Una sombra tan solo seras

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viernes, 15 de septiembre de 2023

 

                                     GASTRONOSUYA

Leo que el PSOE ha expulsado a Nicolás Redondo por menosprecio a las siglas. Bien, lo único que me llama la atención de esta noticia es que la buena nueva le pillo a Redondo comiendo con Leguina y con Ánsar. Hasta ahora era lugar común decir que la política hacia extraños compañeros de cama, pero nada se había dicho de los compañeros de mesa. Las comidas de empresa son una tradición en este país y a mí me gustaría saber el menú de este singular ágape para pasárselo a los mentecatos de Masterchef; gente que pretende enseñarnos a cocinar menudencias sin sustancia ni fundamento a mayor gloria de sus bolsillos y de la audiencia, tarea por demás inútil en un país en el que se comía de puta madre por cuatro perras (piensen en su madre en la cocina) hasta la aparición del universo “Michelin” que lo que intenta es que solo los ricos coman bien. La buena mesa siempre ha estado en las casas humildes y no en las pobres (donde solo había para patatas con sebo). Sin embargo desde hace tiempo es la derecha la que se ha ocupado literariamente del buen yantar, y lo primero que hicieron fue llamarla gastronomía y trufarla de recetas y términos franceses (el patriotismo es así). Ya se quejaban de esto en sus artículos Fígaro y Mariano de Cavia, para que vean que el asunto no es moderno. Más cercanos a nuestros tiempos tenemos a Néstor Lujan, a Cunqueiro, a José María Castroviejo, a Pla, a Foxá o al excelso Julio Camba, para todos ellos, comer bien formo parte de su literatura, y por eso la comida es un protagonista más de muchos de sus escritos.

Eran muy de banquetear nuestros antepasados literarios y en el Madrid de principios del XX no daba uno abasto para acudir a las comidas que convocaba Gómez de la Serna y su generación. En esos banquetes sacio su hambre la desgarrada bohemia española y se puede decir que sin ese sustento muchos escritores hampones y muchos gacetilleros famélicos habrían muerto de consunción. En el Madrid de 1920 si no recibías el tarjetón para acudir a estas cuchipandas con discurso a los postres es que no existías, porque hasta los que no eran nadie tenían allí asiento y manduca. Pero yo me sigo preguntando por la comida de estos alegres muchachos antes citados que parece que recibieron con risotadas la expulsión de Redondo. Si alguno de mis corresponsales tiene noticia del menú le ruego que me lo envíe por reproducirlo, a ver qué sensación se le queda a uno a los postres; si de hartazgo, de felicidad o de acidez estomacal. Supongo que jamás lo averiguare. Todas estas cenas de empresa importantes tienen menú secreto y son para estómagos fuertes y mentes avisadas. Ya se sabe que en algún momento alguno de los comensales (normalmente un discípulo querido) se levantara a darte un beso y en ese momento sabrás quien va a pagar la cuenta que suele ser carísima, y de nada sirve poner en el Trip Advisor: que aquí te crucifican, porque pensaran que eres un influencer resentido. Soy también curioso del restaurante donde se juntaron ¿La Mafia se sienta a la mesa, acaso? Creo que era Bismarck quien decía: que es mejor no saber cómo se cocinan las leyes y las salchichas, y donde dice salchichas pongan Vds. chorizos que es más hispano. En resumen: ¿Era el menú catalán? ¿Mar y montaña? ¿Era una deconstrucción esferificada? En esta reunion de pastores ¿Qué oveja se iban a comer? ¿Estaba invitado Felipe González o estaba a dieta y por eso no acudió? ¿Si acude Puigdemont al afamado restaurante de Can Brians le seguirán sirviendo langosta Thermidor? Todas estas son preguntas que suscitan mi curiosidad porque en mi casa cocino yo y hoy no sé qué poner, y no es por falta de recetas si no de pecunia, que suplo con imaginación. Pero otra pregunta que me hago es si la escasez monetaria no se debe en parte a que estos agasajos los pagamos siempre los que nos quedamos fuera mirando por la cristalera del restaurante, y por eso se nos indigestan a los demás mientras que los comensales sueltan felices su erutito. ¡Qué complicada se ha vuelto la gastronomía!

