Una sombra tan solo seras

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miércoles, 10 de mayo de 2023

 

              PAREDON  DE  ESCRITORES – ESTABLOS DE AUGIAS

Tuvo la revista “La Codorniz” (la revista más audaz para el lector más inteligente) un talego de papel que le costó algún disgusto por encerrar a quien no debía y eso que sus rejas eran de celulosa. Yo tengo en estos papelines un comando de crítica literaria que a veces fusila (con tinta, no se alarmen) a algún escritor de esos que tiran la piedra y esconden la mano. Ya saben los habituales que aquí se ejerce la crítica literaria de forma expeditiva y se mandan libros a la hoguera, pero también se da conversación y tabaco por las noches a los escritores muertos (fuman mucho los escritores muertos) Hay escritores que se esconden en la historia confiando que el rio de la muerte acabara arrastrando sus detritos. Los huesos blanquean con el tiempo pero algunos crímenes nunca caducan porque son por escrito. Hay montañas de estiércol que ningún rio desviado por el mismo Hércules es capaz de arrastrar. Ya pasaron por este paredón el inefable Alberti (al que no le valió su autobiografía exculpatoria) y su compañera María Teresa León (a la que no le valió ser mujer) Ahí quedara para siempre su infame sección “A paseo” que no era inocua como “La cárcel de papel” porque en el 36 de esos paseos no se volvía. A algunos de estos escritores fascistas (la gente poco leída siempre ha supuesto a esta pareja a la que me refiero como de “izquierdas”) los ha salvado el no arrastrar delitos de sangre si no de tinta, y estos últimos se pueden perdonar porque prescriben. Tenemos a Cela como censor y su última fase de divo de las derechas, pero siempre se salvaran sus primeros libros que algún día saldrán del purgatorio. Tenemos a Foxa, fundador de Falange y diplomático traidor a la república; pero también lo salva su ausencia de sangre y su talento, y si no, lo salvaría su escepticismo respecto al régimen. Tenemos a Julio Camba antiguo anarquista que murió en un hotel pagado durante años por Juan March, pero hay que decir en su honor que por más que releas sus artículos (y son de releer) es imposible descubrir un disparo que no sea de tinta y siempre cargaba su revolver con humor y con ironía. Tenemos a Luys Santamarina, hoy ampliamente desconocido; falangista de primera hornada y condenado a muerte, aparte de escribir de puta madre en la hora del triunfo se dedicó a salvar a todos los rojos que pudo. Lo mismo que hizo Sánchez Mazas, otro fundador de Falange que con el poder en la mano lo uso para intentar salvar a Miguel Hernández y junto a Dionisio Ridruejo es preciso reconocerles que fueron los dos únicos que se atrevieron a hacerle un corte de mangas en persona a su excrecencia el generalísimo (había que tenerlos muy bien puestos para hacer eso entonces) Si voy excarcelando a unos si y a otros no, es porque no caben en el mismo saco ni en la misma celda, es porque unos tienen la perpetua y otros solo la mala suerte de haber ganado la guerra y haber perdido la literatura. Dicho todo esto, hoy le toca a Cesar González Ruano; que sigue escribiendo unas columnas fantásticas,  pero eso no lo va a salvar del paredón con tiro de gracia incluido. Ya hay pruebas fehacientes de que durante su estancia en el Paris de Hitler no se limitó a robar a los judíos, si no que organizo (o ayudo a organizar) auténticas caravanas de la muerte (con salvoconducto nazi incluido) pequeñas expediciones que acababan en la frontera de Andorra con cuatro tiros para borrar pistas. La mayoría de la gente que ha ido a esquiar a Pas de la Casa no sabía que estaba esquiando sobre huesos (literal) Pasa, que estas verdades no le vienen nunca bien a nadie y como en el caso de la parejita Alberti-María Teresa hay mucha gente que ya ha escrito  la tesis, que ya ha escrito el libro y el articulo laudatorio, que ya ha recibido el premio Ruano (uno de los mejor dotados económicamente en periodismo hasta que fue suprimido a raíz de la publicación del libro que se menciona al final) o que ya anda gestionando fundaciones. Toda esta gente tuerce el morro y te ningunea cuando sacas estas verdades incomodas y terribles, intentan decir que son rumores cuando son hechos probados (hasta donde pueden ser probadas estas cosas). Es lo de siempre, nadie habla por las víctimas, algunos muertos bien muertos están, pero otras momias son como la de Tutankamón y siguen produciendo royalties; son la momia de Lenin o la momia de Sagasta o la momia del Che, cadáveres exquisitos que aun destilan parné. Por eso en estos papelines siempre intento dar voz a las victimas (aunque sea una voz muy tenue la mía) porque el mal no debe prevalecer ni en la vida ni en la literatura, y porque es una profunda injusticia que los libros de esta gente y los de sus compinches turiferarios que miran para otro lado se sigan leyendo y las victimas solo tengan una voz como la mía que no vale nada.  Y tengo que decir que sin prejuicio de seguir leyendo a Cesar González de Agüero Ruano Garrastazu de la Sota; le dejo fumar tranquilamente su último pitillo y en nombre de sus víctimas mando al pelotón ¡Fuego! contando que las balas son de tinta y que la justicia póstuma quizá no existe, pero que esquiar sobre huesos no merece menos que una ráfaga de palabras. Seguid leyendo sus artículos pero sabiendo la verdad, he fusilado a la persona, al canalla que estafaba a judíos y los mandaba a una liberación definitiva, no al escritor. Sé, que si está bien escrito Cesar estará de acuerdo (esta noche me lo dirá cuando venga a por tabaco).

