Una sombra tan solo seras

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martes, 14 de mayo de 2019

La aguja de marear (18/4/19)




Como habrán supuesto ya, esto no va de brújulas (aunque sí de perder el norte). Todos hemos visto las imágenes de la aguja de Notre-Damme cayendo envuelta en llamas y hemos tenido que soportar la aguda desinformación de los “medios” que han tardado un par de días en leerse la Wikipedia y saber quién era Viollet-le-Duc. En efecto, a pesar de la espectacularidad prácticamente todo lo destruido es la controvertida (en su tiempo) “restauración” (más bien invención) que hizo este arquitecto en el XIX; se sacó de la manga la aguja, las gárgolas y la cubierta superior, es decir lo destruido. Ahora se plantea si reconstruir la reconstrucción de Le-Duc o aprovechar para dejarla con sus líneas originales. Triunfará la reconstrucción de Le-Duc porque hace tiempo que las catedrales, y esta sobremanera, son parques temáticos, algo más antiguos que los de Disney, devastados por el turismo. Baroja dijo que el nacionalismo se cura viajando y se equivocó; la gente va a los  sitios a contemplarse a sí mismos haciéndose un selfie con una impermeabilidad absoluta hacia lo que los rodea.
 ¿Se imaginan Vds. que alguien osara cambiarle un solo ladrillo a alguno de nuestros endiosados arquitectos actuales? No tienen que imaginarlo porque ya ha sucedido. Un ente público cualquiera le encarga un edificio a, pongamos Calatrava o cualquiera de los receptores del Pritzker y si quieres, o necesitas, cambiar algo te cae una querella y un chaparrón que acojona. Hoy día una corporación (pues el precio de estas gentes suele estar más allá del simple millonario) encarga algo (puente, auditorio) y además de pagar un pastón tiene que pedir permiso para los restos hasta para cambiar los váteres y ¡hay de ti! si no lo haces. ¿Qué dirían los humildes (o famosos en su tiempo, tanto da) maçons que en su día construyeron Notre-Damme? Nunca lo sabremos. Si sabemos del engreimiento de los actuales que no tienen empacho en intervenir en una obra de 800 años pero, ¡tiembla! si metes mano en su puchero. Con las cosas de comer no se juega; y así nos va con esta gente que te mete una querella por cambiarle una baldosa de un puente porque resbala. ¿Qué diría Cayo Julio Lacer, cuyo puente (el de Alcántara) lleva 1900 años sin un repintado? (solo afectado por alguna de nuestras guerras). No diría nada. Ya lo dijo todo la administración franquista en los años 50 con una señal de tráfico, que rezaba:

Camiones de más de 5 Tn. Por el puente romano

 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...