Una sombra tan solo seras

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martes, 28 de mayo de 2019

Vidas paralelas




-Estoy releyendo Vidas Paralelas  de Plutarco. A partir de un momento vital se relee más que se lee. Los escritores republicanos son bastante amenos. Los de la república romana digo, que los de la española iban en otro registro; al que le dio por tocar la tecla de la política se jodio como escritor y no ha quedado más que en los manuales, aunque queda muy bien citarlo; le paso a Azaña que ya solo lo leen los políticos (solo a un inane como Aznar le puede gustar Azaña) Y solo en España pueden llegar a presidentes un ateneísta y un inspector de gasolinas y tabacos. Las memorias de Azaña presentan bastante interés histórico, pero literariamente son mediocres y justificadoras de lo suyo; cosa que a él le da bastante rabia (ya saben que tengo tertulia de muertos) porque le hubiera gustado pasar como escritor. Lo dijo Unamuno: “Cuidado con Azaña, es un escritor sin lectores y será capaz de hacer una revolución para tenerlos”. Sus memorias parece que eran uno de los libros de cabecera del inspector. No está mal si lo que se quiere es no repetir errores, y efectivamente esté administrativo se las leyó y los errores que cometió son propios, y además se siente razonablemente satisfecho de ellos por lo que dice. A Azaña lo subieron a una peana después de muerto y lo jodieron como escritor; a Aznar le bajaron de la peana pero como está encantado de conocerse no se ha enterado. Ya tienen aquí dos vidas paralelas a las que Plutarco les habría sacado jugo (Plutarco no viene a mis tertulias porque se fuma mucho y estos republicanos antiguos tosen). A los césares les escriben las memorias porque no suelen tener tiempo, están a lo suyo que es imperar. A D. Juan Carlos le tienen escritas varias y algún Plutarco se fijara en que hizo lo mismo que su abuelo; irse después de unas municipales, con lo que la II República viene a ser una alcaldada gorda en la que cantaban aquello de: no se ha ido que le hemos echao; pero no es cierto. Ni le echamos a él, ni echamos al patas cortas, ni hemos echao a este (ahí tienen un motivo de reflexión los de la república, la II digo). Aquí una vez que pillas sillón no te echa ni dios padre. Ahí tienen otras vidas paralelas y realengas; de yates, hoteles de muchas estrellas, restaurantes molones y viajes al extranjero a ligar/abdicar (follar, follaban aquí pero ligar, ligaban fuera). No vendrá otra república por que hoy nadie busca lectores por métodos tan expeditivos. Además da pereza ponerse a la cosa republicana, salvo que sea romana; pero no se ve a ningún César y en el senatus no se lleva la túnica laticlavia (que es engorrosa de poner pero se quita en un plas). Los demás escritores republicanos (de la de Azaña) como ya tenían lectores estaban a otra cosa y todos hicieron su obra (a favor o en contra). Me dice Azaña, que si lo llega a saber no les da ni una puta embajada a los plumillas (el rencor del escritor es geológico y atraviesa los siglos como si nada). Aznar, si aprendió de eso y al único escritor que al que le dio una, fue a un apócrifo (que no menciono aquí porque trae mal fario). Yo, aunque sé manejar siete cubiertos en comidas de protocolo y ponerme grosero con la servidumbre (que es lo principal para aspirar a una mamandurria/embajada) no pido una embajada porque no soy escritor, soy un pelanas que lee/relee.

 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...