Para saber más “El marqués y la esvástica”  de Rosa Sala Rose y Placid García- Planas (Ed. Anagrama)

domingo, 22 de septiembre de 2019

El Museo del Prado



-Leo estupefacto una de las mentiras o estupideces que más me molestan de la izquierda española. La salvación del patrimonio artístico del museo del Prado por los intelectuales. Una más de todas esas miles de pequeñas memeces que sumadas, explican por qué la guerra la perdió la izquierda (que tenía todo a su favor) más que la ganó la derecha. Pese a todo lo que se diga; Las Meninas, los Goyas, todas las maravillas en fin que se han conservado, lo han sido más por una serie de afortunadas casualidades que por la supuesta operación de salvataje en la que en realidad los cuadros corrieron muchísimo más peligro baqueteados en un convoy militar, por un país en guerra y siguiendo a los gobernantes al exilio como si estos fueran faraones con su tesoro particular,  que si se hubiesen quedado bien protegidos en adecuados sótanos madrileños (los había aunque estaban “ocupados” por comités e intelectuales) Velázquez & Ciª fueron objeto de una operación propagandística a gran escala que es donde hay que encuadrar este rescate. El problema fue que se creó una junta o comité y la experiencia dice que los comités siempre, pero sobre todo en la guerra, se creen obligados a hacer algo cuando son nombrados al objeto de justificar su existencia, sueldos y prebendas. Si se conservan estas obras no es por la desdichada intervención de los comités si no por la intervención de la diosa fortuna, y no entiendo las medallas póstumas y los laureles que ahora se reparten; me recuerdan un dicho hispano que nos ronda desde la reconquista (o como se llame ahora) A moro muerto gran lanzada. La izquierda de este país siempre ha creído que descubrir sus cagadas es darle argumentos al enemigo, cuando taparlas es quitarle argumentos a su razón. Por eso un servidor ha sido siempre (y seré) un izquierdista solitario; porque cuando veo a un tonto o a un imbécil lo señalo sin preguntarle a quien vota o que carnet tiene, y así me va. Con decir que Alberti y María Teresa León (dos miserables congénitos como personas) estaban allí escogiendo obras: Tú te salvas,  no; está todo dicho. La verdad es que en una guerra como la española, es muy guachi salir de naja comiendo bien y sin apuros económicos (había intelectuales de primera y de tercera) y encima quedando de salvador. Por no hurgar en la herida no vamos a hablar de los que salían a comprar armamentos y se gastaban el oro del banco de España en pagar putas y champán en París mientras aquí se comían los codos. La izquierda; que tiene mucha razón cuando habla de las cunetas y otras barbaries; o pasa de puntillas cuando habla de los intelectuales españoles en la guerra civil o menea sin recato el incensario. Ya se retrataron ellos a la perfección en sus publicaciones de retaguardia (nótese  la negrilla) como: El Mono Azul, Democracia Artillera!!!, Nosotros, y un largo etc… que se pueden consultar en la hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional de España con provecho y harto sonrojo. Creo que jamás  aprenderemos  que tapar la mierda solo da lugar a que se fosilice y por tanto quede para siempre en forma de indecente coprolito. Dicho esto no tengo ninguna esperanza de que esto cambie. Hay cierta izquierda a la que lo que mejor se le da es maquillar muertos. Tenemos la momia de Lenin, la de Mao, la de Zapatero… y la de la salvación del Museo del Prado.
PD. El único intelectual que, acaso, “salvo” al Museo del Prado, fue Mariano de Cavia que era más bien de derechas y dipsómano, con un artículo que data de 1892 y que obligo a las autoridades a tomar medidas contra un posible incendio. Pero esa, es otra historia.

 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...