Un juez
de Ciudad Real ha prohibido la exhibición de una figura femenina desnuda
(tipo pin-up) que una empresa de camiones tenia rotulada. La cosa me retrotrae
a los tiempos en los que secuestraban la
revista Interviú por sus portadas de chicas.
Todo vuelve, y me conmueve el rancio juez (ha calificado la imagen como
denigrante y evocadora de clubs de carretera rancios) Me llega a las entretelas como digo, este juez que; por lo visto, no se ha enterado de que hay montones de
camioneras casi todas jóvenes y muchas agraciadas y que no pocas de ellas
llevan en su camión calendarios de bomberos en pelota (o no, según les salga del chichi) Este
juez se está metiendo en el pantanoso
terreno de la crítica de arte ¿Por qué una Pin-up no, y el David de Miguel
Ángel si? (con lo que le cuelga) No creo que la lucha de la mujer pase por
semejantes chuminadas que son censura rancia de toda la vida, maquilladas de
modernidad y feminismo barato. Me gustaría saber cuántas sentencias ha dictado
su señoría condenando a las empresas a la igualación de salarios de las
mujeres (es un suponer) eso sí sería revolucionario y guachi y no semejantes
sandeces más propias de censor franquista o de señor antiguo que de juez
constitucional. Además (y esto va por jueces y enjuiciables) todos hemos de soportar
cosas que no nos gustan a nosotros y sí a otra gente. Eso se llama tolerancia
y francamente yo no veo que una chica de calendario pueda ser intolerable (ni
un calendario de bomberos) Lo intolerante es este juez al que Mae West (que
también posó de pin-up y que a veces viene por la tertulia) le vuelve a decir
que; Las chicas buenas van al cielo y las
malas a todas partes. La justicia sigue viajando en calesa y con chistera
mientras la realidad, en camión y sin sujetador, intenta adelantarle a toda
hostia tocando la bocina; como la calesa no se aparta, la colisión, (inevitable)
nos devuelve a unos años 60 del destape y
la censura que no nos hacen más jóvenes ni más modernos, sino más rancios y
melancólicos.