PAREDON DE
ESCRITORES – ESTABLOS DE AUGIAS
Tuvo
la revista “La Codorniz” (la revista más
audaz para el lector más inteligente) un talego de papel que le costó algún
disgusto por encerrar a quien no debía y eso que sus rejas eran de celulosa. Yo
tengo en estos papelines un comando de crítica literaria que a veces fusila
(con tinta, no se alarmen) a algún escritor de esos que tiran la piedra y
esconden la mano. Ya saben los habituales que aquí se ejerce la crítica
literaria de forma expeditiva y se mandan libros a la hoguera, pero también se
da conversación y tabaco por las noches a los escritores muertos (fuman mucho
los escritores muertos) Hay escritores que se esconden en la historia confiando
que el rio de la muerte acabara arrastrando sus detritos. Los huesos blanquean
con el tiempo pero algunos crímenes nunca caducan porque son por escrito. Hay
montañas de estiércol que ningún rio desviado por el mismo Hércules es capaz de
arrastrar. Ya pasaron por este paredón el inefable Alberti (al que no le valió
su autobiografía exculpatoria) y su compañera María Teresa León (a la que no le
valió ser mujer) Ahí quedara para siempre su infame sección “A paseo” que no era inocua como “La
cárcel de papel” porque en el 36 de esos paseos no se volvía. A algunos de
estos escritores fascistas (la gente poco leída siempre ha supuesto a esta
pareja a la que me refiero como de “izquierdas”) los ha salvado el no arrastrar
delitos de sangre si no de tinta, y estos últimos se pueden perdonar porque prescriben.
Tenemos a Cela como censor y su
última fase de divo de las derechas, pero siempre se salvaran sus primeros
libros que algún día saldrán del purgatorio. Tenemos a Foxa, fundador de
Falange y diplomático traidor a la república; pero también lo salva su ausencia
de sangre y su talento, y si no, lo salvaría su escepticismo respecto al
régimen. Tenemos a Julio Camba antiguo anarquista que murió en un hotel pagado
durante años por Juan March, pero hay que decir en su honor que por más que
releas sus artículos (y son de releer) es imposible descubrir un disparo que no
sea de tinta y siempre cargaba su revolver con humor y con ironía. Tenemos a
Luys Santamarina, hoy ampliamente desconocido; falangista de primera hornada y
condenado a muerte, aparte de escribir de puta madre en la hora del triunfo se
dedicó a salvar a todos los rojos que pudo. Lo mismo que hizo Sánchez Mazas,
otro fundador de Falange que con el poder en la mano lo uso para intentar
salvar a Miguel Hernández y junto a Dionisio Ridruejo es preciso reconocerles
que fueron los dos únicos que se atrevieron a hacerle un corte de mangas en
persona a su excrecencia el generalísimo (había que tenerlos muy bien puestos
para hacer eso entonces) Si voy excarcelando a unos si y a otros no, es porque
no caben en el mismo saco ni en la misma celda, es porque unos tienen la
perpetua y otros solo la mala suerte de haber ganado la guerra y haber perdido
la literatura. Dicho todo esto, hoy le toca a Cesar González Ruano; que sigue
escribiendo unas columnas fantásticas,
pero eso no lo va a salvar del paredón con tiro de gracia incluido. Ya
hay pruebas fehacientes de que durante su estancia en el Paris de Hitler no se
limitó a robar a los judíos, si no que organizo (o ayudo a organizar)
auténticas caravanas de la muerte (con salvoconducto nazi incluido) pequeñas expediciones
que acababan en la frontera de Andorra con cuatro tiros para borrar pistas. La
mayoría de la gente que ha ido a esquiar a Pas de la Casa no sabía que estaba
esquiando sobre huesos (literal) Pasa, que estas verdades no le vienen nunca
bien a nadie y como en el caso de la parejita Alberti-María Teresa hay mucha
gente que ya ha escrito la tesis, que ya
ha escrito el libro y el articulo laudatorio, que ya ha recibido el premio
Ruano (uno de los mejor dotados económicamente en periodismo hasta que fue
suprimido a raíz de la publicación del libro que se menciona al final) o que ya
anda gestionando fundaciones. Toda esta gente tuerce el morro y te ningunea
cuando sacas estas verdades incomodas y terribles, intentan decir que son
rumores cuando son hechos probados (hasta donde pueden ser probadas estas
cosas). Es lo de siempre, nadie habla por las víctimas, algunos muertos bien
muertos están, pero otras momias son como la de Tutankamón y siguen produciendo
royalties; son la momia de Lenin o la momia de Sagasta o la momia del Che,
cadáveres exquisitos que aun destilan parné. Por eso en estos papelines siempre
intento dar voz a las victimas (aunque sea una voz muy tenue la mía) porque el
mal no debe prevalecer ni en la vida ni en la literatura, y porque es una
profunda injusticia que los libros de esta gente y los de sus compinches
turiferarios que miran para otro lado se sigan leyendo y las victimas solo
tengan una voz como la mía que no vale nada. Y tengo que decir que sin prejuicio de seguir
leyendo a Cesar González de Agüero Ruano Garrastazu de la Sota; le dejo fumar
tranquilamente su último pitillo y en nombre de sus víctimas mando al pelotón
¡Fuego! contando que las balas son de tinta y que la justicia póstuma quizá no
existe, pero que esquiar sobre huesos no merece menos que una ráfaga de
palabras. Seguid leyendo sus artículos pero sabiendo la verdad, he fusilado a la persona, al canalla que
estafaba a judíos y los mandaba a una liberación
definitiva, no al escritor. Sé, que si está bien escrito Cesar estará de
acuerdo (esta noche me lo dirá cuando venga a por tabaco).
Para
saber más “El marqués y la esvástica” de Rosa Sala Rose y Placid García- Planas (Ed.
Anagrama)