RETABLILLO DE LA ESTUPIDEZ, EL ENGAÑO Y LA
TEOLOGIA
Me
piden un par de amigos de los que me leen, que dé mi opinión acerca de la
entrada en campaña electoral de una pastora neoevangelista que (con la
presencia de Ayuso, Feijoo y el alcalde de Madrid) pide el voto de los
creyentes. He de decirles a Vds. que Dios lleva 2000 años de campaña electoral
(vamos a limitarnos a uno solo de los partidos políticos que fundó porque si no
este papelin sería interminable) Dice esta alucinada en campaña: que cuando Josías gobernaba había la paz, ¡Aleluya hermanos! Ocurre
con esta señora lo mismo que con cualquier cardenal al uso; solo leen de la
biblia la parte que les interesa. La paz de Josías (que ella reclama) fue la
paz de los cementerios. En efecto te cargas a todo el mundo menos a los tuyos y
se instaura la paz, no se oye una mosca. La receta es tan vieja como la
humanidad y es la misma que aplico Franco; mientras él estuvo solo gobernaban los justos como reclama esta señora,
cuya visión es tan penetrante que precisa de unas gafas de sol para no
vaporizar a los fieles con su mirada. Cuando el otro día me refería al PP como
Poncio Pilatos no bromeaba (o quizá las bromas son la única manera de abordar a
esta gente sin llorar) Estamos inmersos en plena biblia (¡Aleluya otra vez!) recuerden
Vds. que acabamos de empezar un año electoral movidito y que aun veremos
mayores prodigios y se rasgara el velo del templo, que tenia más de 30 codos de altura y que (según Flavio
Josefo) no podían rasgar dos caballos tirando de sus extremos. Los justos
siempre gobiernan tras el velo (por que no se vea el manejo de las limosnas) y
bajo palio, que es paraguas infalible para fingir que llueve cuando el
chaparrón es de mierda. Estás cubiertas sagradas te ponen a salvo de cualquier
inclemencia política porque: “Quien como
Dios” si esta pregunta te la hace un arcángel provisto de espada flamígera
o una telepredicadora con la mirada de Ciclope (ese mutante de Marvel que solo
puede controlar su mirada con gafas especiales) o acaso te la hace el muñeco
diabólico llamado Ayuso (habrá que averiguar quién es el ventrílocuo que la
mueve) pues claro, el votante hace caso no vaya a ser que lo fulmine algún rayo
o le caiga un versículo en un pie y lo deje cojo. A este funesto teatrino
acompañaban: el señor Feijoo que desempeña el papel (clásico) de el hombre de palo (ese fantástico
autómata de Juanelo Turriano capaz de pedir limosna y votos por las calles) y
la otra alegre marioneta, el alcalde de Madrid… ese chico que no me acuerdo
nunca como se llama y que tiene siempre algún hilo roto y se mueve desvencijado.
Es este un guiñol que no tiene gracia ninguna y el guion esta ya carcomido por
la vejez. Tampoco tiene ninguna grandeza, y por eso no menciono a Maese Pedro,
por no insultar a Cervantes con unas marionetas tan malas. Ellos intentan
persuadirnos que los hilos los mueve Dios, pero ese señor está en el Sinaí
estirandose las cintas y los pliegues de su toga (como buen tuno) y no tiene
tiempo ni ganas para mover este tutilimundi casposo de calidad muy inferior a
Gorgorito. Son, sin embargo, estos los muñecos que aspiran a gobernarnos, con
el inconveniente (para gente curiosa como yo) de que ni conocemos al
titiritero, ni cuanto nos va a costar la función. Hasta hace poco se llevaba más
la marioneta de sombras, y la de guante y también la de varillas; pero no
tienen la flexibilidad de las de hilos que es lo que requiere la modernidad. A
mí me dio mucha vergüenza ver a estos fantoches (vean de donde viene el
termino) en su bailecillo patético y desconsolado. No sabemos si las mueve Dios
o Satanás, conocemos las ganas que le dan a uno de no dejar títere con cabeza.