Una sombra tan solo seras

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miércoles, 11 de septiembre de 2019

Mantenimiento



-Es cosa sabida que en España quien más grita más razón tiene o cuando menos gritando más podemos tapar a fuerza de pulmones los argumentos contrarios que aquí es lo que importa. La tradición, o la fuerza de la costumbre, o la pereza mental, o todo ello; nos impiden exponer razones y debatir… no vaya a ser que hablando lleguemos a algún acuerdo con el contrario, cosa que en este país vale lo mismo que una derrota en toda la línea. La negociación aquí consiste en doblegar al interlocutor sin ceder en nuestra postura y si se le puede humillar la felicidad ya es completa. El ser humano siempre ha sido un poco así; en todos los sitios, en todos los países y en todos los tiempos se han cocinado estas habas, pero es que aquí ya es lo único que cocinamos aunque no haya quien se las coma. La intolerancia española es un poso denso y oscuro de rencores que han sedimentado y ya son capas geológicas. Es una broma decir que el poder reside en el pueblo, aquí el poder siempre ha conspirado contra el pueblo; el baqueteado pueblo español ha sido tratado como un rebaño desde los Austrias hacia acá y la política, salvo excepciones, siempre ha sido una forma de medro personal y de repartir mamandurrias a la familia y a los correligionarios. Los validos de los Austrias repartían prebendas que hoy son puestos de “confianza” o de “asesor” y aquí hay familias que no han dado un palo al agua desde Felipe II; pasaron del carruaje con postillón al coche oficial con escolta, pasaron de correr las cortinillas para no ver a la chusma a los cristales tintados y después de cuatro siglos seguimos pagando el pienso de las mulas los mismos. La dinámica que todo esto ha provocado es que nos despreciemos mutuamente con pocos visos de solución; sus antepasados ya robaban a los nuestros y en vez de montar una guillotina en la Puerta del Sol hicimos la única guerra en la que los ricos salieron más ricos. No veo que haya ganas de solucionar nada, las élites viven mejor que nunca y no ven ningún problema porque para ellos las crisis son siempre oportunidades de ganar más. Y aquí estamos; con un poder judicial siempre atento a oír las razones de los que más tienen y sordo a lo demás y con una clase política que se reparte los cromos a nuestras espaldas y nos dice que nos sacrifiquemos, que la cosa esta muy mal. Creo que me he convertido en un “sans- culotte” que escribe; ósea nada, nadie. Como no tengo cosa mejor que hacer me voy a engrasar los rieles de “la viuda” que es como llamaban los sin calzones a la máquina de hacer democracia. Por si acaso, por si un día hiciese falta. Hay que afilar la cuchilla, quitarle el óxido y lastrarla con algo más de plomo, tareas de mantenimiento.  

 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...