Una sombra tan solo seras

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domingo, 15 de septiembre de 2019

Cabezas




-Nos encontramos aún en el mes de Fructidor a las puertas de entrar en el de Vendimiario. En estos meses de la revolución francesa de nombres tan poéticos es cuando todo maduraba y se recogía la cosecha; lo que pasaba es que en el cesto en vez de caer uvas caían racimos de cabezas también entre poéticas metáforas populares “il crachá dans le panier” (escupió en el cesto) así denominaban a este contratiempo los Jacobinos “enragés”. Aquí la cosecha se presenta floja y de poco grado con las últimas lluvias; me refiero a las uvas; que las cabezas ya nadie las cosecha, pero quizá por ser una fruta vana y sin provecho más que por aversión a la sangre. Cuando subió Danton a escupir donde tantos habían escupido por una orden suya, aun tuvo el coraje de decirle a messie Sansón “Sobre todo no os olvidéis de mostrar mi cabeza al pueblo, merece la pena”. Magníficas palabras dirigidas al descendiente de una dinastía de verdugos; que fue la única dinastía que quedó en pie tras el reventón de La Bastilla. No obstante los Capetos siguieron reinando en este lado de los Pirineos, quizá porque aquí no había ninguna cabeza que mostrar al pueblo que mereciese la pena. No había ningún racimo con el que hacer buen vino a pesar de nuestro soleado clima. Ahí seguimos, este país es muy educado y ya ni siquiera hacen falta los letreros de “Se prohíbe escupir” que proliferaban en el transporte público; los quitamos conservando los de "Es peligroso asomarse al exterior"  y por no hacer caso a estos últimos durante cuarenta años alguno también perdió la cabeza. Son las mías reflexiones sin pies ni (posiblemente) cabeza. Aquí ya dijo D. Antonio que “De diez cabezas, nueve embisten y una piensa” y me temo que (seguramente por carecer de profesionales como messie Sansón) no hemos acertado y hemos cortado la cabeza que piensa en vez de las nueve restantes. La cosa ya tiene mala solución en unos tiempos en los que el personal se desmaya si ven que se corta la cabeza a un pollo; aunque luego no tengan empacho en comérselo crujiente y especiado. Malos tiempos para la carmañola y el gorro frigio que hoy visten aquí solamente algunos próceres catalanes (rebautizándolo como barretina). Se apropian de estos harapos para ocultar su desnudez y posar de Girondinos (que escupieron también acusados de actuar contra la unidad de la República). Feliz Vendimiario y que no tiemblen los encausados; lo único positivo de las cabezas cuadradas es que no ruedan.


 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...