INDUMENTARIAS
-Ahora que parece que
lo peor del verano ha pasado puede ser el momento de reflexionar acerca de las
vestimentas del personal y por supuesto nunca con afán censor (cada cual que se
vista como le salga) si no con un espíritu satírico porque a este mundo hemos
venido a reírnos los unos de los otros y todos de nosotros mismos. La
semidesnudez es un tema que ya no se contempla como negativa más que entre
talibanes, frailes, sauditas, obispos y otras bestias vaticanas y gentes de mal
vivir. Pero aquí he de decir alto y claro que con los espectáculos veraniegos
que contemplo no sufre mi moral, pero si mi estética. Efectivamente es bastante grato ver a esas chicas no ya
ligeras de ropa sino desprovistas de ella pasar a mí alrededor, yo como los
griegos y los artistas del cinquecento me muestro partidario de las carnes
firmes, los bustos erguidos (los de ellas y los de ellos) y los músculos en su
sitio cubiertos de pieles tersas. Mas ¿Qué decir de estos desviados varones que
a los setenta van con un pantaloncito ya no de niño si no de piratas del
caribe? esas canillas ya deformadas, esos pelos entrecanos como de lobo viejo
en los descolgados músculos de las endebles pantorrillas, normalmente
acompañadas de sandalias llenas de uñas retorcidas y gavilanescas, como de
rapaz venida a menos ¡¡y esas verrugas y esas varices!! Esas señoras
constreñidas en mallas imposibles a punto de explotar que destacan cada una de
sus caídas lorzas y las sotabarbas de sus culos. ¿Los pintaría Miguel Ángel o
Leonardo?, ¿Las esculpiría a ellas Praxiteles? ¿Tienen estas gentes espejo en
casa? ¿Ven sus propios selfies? Está claro que se la suda lo que yo piense,
pero por eso lo pongo por escrito porque a mí también me la suda su torpe aliño
indumentario, que ya ha pasado a significar una cosa peor y más baja (¡Pobre
Don Antonio!) y aun no quedamos empatados estos vestiglos y yo, porque yo los tengo que ver quiera o no cada
vez que salgo a la calle y ellos jamás leerán esto, pues aunque saben leer
olvidaron para qué. Yo me confieso ya en edad de tapar mi desvencijada anatomía
que un tiempo fue gloriosa como la de todos, pero hay que saber que el tiempo
transcurre y te quita unas cosas para darte otras y que el arte de los sastres se
inventó además de para mitigar las inclemencias del tiempo para disimular las
taras del físico, y esto es como finiquitar a la alta costura cosa que nunca me
ha inquietado por falta de uso, pero que mueve una pasta y además entre un
figurín de Balenciaga y una señora
provecta mostrando la canaleta del culo tomen Vds. partido, y confieso que si
voy tirando, tirando del hilo es para dejar desnudos a otros y quedarme yo con
el ovillo en la mano y reírme un poco del rey desnudo. Y procuremos no fijarnos
en temas ya desagradables como esas carnes sudorosas que se restriegan en las
sillas de la terraza donde tú a lo mejor te sientas después. Sé que hay gente
que precisa esa desnudez para poder demostrar el pastón y el tiempo que han
invertido en gimnasios y tatuajes (en mis tiempos solo se tatuaban los
marineros, los presidiarios, las putas y los legionarios) pero estos pertenecen
a otro tipo de narcisismo diferente y son la contrapartida de los decrépitos,
enseñan anatomía por equivocado orgullo no por insolidaria indiferencia al buen
gusto de los demás (el suyo hay que suponer que se ausentó). ¡Ah! Y no me
vengan con el comodín de la comodidad, sobre que es mentira añadiré que lo que
están haciendo es meterle una hostia a 20.000 años de evolución e historia del
traje ¡tantos siglos de afanes de la
humanidad por taparse las vergüenzas para desnudarlas ahora en cuatro días! Y
que más decirles a Vds. Que este mundo es un teatro y cada uno se disfraza como
quiere, pero por lo mismo yo me reservo el aplauso para las obras que me han
gustado y tengo la educación de no silbar y patear las que me desagradan
(quiere decirse que lo hago en este papelillo pero no por la calle que es donde se representan estos esperpentos) e incluso a
algunas mujeres (si eso no fuese ya delito) les pediría que por favor pasasen
otra vez delante de mis ojos. Y a estos ancianos orgullosos de sus arrugas (yo
también lo estoy pero no las enseño) les recomendaría ir al único sitio donde
no van a llamar la atención pues su desnudo está justificado por el guion, a
una playa nudista.
Hay un programa que suelo ver, a pesar de que ya me está empezando a aburrir. que se llama (en cristiano) Primera Cita. Me niego a ponerlo en Chespir . Lo que se ve ahí es, otro mundo diferente al que yo estoy acostumbrado a vivir. El tatuaje y los abalorios pinchados por toda la cara son lo normal y al parecer de lo mas "chachi" Joder con lo dificil que tiene que ser sonarse los mocos con esa mierda en la nariz. Ya cuando salen Homosexuales o Lesbianas. se puede llegar al paroxismo. Que me pregunto yo, es totalmente imprescindible ir por el mundo diciendo soy arquitecto, soy tatuador, soy pintamonas, soy maricón (esto se lo dicen ellos mismos) De verdad que, al menos en Logroño, no he visto semejantes personajes haciendo gala de su condición. ni a nadie con el título de economista agitandolo por la calle para que todo el mundo se entere. En efecto las vestimentas son... lo que llaman moda pobre. y pagan por unos pantalones ROTOS. Nosotros nos conformabamos con desgastar un poco los vaqueros, pero no romperlos.. La ventaja que tenemos nosotros,ahora, es que al cabo del año ni nos hemos comprado una camisa, vamos tirando con lo que tenemos.. Un
ResponderEliminarUn saludo don usted