Una sombra tan solo seras

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miércoles, 19 de junio de 2019

Masterchef de políticos




-La política no cesa de reinventarse; ósea de mentir porque en política ya está todo inventado desde que unos cuantos hombres se reunieron en el ágora a echar la mañana y hablar de lo suyo, (de la Polis) mientras se cocían las lentejas. Las lentejas se siguen cociendo pero sin receta y sin cocineros. Se cuecen en la Thermomix de la modernidad sin echarlas a mojo, sin condimentos, y con todo dios trasteando en el programa y enredando con los tiempos de cocción. Así son los pactos post-electorales que se están guisando. Cuando se abra el aparato nos tendremos que comer lo que salga nos guste o no. Los grandes partidos son como un chef moderno que quiere figurar en todo y salir a saludar al comedor y aparecer en los papeles y en las pantallas. Pero resulta que el restaurante funciona porque hay becarios que no cobran y camareros que meten más horas que el reloj. Nos intentan convencer de que los de Vox, o Unidas, o Indepes no pintan nada y que lo único que van a hacer es fregar los platos sin chistar cuando se acabe la fiesta; pero todos sabemos que, si bien los restaurantes funcionan así, la política es más indigesta y si no gusta el desabrido guisote, hay el peligro de que los comensales nos levantemos de la mesa y hagamos un “simpa” multitudinario de los que salen en papeles. Dicen que no necesitan personal subalterno, pero si se va el que barre y el que cocina (el chef solo emplata y dirige) las dos estrellas Michelin se van a ir por el fregadero. Es todo, en el fondo, una falta de respeto absoluto por el comensal, que solo tiene derecho a pagar y a decir que, aquí se come muy bien en el TripAdvisor. Siempre ha pasado lo mismo a la hora de pagar la factura; que todo el mundo tose y carraspea y se va al baño sin ganas de mear. Hasta ahora nadie ha pedido la hoja de reclamaciones (y si la han pedido, como quien oye llover) Pero algo tendrá que cambiar en este Masterchef de políticos (ahí dejo la televisiva idea)  porque la gente no está por la labor de seguir comiendo legumbres mal cocidas y sin receta. A estos partidos antiguos a los que sigue acudiendo la gente a comer por la fama que tuvieron, les hace falta un Chicote que ponga orden en la carta y distribuya el curro y que les recuerde el primer principio de todo restaurante. El cliente siempre tiene razón.

 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...