Una sombra tan solo seras

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jueves, 16 de marzo de 2023

 

                            LOS   IDUS   DE   MARZO

Entramos, ayer mismo, en los Idus de marzo; fecha aciaga en la que los cónsules hacían sus preparativos de guerra pues la intendencia de los ejércitos de entonces solo permitía hacer la guerra en primavera y en verano. Fecha también premonitoria donde la soberbia de Cesar desdeño el vaticinio de su muerte, quizá porque eran días de buen augurio, quizá porque lo inevitable siempre nos alcanza y las advertencias nunca han servido de nada. Yo suelo ejercer de adivino porque es ejercicio muy fácil, al alcance de una inteligencia pobre, como la mía. En efecto para ser augur, hoy día no hay que interpretar el vuelo de la corneja, ni revestirse de pontífice y hurgar en entrañas calientes; basta con saber leer y tirar de hemeroteca. El ser humano es aburrido y previsible y todo cuanto sucedió volverá a suceder, van cambiando los nombres de los protagonistas y los hechos siguen siendo los mismos. Anteayer era nuestro paisano Quintiliano el que nos informaba de que en el altar que los ediles de Tarraco habían erigido al emperador Augusto, había crecido una palmera. Hecho, que fue tan milagroso para la ciudad que decidió enviar una embajada para notificar el prodigio; Augusto les respondió con retranca: “Se ve que con frecuencia habéis encendido el fuego para los sacrificios” en alusión a la dejadez que suponía el crecimiento de esta especie botánica en tal lugar sacro, que es como si creciesen geranios en la sacristía de La Redonda (fenómeno que espero contemplar antes de morirme) Como ven Vds. la adivinación es monótona, o lo somos los adivinos como yo, pues apenas abro un libro en estos días me aparece una palmera. Y saco esto a colación solo porque Vds. vean que las palmeras llevan 2000 años reñidas con el sentido común, y su sola aparición incita a la profecía y al humor. Ya deje dicho que la plantación en Logroño de una especie que debiera encontrarse en las islas Salomón, lo único que iba a conseguir era convertir esta modesta capital de provincias en los jardines colgantes de Babilonia. Y que al que las planto aquí, le iba a suceder lo mismo que al que las planto allí (Nabucodonosor) que, como sabemos los profetas, mientras presumía sobre sus logros perdió su cordura y tuvo que vivir alejado de los hombres aquejado de pestífera fiebre. Lo malo de estas palmeras, es que los que vamos a padecer la fiebre pepera que sucederá a la desolación y destrucción de la urbe vamos a ser los sufridos ciudadanos. Y mientras, el fautor del desaguisado nos echara la culpa a nosotros por no saber votar y jamás a su incompetencia o a su soberbia y sandez. Ya les digo yo que cuando llega el diluvio siempre nos ahogamos los mismos desde que el mundo es mundo. Y disculpen Vds. tanta botánica, pero es que es ponerme a leer el horóscopo y tropezarme con esta especie invasora y evasora, pues a algunos les ayuda (por lo visto) a evadirse de la realidad, y en cuanto haga un poco de sol veremos cómo algunos pronosticadores municipales se dirigen con una toalla y un balón de Nívea a tostarse bajo estos árboles singulares. Pero los que nos quemaremos, como guiris en Matalascañas, seremos los de siempre: Vd. y yo,  porque otra vez les digo que estos espejismos deserticos no los paga el imperio romano si no los caldeos (nosotros) y tendremos PP para rato, osea una larga travesía del desierto (que a lo peor son por eso las palmeras, para que nos vayamos ambientando) y ya podemos ir cantando, para entretenernos, y no va a ser algo tan divertido como “La corte del faraón”  ¡Ay  babilonio que mareo!  Si no más bien en la línea del coro de esclavos de Nabucco.  Así que yo les planteo algo más riojano, que aquí siempre se nos han dado bien las jotas chuscas, que no curan pero alivian: “Si quieres plantar palmeras plántatelas en el culo, que tienes el riego cerca y el abono está seguro” Cántese mañana, tarde y noche hasta la extinción o del palmeral o de los imbéciles, lo que primero suceda.

