Una sombra tan solo seras

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jueves, 10 de agosto de 2023

 

                               CARCEL   Y   SUDORES

Da pereza escribir en el ferragosto plúmbeo de un país cerrado por vacaciones. Las olas de calor se confunden y superponen mientras los informativos nos muestran (porque si no no lo creeríamos) a diferentes ciudadanos sudando, unos sudan por plantar la sombrilla en la playa como pudieran plantar la bandera los marines en el monte Suribachi en Iwo Jima, y por eso a estas batallas se envían a aguerridos yayos que no retroceden ante el enemigo y las multas, otros  sudan por haber ganado las elecciones. A esto se reduce el verano; a que unos sudan en bañador y otros en corbata pero todos aparentemente felices. La felicidad, o al menos un sustituto razonable (dadas las circunstancias) también recorre las cárceles españolas. Un juez de Pamplona ha emitido una sentencia para que una reclusa pueda usar el succionador de clítoris en la intimidad de su celda. La única pega es que al ser un objeto peligroso, los celadores se lo han de entregar por las noches y retirárselo por las mañanas para proceder a su desinfección y custodiarlo hasta nuevo calentón. No digo que me parezca mal, y más teniendo en cuenta que siempre he tenido a algún colega pasando las vacaciones en el talego; pero el tema da para una reflexión ¿Tendrán derecho los reclusos a muñecas hinchables? (se entiende que pagándolas con su dinero) Esto abre otra serie de preguntas, porque hoy estos homúnculos sexuales han alcanzado una asombrosa perfección y se pueden encargar con la cara de una persona determinada (enviar foto). ¿Podría un violador encargarse una muñeca con la cara de su víctima? Tengan en cuenta que eso es hoy técnicamente posible ¿Si otros presos raptan y usan a la muñeca sería considerado como violación o simple uso indebido? Decía Cervantes que en la cárcel toda incomodidad tiene su asiento y todo triste ruido hace su habitación, hemos de convenir que algo han cambiado las prisiones españolas desde entonces. Yo que soy un antiguo la última noticia que tenia de un consolador en una cárcel proviene de la “Relación de la cárcel de Sevilla” de Cristóbal de Chaves, que fue procurador de la Audiencia y nos cuenta lo que allí sucedía. Está escrita sobre 1597 y allí nos habla de un preso al que azotaron porque: “con un asta de lanza de poco más de tercia de largo y forma de natura de hombre hacía en si propio el mismo efeto que suelen hacer los someticos en otros hombres” De este curioso escrito, plagado de anecdotas escabrosas, se cree hoy que saco Cervantes su entremés de La cárcel de Sevilla. Algo llevamos avanzado, como digo, entre este preso que muere “de los azotes y trabajo” y esta reclusa que reclama su Satisfyer debidamente desinfectado. Me limito a plasmar en mis papelines la incrédula admiración que me provoca este salto temporal y moral que da un poco de vertigo, y me despido de Vds. deseando que puedan disfrutar de sus artilugios sexuales favoritos en total libertad. Para los que sudan por haber ganado las elecciones la recomendación es que pongan el aire acondicionado y beban mucha agua con su poco de bicarbonato que mitiga el ardor de estómago, y no se lleven mal rato; en un consejo de administración se vive muy bien y el agua, el bicarbonato y las pilas de los adminículos sexuales entran en los gastos de representación.

 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...