Una sombra tan solo seras

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jueves, 1 de septiembre de 2022

 

                              INDUMENTARIAS

-Ahora que parece que lo peor del verano ha pasado puede ser el momento de reflexionar acerca de las vestimentas del personal y por supuesto nunca con afán censor (cada cual que se vista como le salga) si no con un espíritu satírico  porque a este mundo hemos venido a reírnos los unos de los otros y todos de nosotros mismos. La semidesnudez es un tema que ya no se contempla como negativa más que entre talibanes, frailes, sauditas, obispos y otras bestias vaticanas y gentes de mal vivir. Pero aquí he de decir alto y claro que con los espectáculos veraniegos que contemplo no sufre mi moral, pero si mi estética. Efectivamente es bastante grato ver a esas chicas no ya ligeras de ropa sino desprovistas de ella pasar a mí alrededor, yo como los griegos y los artistas del cinquecento me muestro partidario de las carnes firmes, los bustos erguidos (los de ellas y los de ellos) y los músculos en su sitio cubiertos de pieles tersas. Mas ¿Qué decir de estos desviados varones que a los setenta van con un pantaloncito ya no de niño si no de piratas del caribe? esas canillas ya deformadas, esos pelos entrecanos como de lobo viejo en los descolgados músculos de las endebles pantorrillas, normalmente acompañadas de sandalias llenas de uñas retorcidas y gavilanescas, como de rapaz venida a menos ¡¡y esas verrugas y esas varices!! Esas señoras constreñidas en mallas imposibles a punto de explotar que destacan cada una de sus caídas lorzas y las sotabarbas de sus culos. ¿Los pintaría Miguel Ángel o Leonardo?, ¿Las esculpiría a ellas Praxiteles? ¿Tienen estas gentes espejo en casa? ¿Ven sus propios selfies? Está claro que se la suda lo que yo piense, pero por eso lo pongo por escrito porque a mí también me la suda su torpe aliño indumentario, que ya ha pasado a significar una cosa peor y más baja (¡Pobre Don Antonio!) y aun no quedamos empatados estos vestiglos y yo, porque yo los tengo que ver quiera o no cada vez que salgo a la calle y ellos jamás leerán esto, pues aunque saben leer olvidaron para qué. Yo me confieso ya en edad de tapar mi desvencijada anatomía que un tiempo fue gloriosa como la de todos, pero hay que saber que el tiempo transcurre y te quita unas cosas para darte otras y que el arte de los sastres se inventó además de para mitigar las inclemencias del tiempo para disimular las taras del físico, y esto es como finiquitar a la alta costura cosa que nunca me ha inquietado por falta de uso, pero que mueve una pasta y además entre un figurín de Balenciaga y una señora provecta mostrando la canaleta del culo tomen Vds. partido, y confieso que si voy tirando, tirando del hilo es para dejar desnudos a otros y quedarme yo con el ovillo en la mano y reírme un poco del rey desnudo. Y procuremos no fijarnos en temas ya desagradables como esas carnes sudorosas que se restriegan en las sillas de la terraza donde tú a lo mejor te sientas después. Sé que hay gente que precisa esa desnudez para poder demostrar el pastón y el tiempo que han invertido en gimnasios y tatuajes (en mis tiempos solo se tatuaban los marineros, los presidiarios, las putas y los legionarios) pero estos pertenecen a otro tipo de narcisismo diferente y son la contrapartida de los decrépitos, enseñan anatomía por equivocado orgullo no por insolidaria indiferencia al buen gusto de los demás (el suyo hay que suponer que se ausentó). ¡Ah! Y no me vengan con el comodín de la comodidad, sobre que es mentira añadiré que lo que están haciendo es meterle una hostia a 20.000 años de evolución e historia del traje ¡tantos siglos de  afanes de la humanidad por taparse las vergüenzas para desnudarlas ahora en cuatro días! Y que más decirles a Vds. Que este mundo es un teatro y cada uno se disfraza como quiere, pero por lo mismo yo me reservo el aplauso para las obras que me han gustado y tengo la educación de no silbar y patear las que me desagradan (quiere decirse que lo hago en este papelillo pero no por la calle que es donde se representan estos esperpentos) e incluso a algunas mujeres (si eso no fuese ya delito) les pediría que por favor pasasen otra vez delante de mis ojos. Y a estos ancianos orgullosos de sus arrugas (yo también lo estoy pero no las enseño) les recomendaría ir al único sitio donde no van a llamar la atención pues su desnudo está justificado por el guion, a una playa nudista.

 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...