viernes, 13 de septiembre de 2019

El cascabel y el gato



-El nacionalismo en la transición consiguió engañar a los españoles haciéndonos creer que eran de izquierdas (después de 40 años de caudillato cualquier cosa que no fuese Franco era izquierda) Los españoles, para desgracia nuestra compramos esa moto vieja y averiada y ese es uno de los motivos de que esto no funcione (y no el menor). Son listos (que no inteligentes) y se han desprendido de lo más escandaloso de sus tesis que les acercaban al filonazismo (yo soy superior a mis vecinos, yo soy otra raza) Como después de la segunda guerra mundial (y lo que cuelga) era imposible seguir manteniendo esas tesis trasnochadas se han quedado en un fascismo encubierto ( yo soy “diferente” a mi vecino) Pero no conviene engañarse; si esta gentecilla tuviese plenos poderes desplegarían enseguida su infame doctrina excluyente tal y como hizo Milosevic en puertas ya del siglo XXI. En este siglo tan moderno y globalizador a la gente le encanta oír que son diferentes al vecino (lo de superiores no se atreven a formularlo pero se deja entrever) y los partidos nazionalistas saben muy bien cómo agradar y calentar la oreja a su público. Esto tiene un remedio a largo plazo que es la Cultura con mayúsculas y por ello los dichos partidos de lo primero que se apoderan es de la cultura (ya en este caso con minúsculas) Es una ideología peligrosa que yo directamente prohibiría. En el corto plazo se montaría un buen pifostio pero a la larga es el único remedio para curar al enfermo. Los políticos más listos (que no son muchos) ya vieron el problema e intentaron resolverlo diluyendo la nación en un ente superior (Europa) pero el caso es que esto o no se ha hecho bien o no se ha llevado a cabo en absoluto; bien por resistencia del enfermo a la medicación, bien porque ya están desahuciados y prefieren la muerte a la salud. No espero de los políticos que padecemos (mojigatos y cortoplacistas) ninguna novedad al respecto pero ahí dejo mi opinión que nada vale. Me consta que algunos políticos (además de la derechona) piensan de forma similar, más ¿Quién le pone el cascabel al gato? ¿Quién es capaz de abrir los ojos y las orejas (de asno) a esta gente? Que nadie se llame a engaño ese PNV tan modosito ahora y su fundador son Fascistas (con mayúsculas) lo mismo que los de Puigdemont y si se les da la ocasión enseñaran la patita. Mientras, mandan, gobiernan y triunfan ellos son los que llaman fascista a la gente que como yo destapa sus miserias. Seguro que ya estaré apuntado en alguna lista; esperemos que nunca puedan leerla en voz alta.

martes, 14 de mayo de 2019

Que huevos! (7/5/19)




Juro (o prometo) a Vds. que si el “molt inefable” Sr. Puigdemont  no existiese habría que inventarlo. El señor le bendiga por los buenos ratos que me/nos hace pasar.
En solo un par de párrafos de sus declaraciones nos hace saber lo que en Mauthausen (ese horror) es pertinente o no. Es pertinente (por lo visto) aludir a los “presos políticos” de la Generalitat, lazo amarillo incluido, (¡El contexto!, siempre el contexto). No es pertinente (se conoce) que la ministra huya al ver tal atropello a las víctimas (estas de verdad) que allí hubo. Esta comparación no es divertida sino miserable. Comparar a unos señores que en la cárcel reciben a quien quieren y hacen sus tres comidas suministradas por el catering de Tractoria; con unos presos que venían a durar una media de seis meses "atendidos" por el catering de las SS, si no es miserable es repugnante. Pero contengamos el vómito y pasemos a lo divertido. En la misma tacada nos suelta esta perla: “En todo caso, yo tampoco hui, sino que me marche para defender mis derechos” y nos revela que le llega puntualmente la correspondencia y la langosta thermidor a su dacha de Waterloo; lo que no se corresponde (dice él) con un huido (estamos de acuerdo, es más propio de un jeta). Él no sabe que; además de notarsele la garrula ignorancia desde lejanas tierras, es una caricatura perfecta de otra caricatura (¡Manda huevos!). Me refiero a: Humpty-Dumpty; ese huevo pagado de sí mismo de “Alicia a través del espejo” que en equilibrio inestable sobre un muro espera que todos los caballos y los hombres de Tractoria vengan en su ayuda. Mientras se tambalea, nos hace saber algo fundamental.

-Cuando yo uso una palabra, quiere decir lo que yo quiero que diga…ni más ni menos
-La cuestión (insiste Alicia) es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
-La cuestión (zanja el huevo-Puigdemont) es saber quién es el que manda…, eso es todo.
La cuestión (digo yo) es quien se comerá esa tortilla cuando el huevo se caiga de la tapia.

 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...