¡VAYASE VD. ….!
Cuando
mi admirado Fernando Fernán Gómez escribió esa pequeña joya “Las bicicletas son para el verano”
estaba muy lejos de suponer que las bicicletas también fuesen un artefacto
capaz de destrozar a una ciudad y a un partido político, y es que para que eso
ocurra, a estos vehículos (en principio inocentes) se le ha de sumar el dislate
de un sujeto soberbio que, llamado a gobernar a los habitantes de una ciudad no
se ha molestado en saber que pensaban u opinaban, como si el que la gente te
vote fuese un título de impunidad que te permitiese hacer lo que te salga de
los pedales durante cuatro años. Por más que este sea defecto común a todos los
políticos (de uno y otro signo) que debemos padecer por nuestros pecados (el
menor de los cuales no es votarles) debo insertar aquí esa odiosa frase: Te lo dije. Por más que yo no sea nadie,
resulta que este señor tampoco lo es y aquí hay que decir que no toda la culpa
es suya, pues algo tendría que decir el PSOE que lo consintió y que no le llamo
a capitulo. Por lo demás como ya dije
una vez bajado de la bici (a la cual solo se subió para esa impostura de foto
electoral) a este señor y a su equipo municipal se la suda por completo dejar
atrás una ciudad asolada con avilantez y dejar instalado al PP no sabemos por
cuantos años. Si esto es hoy día la izquierda que paren el tiovivo y me
devuelvan las ilusiones (el dinero por perdido ya lo di) que yo, me bajo. No
hay que perder de vista que los perjudicados no son la gente que tiene los
posibles de comprarse un garaje (y yo me alegro de que los tengan) los principales perjudicados con tanto
jardincito inútil y tanta palmerita son precisamente la gente modesta, la que
necesita el coche para ir a currar y que en contra de lo que dicen algunos
ecolobobos (cómplices de este devastador de ciudades poco espabilado) no lo cogen para ir a
tomar vinos por el centro, si no para ir a trabajar a algún pueblo o a algún
polígono industrial, osea: han jodido a buena parte de sus posibles votantes que se han quedado en casa. Como decía Agustín de Foxa: Menuda patada le van a dar a Franco en
nuestro culo y eso es exactamente lo que va a pasar en estos próximos
cuatro años en Logroño y esperemos que solo sean cuatro y que solo sea una
patada porque el culo de la izquierda ya esta muy trajinao. Los fabulosos carriles quedaran tan vacíos como el aeropuerto fantasma
y ningún político tendrá los arrestos suficientes para mandar a las excavadoras
a demoler tanto despilfarro. Sabiendo cómo funcionan las cosas en España se iran
deteriorando, ira desapareciendo la pintura y el tránsito a la normalidad será
cuestión de bastantes años que se verán trufados, además, por las protestas ecolobobas de los pocos cientos de
logroñeses que usan la bici, principalmente para pasarla por el morro de sus otros
conciudadanos y demostrar lo concienciados que son, gente que por andar en bici
se creen mejores personas que los demás y así lo han expresado. Por supuesto
nadie espera que se prohíban las bicis o que se dificulte su circulacion, pero tampoco nadie tiene por qué
esperar que toda una ciudad se diseñe en torno a ellas como si los demás
transportes no existieran. Y que nadie venga con la quimera de Europa y sus
normas, el coche eléctrico es inviable a largo plazo, antiecológico y carísimo
y por más que se esté intentando poner toda la carne en el asador de esa opción,
ya se oyen muchas voces sensatas que buscan otras soluciones. Pero ya es tarde
para nosotros. Si la derecha nos hubiese intentado imponer por cojones un medio
de transporte que usa menos del 10% de nuestros ciudadanos hubiésemos tenido
que oír diatribas fenomenales a prestigiosos periodistas y a políticos
indignados, hubiésemos tenido que leer y oír la palabra fascismo no sé cuántas veces; pero como la ocurrencia de este cráneo previlegiado (véase Luces de
Bohemia) se le atribuye a la izquierda, la izquierda mira para otro lado o se
pone a silbar como si la cosa no fuera con ella. Me pregunto que hubiera sido
de esta ciudad si toda esa pasta se hubiese gastado en una flota de microbuses
eléctricos que aumentando su frecuencia de paso y las líneas o calles por donde
pasan hubiesen sido además gratuitos es, por supuesto, una pregunta retórica
que jamás tendrá respuesta.
En
resumen nadie le va a pedir cuentas a ese derrochador por los millones de euros
tirados ni por los votos dilapidados. Nos espera un largo verano como al
protagonista de la autobiográfica “Las
bicicletas…”. Fue Fernán Gómez además de grandísimo actor, buen escritor,
académico de la Real (con todo el merecimiento en este caso) y competente
director de cine, etc… quizá el español
que mejor supo mandar a la mierda a la gente, (sea la prueba que todos nos
acordamos aun de ese episodio) siento no tener su profunda voz, su perfecta
dicción y su gesto: teatral y adusto, exacto, preciso y anti retorico, directo
como era el, para despedir a este señor.