-Decía Karl von Clausewitz; que la guerra es una continuación de las relaciones políticas por otros medios. Como siempre es cierta una
cosa y su contraria, según el punto de vista; podemos decir que la política es
la continuación de la guerra por otros medios menos cruentos. La política es lo
que ha inventado el hombre para dejar de matarse y conseguir entenderse y
cuando se cita a este estratega se suele ignorar que uno de los principales
axiomas de su libro es que la guerra
nunca debe ser un propósito en sí misma. De aquí saltamos unos siglos
(hacia atrás) hasta el otro gran teórico de la guerra, Sun-Tzu que lo primero
que nos dice es que, el supremo arte de
la guerra es someter al enemigo sin luchar. Como ya queme hace tiempo estos
dos manuales, no se los voy a poder mandar al Sr. Sánchez; así que ruego a
algún lector con más parné, y si no a alguna ONG de las que pululan, que le
mande los ejemplares, a ver si se empapa. La guerra es un artefacto humano
indeseado pero que hay que saber cómo funciona (lo mismo que la política, otra
construcción humana de la que nadie tiene los planos) y estos políticos de
ahora que no se enteran, no han leído nada (o no lo han asimilado) aunque ellos piensan que sí; se
creen que la guerra es una cosa de militares y de fachas y al final ni saben de política, ni saben de
guerra y para evitarlas (las guerras) hay que saber cómo funcionan. Nuestra clase política necesita lecciones urgentes de estas asignaturas y no hay tiempo material en un mes de que las
asimilen (a pesar de los currículos que exhiben no soy optimista sobre su
inteligencia). En esta situación de emergencia propongo encerrar a sus señorías
y hacerles oír una y otra vez la cinta de "La
Guerra" de Gila; si, esa en la que empieza descolgando el teléfono y
diciendo:
-¿Está el enemigo?...
-¡Que se ponga!
-¿Está el enemigo?...
-¡Que se ponga!