Una sombra tan solo seras

Mostrando entradas con la etiqueta 5G. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 5G. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de junio de 2019

La red




-Le llaman ciberseguridad y es el Gran Hermano de Orwell. Le llaman el internet de las cosas… y las cosas somos nosotros. Ese 5G tan guachi que nos están vendiendo (y ya estamos comprando antes de que exista) va a saber lo que pensamos antes de que nuestro cerebro (o lo que quede de él) lo formule. A mí me da miedo. Ya dije que llevamos a Fumanchu en el bolsillo; pero dentro de poco ni va a hacer falta; el Gran Hermano flotara en el aire, como un virus, como gas mostaza de esa guerra mundial que solo sirvió para preparar otra guerra mundial donde ya todos, eran objetivo legítimo, botín de guerra inventariable. Yo estoy ya, como los pirados que van con gorritos de papel de plata para que no les interfieran el cerebro; me estoy currando una práctica fundita metálica para el móvil porque no sé, (no sabemos) qué datos va contando por ahí de nosotros ni a quien se los cuenta. Esta es otra gran guerra, y no nos damos cuenta porque no se ve sangre. La tiranía se ha perfeccionado y ya no le hacen falta vísceras ni cadáveres malolientes que lo dejan todo perdido; además un cadáver ni vota, ni paga impuestos (mal negocio para el que manda). El olor a cadaverina que Vds. han percibido últimamente es el de nuestros cerebros en descomposición. En China el reconocimiento facial se aúna a los portales de datos que registran la información básica de tu móvil cuando pasas por ellos. No nos piden permiso (¿Para qué?) ya lo dimos al comprarlo, o al nacer porque el mundo es suyo. Orwell vino una vez a mi tertulia de muertos y salió despavorido al ver que su distopía se había quedado pequeña y desfasada; que ya todos estábamos estabulados. Yo, protesto y escribo digital porque ya no hay lo analógico (o está obsoleto, o no le hace caso nadie) a mí me han pillado con el pescao vendido y ya no me van a poder quitar lo que he disfrutado; ¡Ojo! siempre pagando el precio que el poder (de cualquier signo) te cobra por estar enfrente. Lo sigo diciendo; el mejor de los gobiernos no pasa de ser el tirano de Siracusa. Los que vengan (¡pobres!) que se lo curren o estarán  jodidos de verdad. Cuando esté, ya del todo, en mi tertulia de muertos; me descojonare de la imbecilidad que dejo atrás. Mientras tanto me sigo ciscando en la tela de araña que nos rodea a los desnutridos/desclasados (los insectos bien cebados la rompen) y para que me dejen en paz, me hago pasar por un pirado; el tutorial se lo hago a Vds. en un plas; solo hay que rodear la funda del cacharrillo con una malla metálica (jaula de Faraday) o con un papelico de plata (a retirar cuando convenga). Mi biblioteca ya ardió con Bradbury y Fahrenheit 451; y si no ya arderá, como tengo dicho. Esta distopía (la de los libros versus cultura) ya la amortizo internet hace tiempo y hay una chica japonesa que postula que tener más de 30 libros es un disparate; osea que coincide con el califa que le arrimo un ascua a la biblioteca de Alejandría. La muchacha, como no es capaz de ordenar su vida, ordena su armario y cree que clasificando las bragas y las toallas se van a ordenar sus neuronas. Con seguridad aún le sobran 29 libros, con que se quede con el suyo le basta. Osea que no sigue su propio método de tirar lo superfluo. Disfrutemos, mientras, de estos días serenos (el azul no lo quiero) y de este sol de la infancia; porque la poesía se acaba.

 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...