Una sombra tan solo seras

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miércoles, 17 de mayo de 2023

 

                            MARICON   EL   QUE   NO   VOTE

¿A quién voto? Me preguntaba ayer un atribulado amigo de izquierdas. Estuvimos un rato hablando del tema y como me pareció que tenía un cierto interés este asunto, resolví trasladar la esencia de la conversación a este papelin inane. Al final todo gira en torno al papel de la izquierda y la mal llamada transición en la política de este país. Digo mal llamada, porque no hubo transición ninguna y si gran derroche de maquillaje. Y no me aburran Vds. con las leyes que aprobó el PSOE y bla, bla, bla. Todo lo que se hizo fue en pro del capitalismo más salvaje que necesitaba entrar en Europa y cotizar en Wall Street, y si tienen alguna duda miren a ver los apellidos del IBEX 35 antes de la transición y ahora; o algo más ramplón, dense Vds. una vuelta por la calle Serrano y similares para comprobar cómo  han cambiado los nombres en los buzones pero no los apellidos. Todo cambió para que todo permaneciese igual, pues mientras la pasta no cambie de bolsillos el glamour se lo pueden ir metiendo por el orto los que me nieguen la evidencia (que serán o imbéciles o interesados) Algún día alguien tendrá que recordar que Felipe González en compañía de otros, en apariencia hizo triunfar a la izquierda en una asombrosa operación publicitaria, cuando lo que hizo fue vampirizarla, subirse sobre sus hombros para llegar a la Moncloa y desde allí irse cargando a la asociaciones culturales, de vecinos, sindicales, municipales, etc.. que eran la izquierda de verdad y que una vez llegado al poder no cabían en la bodeguilla monclovita y además estorbaban una vez guardado el traje de pana con dos bolitas de alcanfor en los bolsillos. Alguien tendrá que hablar de que la censura franquista era de una candor apabullante en contraste con la férrea (e invisible) censura felipista, que se sustanciaba en no contratar a los disidentes de izquierdas, en que el que se movía no salía en la foto y si no salías en El País no eras nadie, no existías. Los servicios prestados se le agradecieron debidamente a Cebrián de muchas maneras y la última ingresándolo en la Real Academia que, una vez más, se cubrió de mierda (y van…) Curados largo tiempo ha del infantil vicio de suponer al socialismo de izquierdas, solo me queda decir que: “Toito te lo consiento menos faltarle a mi mare, serrana. Que una mare no se encuentra y a ti te encontré en la calle” Así vamos en la democracia que nos ha quedado, la democracia 3.0. Ellos necesitan mi voto y yo necesito cagarme en sus muertos, a lo cual tengo derecho porque resulta que esos muertos son míos y me los han secuestrado para usarlos de señuelo (sepan Vds. que los muertos siempre los ponen los mismos) Y porque vean que las imposturas del socialismo (y de cualquier partido ¡Ojo!) no son de ahora, les voy a contar a Vds. una anécdota que me conto ayer mi amigo Ricardo Romanos; seria 1893 probablemente (que es cuando Pablo Iglesias Posse visitó Logroño) y aquí venia el prócer en el tren a dar su mitin coincidiendo en el departamento con Jovita Serrano (la abuela de mi amigo, Modas Jovita, sombrerera, sastra y prestamista de la beautiful people logroñesa) Contaba Jovita muy indignada, que un poco antes de llegar a la estación, Don Pablo se cambió de primera (donde estaban ambos) a tercera, para así tener un descenso más proletario y más airoso al andén donde le esperaban enfervorecidos sus partidarios. Y cuento esto, tanto porque merece ser conocido, cuanto porque vean que aquí se reparte leña con total imparcialidad, y ya que yo no he dado más de sí en la vida que para llegar a mozo de cuerda de la literatura, que tengan Vds. la certeza de que no dejo a nadie pasar frio, y lo mismo reparto haya y roble a los del principal que subo las astillas de pino hasta las buhardillas. Así que el día de las elecciones no tengo recomendaciones que dar, acaso recordar que quedarse en casa es también una opción y es democrático, y al tontolaba que me diga que: después no me queje, explicarle que eso es una queja tan válida como el voto que él piensa depositar, y que me seguiré quejando porque lo único que nos queda a los desclasados a los descreídos y a los acratas es la queja, y que me moriré como todos pero no pienso hacerlo en silencio y sin dar toda la guerra que pueda. Así que ya lo saben; hagan Vds. lo que quieran que es muy corta esta vida como para hacer lo correcto, que nadie sabe en qué consiste y además nunca ha servido para nada. Y quéjense, voten a quien voten, quéjense todo lo que puedan y recuerden ese proverbio árabe “Pégale a tu mujer, que si tú no sabes por qué lo haces, ella si lo sabe” y que no se me escandalicen las feministas que no lo he inventado yo ni estoy de acuerdo con él, pero existir, existe; y lo traigo aquí a modo de ejemplo o parábola que es como se habla a los niños a los ignaros y a los votantes (osea a los que aplauden en tercera a los que viajan en primera). Y yo aquí hago de mujer que se queja o de hombre que se lamenta, que no soy nada melindroso en este menester y lo importante es gritar ¡Que nos roban! que aunque tú no veas quien ni por donde, ellos si lo saben y el dinero siempre transita en la misma dirección, de tus bolsillos a los suyos. Todos aquellos polvos mágicos de los ochenta trajeron estos lodos modernos. Y vean que cuanto más restringimos el tráfico más suena, porque ahora no son coches, son las ruedas de las maletitas que arrastran los pijos cuando se trasladan de un piso turístico a otro, y por eso ya no quedan habitantes en las calles céntricas que molan y los pueblos se convierten en casas rurales o mueren. Y sepan que eso es también lo que se vota aunque nunca te lo dicen. Y espero que hasta que sean las votaciones sea este mi último papelin político-municipal que luego me dice el medico que me sube la tensión y me baja el azúcar, osea que me sulfuro y verdaderamente no merece la pena. Que pasen buen día y Acracia para todos.

