Una sombra tan solo seras

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domingo, 22 de septiembre de 2019

S.P.Q.R.



-Se sienten ya las ráfagas de viento cálido de un otoño revuelto; parece otoño pero las hojas se resisten a caer, todo lo vivo se aferra a un árbol, a una vida; todo con tal de no caer, de seguir siendo. No sé si habrá otoño en Madrid (en provincias el clima tiene más consistencia) pero en el congreso se escucha el rumor de las hojas que aún no han caído, es decir de las hojas melancólicas que se llevará el barrendero y que no sabemos aún cuáles son. Sus señorías ahora se tiran los trastos por el relato y como en una comedia bufa de traidores arrojan las culpas a los demás a ver si cuela; estas comedias saineteras terminaban en boda con chotis y merienda en La Bombilla; pero ya no hay guionistas de este género trasnochado y sus señorías improvisan muy mal. La señora Carmen Calvo dice que ellos son los últimos que querían elecciones y que en democracia las elecciones nunca pueden ser un fracaso. Pues sí que pueden serlo cuando se abusa de ellas o cuando se juega con los votos como si fuesen fichas de un casino. Los sociatas habían ganado una pasta en el tapete verde y en vez de retirarse con la ganancia han vuelto a apostar ignorando que según todos los principios de la estadística los jugadores siempre acaban palmando y la banca siempre gana. Esta señora miente con aplomo de político o de jugador de ruleta; que son impertérritos. Los grandes jugadores pierden impasibles lo que tienen y después encienden un cigarrillo turco con boquilla de ámbar y se dan una vuelta por los jardines del casino, hasta que se oye un tiro. Pero aquí el tiro nos lo van a dar a nosotros aunque no hayamos apostado. Dice la señora que han hecho muchos esfuerzos; es posible, pero debido a su expresión marmórea (de jugador) no nos hemos dado cuenta nadie y han sido esfuerzos baldíos, pisotea esta señora nuestra inteligencia (que ya está muy maltratada) y fuerza al lenguaje a decir cosas que no se dijeron, y fuerza al entendimiento a ignorar cosas que oímos todos. Intenta que sople un ventarrón que se lleve las hojas incómodas que se niegan a caer, las hojas de la verdad, y pone una cara muy seria mientras miente con desparpajo y oficio. Creo que la única verdad que ha dicho es su fecha y lugar de nacimiento (Cabra, Córdoba) y hasta en eso tiene suerte esta ilustre matrona pues gracias al latín, también maltratado y preterido; podemos definirla como Egabrense, más la suerte es esquiva como saben los jugadores. Y el latín también nos permite pronunciar la antigua fórmula de divorcio; “Tuas res tibi habeto” (quédate con tus cosas) que era de efecto instantáneo dicha ante testigos. Veremos si en otoño cambiamos de consulado o si los comicios se prolongan hasta los peligrosos idus de marzo que ya sabemos cómo acabaron.

 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...