Como nos hizo saber Calvino (No se alarmen
Vds., Ítalo. No el otro) El vizconde Medardo de Terralba quedó partido en dos
de un cañonazo mientras acudía ardoroso a una guerra de religión; de las dos
mitades que quedaron me interesa la
mala. Efectivamente recorren nuestra historia hombres fulgurantes y demediados.
Desde el singular maestre de los tercios Julián Romero que estuvo a caja tañida
desde los dieciséis años hasta que la muerte le sorprendió a pie de obra
conduciendo soldados a los 59; y en el trayecto había perdido un brazo, un ojo
y una pierna. A Blas de Lezo que a los 26 años ya era manco y cojo; y que a
pesar de su ojo tuerto tuvo la clarividencia (en 1700) del
Brexit y su profundo significado y lo dejó escrito para la historia: “Todo buen
español
debería mear siempre mirando hacia Inglaterra” Siquiera sea, añado, para
devolverles lo mucho que se han meado ellos encima de la pobre Europa y aunque
ahora de tanto mear no se la encuentren.
No olvidemos al ilustre manco “en la más alta
ocasión que vieron los siglos” siempre falto de dineros y de favores. Él
también estuvo partido en dos; La pluma y la espada, Quijote y Sancho. Intento coserlos escribiendo
una obra que aún admira y lo consiguió a costa de matarlos: Cuando muere Alonso
Quijano todos vemos que el espíritu de Sancho se va con el
He
dejado para el final (esperemos) del recuento, al más problemático por actual;
al general Millán-Astray. Como los demás fogueado en la guerra colonial (tanto
da Lepanto como Filipinas y tanto monta Cartagena de Indias como Flandes) y
además les lleva a los otros una pierna de ventaja. Cosa en la que de haber
caído (el tan pundonoroso) hubiese puesto sin duda remedio (justo es decirlo,
hizo todo lo posible por conseguirlo). ¿Se juntarán alguna vez, en algún
tiempo, estas dos mitades nacionales?, ¿Conseguiremos un panteón nacional de héroes
y mutilados varios más presentables estéticamente. Valga decir completos? Pues
ojalá; pero yo no veo a ningún líder de los que circulan que disponga de tan
formidable pegamento. Es más a falta de pegamentos que ofrecer, los políticos
que tenemos exhiben sus muñones. Y ahora; a falta de engrudos piensen Vds. a que mitad le van a votar. Hay
una esperanza (siempre hay una esperanza) El súper glue se inventó en la II
guerra mundial para apuntar mejor (para las miras de los rifles) no sirvió para
el cometido y acabó como sutura de heridas en Vietnam.