Una sombra tan solo seras

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miércoles, 26 de junio de 2019

Reloj no marques las horas




-La historia es contar lo que ocurrió mientras transcurría el tiempo. Es lógico que en España no exista la historia porque aquí el tiempo no pasa, se quedó estancado como un reloj al que se le oxidaron los mecanismos y para este reloj no hay relojeros. No es solo el recurrente tema de la guerra civil, más cercano y que sigue sangrando después de ochenta años (que ya es sangrar). Aquí el reloj atascado es una clepsidra que ya se le rompió a Abderramán III defenestrado después de más de mil años, por no hablar de Don Pelayo, que el hombre ya tiene que estar un poco cansado tras mil trescientos años reconquistando España desde Covadonga y parece que las aguas territoriales de Marruecos todavía llegan hasta el Ebro. Como ven no exagero al decir que aquí la historia no transcurre aunque lo parezca, lo que pasa es el tiempo que no es lo mismo. El tiempo va a lo suyo masticando generaciones; pero la historia en este país no se da por aludida y sigue a lo suyo, contemplando cómo quitamos placas de calles para luego volverlas a poner, derribando estatuas de gentes que ya no son ni polvo y guardando otras en almacenes municipales a la espera de algunas elecciones favorables que dentro de trescientos o cuatrocientos años volverán a sacarlas. En este país el trajín de muertos es impresionante y más vale ser un don nadie, como yo, porque si no lo del descanso eterno es una broma. Ya saben que tengo tertulia de muertos, pero los míos son literarios porque si dejamos entrar a los figurones históricos, aquí es que no se cabe. Me cuentan que la política, en otros países, consiste en intentar gestionar y encaminar el futuro; vaya Vd. con ese cuento a unos políticos que aun  llevan cota de malla y se arrojan guantes a la cara y se envían cartas de desafío por medio de farautes como en una novela de caballerías. Un país donde D. Suero de Quiñones (político de su tiempo y por tanto de este) sigue defendiendo el Passo Honroso á man derecha de la puente de Órbigo; y donde un libro como Imperiofobia que trata de explicar (mal) la leyenda negra es rabiosa actualidad. Aquí para estar seguro de que estas muerto del todo hay que remontarse a los Iberos y eso es porque no los conocemos apenas y no hemos conseguido traducir su escritura; el día que descifremos sus trazos que se preparen. Yo he conseguido, a veces, ponerme de acuerdo en diversos asuntos con otros coetáneos míos, pero mi caso no es significativo ni debe ser motivo de alarma, porque no soy político y a lo mejor ni siquiera español. Ganas me dan a veces de no serlo o de ir a romper unas lanzas con D. Suero.

 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...