien empieza a reconocer el problema! Sin brochazos gordos, apuntando a sus autores y a la realidad. Realidad que es como una bocanada de aire fresco en un proceso lleno de fantasías y negaciones del otro. Si alguien pone los pies en el suelo ya se puede hablar con él de cosas concretas, ya se puede esperar algún tipo de entendimiento que hasta ahora se veía muy lejano. Porque de alguna manera habrá que tratar de encajar a un par de millones de ciudadanos (no son más, pero tampoco menos) en un proyecto común de país dejando de un lado los sueños de la derecha de un 155 perpetuo y del otro, los delirios de quienes se ven como una nueva república que da lecciones a Europa (que ahora con el Brexit no está para más trotes). Dicho todo esto y conociendo a mis paisanos, me temo que la cosa se puede torcer aún más ya que el no entendimiento de la izquierda no augura nada bueno. El Sr. Sánchez (principal culpable) y el Sr. Iglesias (que inocente tampoco es) no están demostrando visión de estado ni dominio de la diplomacia. Esas lecciones nos las ofrecen (¡Manda huevos!) gente como el Sr. Rufián o el Sr. Valls. Y las lecciones de coherencia (materia muy necesaria en la izquierda) nos las están ofreciendo todos los fundadores y cargos de Ciudadanos que se van del partido diciendo ¡No era esto, no era esto! Espero de alguien como el señor Sánchez que se fije en estas lecciones de estado que se le ofrecen como ejemplo a su alrededor y no convoque elecciones porque no las perderá el, sino que las perderemos todos. Ya tenemos un nuevo Rufián, veremos si también un nuevo Sánchez.

sábado, 22 de junio de 2019

Ciudadanines




-Como ya habrán adivinado me estoy refiriendo a ese partidito donde la gente había puesto ilusorias esperanzas de modernidad y liberalismo. El liberalismo es un comodín que usa todo el mundo (sobre todo los que no lo son y los que hacen trampas al póker) y no es que desconozcan el significado de la palabreja; es que se la pela. En este país una vez que se pasan las elecciones el votante pasa a ser un bulto sospechoso. En el Borbonato, el que no me vota a mí, o vive engañado o bien es directamente imbécil, y esta opinión, aunque no la verbalicen nos la refriegan a diario con sus hechos. Estos politiquillos ven a los que no les han votado como piezas a abatir y a los que les han votado como un rebaño de borregos (mudos) que hay que pastorear a pedradas, y mientras funcionen con esos esquemas mentales poco se puede hacer aparte de votar y callar (y esquivar hondazos). Yo soy antiguo, algo faltón (en defensa propia) y todo lo ácido que le dejan a uno (poco); así que les propongo un ejercicio de política ficción. Cojan al muchachito este que comanda esta escuadra de modernillos y  quítenle la corbata, remánguenle la camisa desabrochando un par de botones y pónganle un correaje. ¿A quién se parece?... ¡Exacto! A pesar del paso por el quirófano de  estética al que le obligó el IBEX para que estuviera presentable, el parecido es chocante hasta en el apellido y él se empeña en demostrarlo a diario; mintiendo con desparpajo, fulminando a los que no se cuadran a la voz de mando y poniendo su perfil más resultón (el derecho) para salir en las fotos. Tenemos ya asumido que un político es un animal que miente, se alimenta de canapés y está encantado de conocerse, y la clase política de este país, cuando contabiliza unos miles de votos se cree que les hemos dado permiso para hacer de su capa la de Superman (luego se echan a volar con la barriga llena de tartaletas y petisús y la hostia es de comic). Por todo esto cuando un político demuestra cierta altura de miras o hace cosas que no redundan en un rédito inmediato, pasa a ser espécimen contagioso y sometido a cuarentena por si acaso (le ha pasado a Valls). Aquí, por coherencia, la ley del embudo debería pasar trámite parlamentario y ser un artículo más de la Constitución; que es un librillo de la categoría de La Biblia contada a los niños. Osea un cuentecillo de Calleja para que se duerma el nene y no de guerra. El problema es que los niños peinamos ya canas, nos aburre el cuento por sabido y nos gustaría ser tratados con un poco de respeto. Mientras sigan insultando nuestra inteligencia tenemos derecho a suponerlos menores de edad y a llamarlos Ciudadanines; hasta que crezcan y aprendan a colaborar en las tareas domésticas. De un político tenemos derecho a esperar oír algo más que; ¡No me gusta la sopa!

 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...