Una sombra tan solo seras

Mostrando entradas con la etiqueta Marmitako. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marmitako. Mostrar todas las entradas

viernes, 28 de junio de 2019

Sabiduría popular




- Como Uds. Saben soy de mollera cerrada y corta comprensión. Hay que hablarme en parábolas, o mejor aún, con “enxiemplos” como al conde Lucanor que tampoco era muy espabilado. Ahora, con el paso de los años, que no me han hecho más sabio pero para compensar me han hecho más viejo; les puedo brindar alguno a Uds. Aunque seguramente no los necesitaran como yo. Cuando cumplía con la patria en Melilla (¡Uy qué antiguo suena eso!) Tuvimos una pequeña plaga de gonorrea (O algo asi) en la compañía (como son enfermedades secretas el capitán, no sabía si nos arrascabamos los huevos por costumbre o por picazón) Así que formó al personal y llamó al sanitario que nos fue dando un remedio por orden de lista, al llegar a mí le dije: “Yo no he ido de putas” (era una verdad) y me respondió  haciéndome tragar “Pues haber ido” (lo que también es una verdad incontestable) Ahí aprendí lo que son las vacunas, lo que es mandar, y lo que es una verdad. Años después, era enólogo en una bodega que no viene al caso; estaba yo con mi bata blanca contemplando con desolación en el laboratorio una hojita de papel donde se detallaba la importante hostia que me había metido hacienda, y entró el dueño de aquello, no sé si después de bajarse del Rolls (tenía uno) o de alguno de sus Mercedes (tenía tres) enarbolando un papel como el mío y diciéndome con alegría: “Mira lo que me ha devuelto hacienda”. Ahí comprendí lo que es el estado y los impuestos y hasta lo que es la alegría (que siempre va por barrios). Más tarde, yo también mordí el anzuelo y cree una empresita  que me costó un año de papeleo; como había subvención europea y tal me invitaron a una entrega de premios con lunch en el hotel Velázquez de Madrid. Nos iba a entregar los premios el ministro de industria, entonces Josep Piqué (pero creo que hubiese dado igual otro) Había que dar un discurso y todos se pasaban el marrón. Yo dije: esta es la mía.  Y redacte y leí una cuartilla llena de dagas florentinas, alusiones indirectas, y veneno del renacimiento. Hubo algún carraspeo incómodo. Después, en el lunch se me acercó rápido Piqué, al que había puesto (con elegancia) como no digan dueñas, y me dio la mano con una sonrisa resplandeciente diciéndome: “Ha sido un discurso cojonudo”, ahi comprendi lo que es la política y un político y para qué sirve un discurso (o estas líneas si vamos al caso). Luego ya entendí la vida en su conjunto cuando un amigo me contó las últimas horas de su padre y la receta para el éxito, que le transmitió, y que no me importa compartir con Uds. porque estoy que lo tiro: “Donde estes bien, quieto. Coge todo lo que te den, y el marmitako lleva más bonito que patatas”. Bueno, pues a pesar de tan diáfanas enseñanzas sigo hecho un lío, y como sigan leyendo mis cosas no les auguro nada bueno. Miren a donde me ha llevado a mi tanta sabiduría. Lo único que he aprendido es que no hay que ir de putas sin condon, no hay que leer discursos, no hay que fiarse de los políticos ni de hacienda y la receta del marmitako; verdaderamente no es mucho para media vida.

 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...