Una sombra tan solo seras

Mostrando entradas con la etiqueta Pedralbes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pedralbes. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de octubre de 2019

Cataluña



-Vuelven los chicos de la gasolina. Cuando uno tiene menos de veinte años es normal querer meterle fuego a la parte del mundo que no nos gusta; es casi biológico, porque a esa edad la muerte no existe y la violencia es un poco como un deporte sudoroso llevado al extremo. Luego ya se crece (o no) y uno se da cuenta de lo relativo que es todo y de que no merece la pena arrimarle candela a nada. En esto cada generación tiene unos fantasmas propios que echar a su pira (yo quemo libros) pero la tarea de pirómano debe ser interior y propia, no teledirigida como si fuese un misil. Da pena y coraje ver a chavales quemando los fantasmas de la generación anterior, los fantasmas de gente que no tuvo los arrestos de quemar nada por si acaso se propagaba el incendio y les quemaba a ellos el chalecito. Es esa gente los que mandan a quemar cosas a los chavales desde su dacha en Neguri o en Pedralbes; ellos lo único que queman son labores de Vuelta Abajo mientras paladean un coñac. Lo que quiero decir es que es una quema vicaria o interpuesta, una quema de cobardes bien instalados que mandan a luchar a la tropa de los que cantan himnos y ondean banderas, a los soldados de a pie, a la carne de cañón. Yo, nunca queme nada visible de joven, ni ondee una bandera, ni participe en ninguna manifestación. Y esto no por ser gente de orden, sino porque apenas conseguí la amistad de una docena de personas que pensasen como yo, y doce personas no constituyen una manifestación; como mucho son una cuadrilla para ir de copas que es lo que hicimos. Falta individualismo, falta pensamiento propio. A nuestra generación también trataron de adoctrinarnos (por nuestro bien) pero no coló; ahora sin embargo parece que cuela todo o que hay grandes tragaderas y poca información, paradoja máxima en la edad donde todo está comunicado pero se tienen menos certezas. A mí, miles de papanatas manifestándose lo único que me dicen es que la razón la llevo yo, que por algo estoy solo. Pero es que ese es el temor; quedarse solo, que te señalen los demás por singular, por no ir a comulgar con ellos a sus misas. El único remedio para tanto cretinismo es la apostasía. Yo, en cuanto noto que pienso como la mayoría, me meto en la cama a convalecer de la enfermedad; porque la opinión de la mayoría es como una gripe que mata la imaginación y el pensar; que es lo más propio nuestro que tenemos, lo más interior y personal. Queme cada uno a sus demonios, hágase auto de fe con las ideas que cada uno desecha por inservibles; pero no aremos ¡Nunca! con la yunta de bueyes ajena. Esta postura tiene  el precio de que a lo mejor en tu finca solo crecen cardos e incertidumbres, pero cuando llega la hora de pagar el diezmo solo rindes cuentas ante ti mismo. Eso, creo yo, es lo quieren evitar los papanatas; la responsabilidad de su inexistente pensamiento propio.

 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...