Una sombra tan solo seras

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martes, 14 de mayo de 2019

GATO POR LIEBRE (19/4/19)




-         Es, el de los libros de cocina, una faceta más no solo de la gastronomía, como resulta obvio, sino de  la cultura de un pueblo. En ellos se pueden rastrear usos curiosos, recetas y manjares, ya olvidados.

 Uno de estos tratados, precisamente considerado por muchos como el texto inaugural de la cocina española; fue impreso en Logroño. Hablamos del: “Llibre del Coch”  del Mestre Robert. Más conocido como Robert o Ruperto de Nola. Este catalán, cocinero  o más bien jefe de cocina de Fernando I de Nápoles escribió este tratado en 1477; publicándose por primera vez en catalán en 1520 y traduciéndose al castellano muy poco después como: “Libro de guisados, manjares y potajes”, es publicado en Toledo en 1525 por el estelles Miguel de Eguia casado con una hija de Guillén de Brocar al que conoció en 1512 cuando se estableció en Logroño siendo, al parecer, desde esa fecha su socio y heredero. Juntos publican en 1529 (o 1525 según las fuentes) la tercera edición que se considera la definitiva, la de Logroño.
Conviene recordar que, ambos; Miguel de Eguia y Arnao Guillen de Brocar son quizá los mayores introductores de la imprenta en España amén de una auténtica potencia editorial de la época disponiendo de imprentas en Logroño, Toledo, Valladolid y Alcalá de Henares además de talleres que trabajaban para ellos, en una suerte de moderna subcontrata, en Salamanca y Burgos. La calidad de sus impresiones y sus cuidadas portadas renacentistas (véase la del libro que nos ocupa) se hizo famosa.
-         La cronología de esta edición la sitúa en los alrededores del famoso “sitio” de Logroño y en todo caso demuestra que ya se conocían sus recetas (este libro fue un auténtico best-seller de la época con numerosas reediciones) precisamente queremos destacar una de ellas por su curiosidad. Para comodidad de los lectores la transcribimos:

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           Gato asado como se quiere comer:
El gato que este gordo tomaras. Y degollarlo as, y después de muerto cortarle la cabeza y echarla a mal porque no es para comer/que se dice que comiendo de los sesos podría perder el seso y juicio el que la comiese. Después desollarlo muy limpiamente, y abrirlo y limpiarlo bien. Y después embolverlo en un trapo de lino limpio y soterrarlo debaxo de tierra donde a de estar un día y una noche, y después sacarlo de allí y ponerlo a asar en un asador, y asarlo al fuego. Comenzándole de asar untarlo con buen ajo y aceite, y en acabadolo de untar azotarlo bien con una verdasca, y esto se a de hacer hasta que esté bien asado untándolo y azotándolo. Y desque este asado cortarlo como si fuese conejo o cabrito, y ponerlo en un plato grande, y tomar del ajo y aceite desatado con buen caldo de manera que sea bien ralo. Y échalo sobre el gato, y puedes comer del porque es muy buena vianda”.
Surgen, desde luego, interesantes cuestiones: ¿Guisarían nuestros aguerridos defensores del sitio de Logroño tan delicioso manjar?, ¿No sería más lógico recurrir al doméstico y bien cebado felino (Logroño era una prospera ciudad) antes que a los peces de incierta pesca?
Desde aquí brindo a quien corresponda la feliz ocurrencia. En aras de la verdad histórica el pez que se regala en San Bernabé debiera ser sustituido por exquisito gato asado que además de no tener colesterol es un plato mediterráneo y, por si fuera poco, alguno de los geniales chefs que padecemos en esta triste modernidad podrá deconstruirlo y modernizarlo dándonos gato por liebre por unos pocos millares de maravedises. Por cierto ¿Alguno de los políticos riojanos (por desconocimiento de la receta) habrá quizá comido de los sesos del animalito? Otra cosa que siempre me ha dado que pensar es,  porqué en España solo se han ocupado de las cosas de comer las derechas; desde Julio Camba y Plá hasta  Néstor Luján y Castroviejo y; aunque siempre intentó ser inclasificable, el gran Álvaro Cunqueiro. Como siempre no tengo más que preguntas aunque escribo más por las respuestas que por preguntar. Una de las posibles respuestas por el lado culinario; que no por el metafórico sería un refrán de la misma época recogido por el maestro Gonzalo Correas en su Vocabulario: “Gato del mes de enero, vale un carnero”.  Del otro lado (del “gato por liebre”) ya se encargan nuestros políticos de izquierdas y derechas que nos lo ponen en el menú porque no saben guisar otra cosa. Buen provecho.

 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...