Una sombra tan solo seras

Mostrando entradas con la etiqueta Severo Ochoa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Severo Ochoa. Mostrar todas las entradas

martes, 21 de mayo de 2019

El Edén




-Estoy un poco harto de ser radical ¿Pero qué se puede hacer en un país y en un tiempo donde todo el mundo ignora qué cosa sean las raíces? Hay que ejercer de profe y además sabiendo que no te van a hacer caso. Hace unos pocos cientos de miles de años nos bajamos de los árboles y al comprobar que aún no había Mercadona y que no llevábamos suelto por carecer de bolsillos, empezamos a comernos a otros animales. Hay una beocia tendencia humana (el animalismo) que nos está diciendo que estaríamos mejor entre las ramas. Es posible; pero también es muy posible que de haber sucedido este quiebro evolutivo serían las cucarachas las que llevarían corbata, e irían con el reloj pegado al culo a comprar en los lineales chuletas de varón caucásico o manitas de subsahariano. A partir de aquí la teoría empieza a molar menos ¿A que si? La naturaleza no es moral, ni por tanto puede ser inmoral. Está más allá de estas convenciones humanas. Del hecho indudable de que no se pueda maltratar a un animal (creo que estaremos todos de acuerdo en ello) hemos pasado a que los animales sean tratados como personas… y las personas como animales. Churchill dijo de la ley seca “que era una afrenta a la historia de la humanidad”  de esta situación diría lo mismo. En efecto no se trataba de que los que quisieran dejasen de beber (eso está al alcance de cualquiera) se trataba de que nadie, pudiese beber, (o en el presente comer carne). Aquí es donde enlazamos con las religiones que se basan en que los demás cumplan (quieras o no) con las fantasías de los conversos. No entra en su cabeza que los animales, por carecer de deberes, no pueden tener derechos. De ahí no se sigue que podamos hacer lo que nos dé la gana con un bicho; pero no están los tiempos ni algunas mentes para sutilezas. La proteína animal hizo crecer nuestros cerebros, y hoy algunos cerebros están intentando invertir el proceso (es encomiable). Cuando solo les quede el cerebro reptiliano los soltaremos en alguna reserva de la biosfera e iremos los domingos a echarles cacahuetes y plátanos y a reírnos de la teoría de Darwin (como si estuviésemos en una universidad americana, vamos). Casi todos hemos tenido en casa un perro o un gato o un cuñado omnívoro o una suegra ictiófaga y sabemos de qué estoy hablando. Puede que el cuñado fuese un infiltrado puesto que se comía el solomillo y nos dejaba la lechuga. Y desde luego la suegra era no sostenible (devoraba más pescadillas que una manada de delfines). Severo Ochoa dejó escrito que hay que comer de todo. Pero vaya Ud. Con una tontada como un premio Nobel a convencer a esta gente. Un converso es inasequible al desaliento y a la razón; O sea que lo mejor que se puede hacer es soltar al cuñado con un collar antiparasitario y esperar que la naturaleza siga su curso (la suegra a estas alturas del artículo se habrá extinguido por acumular en sus tejidos blandos más mercurio que un termómetro). A nosotros ya nos está vetada la entrada al paraíso; por lo menos que se salven ellos.

 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...