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Epitafio


-Es España; a lo que se ve punta de lanza mundial en el descubrimiento de nuevos derechos, que la humanidad en su conjunto ignoraba hasta el presente, y que esta maltratada nación alumbra a la consideración del orbe para confusión y pasmo de nuestros enemigos; y es que cuando nos ponemos a algo somos los mejores. Cierta gente (a los que solo en broma se les puede calificar de izquierdas) descubrió el derecho a decidir, que hasta ahora ningún estado del mundo recogía en su constitución por ser contrario al concepto mismo de nación. Pero aquí estamos nosotros para dar lecciones a los demás ¡Que aprendan a ser demócratas! Más no contentos con el gozoso hallazgo, ahora la caspa fascista ha descubierto el indiscutible derecho a ser enterrado donde te salga de los cojones. Como supongo inútil tratar de explicar a quien no quiere oír, recordaremos que hasta principios del siglo XIX (y en muchas ciudades hasta bien entrado el mismo) la gente aún se enterraba en las iglesias según sus posibilidades y posición social; bien debajo del altar mayor o en sus proximidades y hasta con monumento funerario como los potentados e ilustres, bien en los alrededores porque dentro no se distinguía ya entre los fieles difuntos y los chupacirios. Constituía entonces el incienso un material de primer orden para disimular el olor a cadaverina, y al final se hubieron de crear por decreto los cementerios municipales, que se instalaban lo suficientemente alejados de la población como para que los muertos no molestasen a los vivos, pero no tan lejos que se hubiese de coger el tranvía de mulas con transbordo en Miranda. Por si tal derecho (inédito hasta ahora) adquiriera en un futuro carta de naturaleza, desde aquí dejo escrita mi voluntad póstuma de ser sepultado en el Ayuntamiento de Logroño; en sitio preferente (salón de plenos, despacho del alcalde… lo dejo a la discreción de mis albaceas) y es esta condición por estropear un poco la perspectiva al infatuado que diseño semejante porquería, y de paso humanizar un poco tanta vacuidad. En mi lápida sólo debe figurar una austera y cristiana inscripción que rece: Me cago en el regidor de esta villa, y esto no como ofensa o menosprecio (nada más lejos) sino a modo de memento mori ; de perpetuo recordatorio y memoria de que no somos nada y de que hasta los alcaldes han de morir (aunque ello parezca inverosímil) y también de que todos nos convertiremos con el tiempo en modesto zurullo y dejaremos de asaltar el erario público. Es mi deseo asimismo que se deje fuera mi mano derecha momificada en actitud menesterosa, y esto por recordable aviso de que en este mundo de vanidades solo son ciertas la muerte y los impuestos a los pobres. Sea todo hecho con ánimo franciscano, pero no por afectación; si no por molestar al Opus (gentes a las que fastidian estas cosas cuando no son ellos los protagonistas). No haya fechas ni nombre; no por humildad, si no porque no me lleguen requisitorias al otro mundo. Este sepelio deberá realizarse en rigurosa intimidad, sin catafalcos ni música, y esto sea porque algún concejal de cultura no profane mis muertos tímpanos con los conjuntos musicales de mierda que acostumbra contratar. Haya también una breve lectura piadosa de algún pasaje escogido de La venganza de Don Mendo, realizada esta por algún amigo sacado a este solo efecto de la cárcel.  Por descontado deberá ser sufragado por el cabildo, ya que no dispondré de un puñetero maravedí, y no es mucho que lo pague quien tanto y con tanta desvergüenza ha saqueado mis bolsillos. Es gracia que espero alcanzar del recto proceder de Usía. Etc,  etc…

 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...