martes, 10 de septiembre de 2019

Poesía simplemente



-Se va apagando el agobiante rescoldo del verano y entramos poco a poco en el otoño que es estación más poética, y no por las languideces de las hojas caídas y otros tópicos crepusculares, sino por algo más sencillo y hasta ramplón como es el hecho de que es muy difícil ponerse en modo contemplativo y poético cuando se suda, osea que el cambio climático va a terminar (entre otras cosas) con la poesía; maltratada dama que se va marchitando cada día ante nuestros ojos a golpe de Twitter. Desde los hexámetros griegos hasta ahora la poesía ha resistido todo tipo de calamidades (desde guerras hasta el Rap pasando por José María Pemán y otros excesos) pero cada día se la ve más renqueante y como antes del aire acondicionado; el género está dentro por el calor. La poesía, lo poético, lo que hace soñar al hombre siempre se ha llevado mal con la sobreabundancia y ahora es como una flor que peligra por exceso de abono (vulgo, mierda). En la historia de la humanidad es demasiado frecuente que los sueños acaben en pesadillas. El amor a nuestros recuerdos de infancia degenera en nacionalismo, el amor a lo trascendente acaba en religión y el poeta mismo puede degenerar en académico de la lengua; institución que perdió el escaso encanto que tenía cuando admitió a gente como Anson o Cebrián (dos juntaletras cuyo único mérito es su capacidad de conspiración en enredos chabacanos y gacetilleros) dos politiquillos o quizá politicastros de las letras. La poesía es el género más difícil de la literatura y además no admite medianías. Un poema es; o un aldabonazo que resuena en la puerta de nuestro castillo interior o un pedo (a menudo maloliente) no existe el término medio. La distancia que media entre el parnaso y los juegos florales es insalvable y los que se atreven a saltarla a menudo caen, no en el vacío sino en el ridículo; que es en lo único que no puede caer un poeta porque de ahí no hay quien lo levante. No obstante seguirán caducando las hojas de los árboles no la poesía y todo esto es una disculpa, ni siquiera original, para poner aquí uno de mis poemas favoritos al que vuelvo de vez en cuando como un yonky a su vicio secreto.

  DE VITA BEATA

En un viejo país ineficiente, / algo así como España entre dos guerras
civiles, en un pueblo junto al mar, / poseer una casa y poca hacienda
y memoria ninguna. No leer, / no sufrir, no escribir, no pagar cuentas,
y vivir como un noble arruinado / entre las ruinas de mi inteligencia.

Jaime Gil de Biedma

 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...