MARCAR LA X
Estaba
yo hoy tan tranquilo arrascandome cierta parte de mi anatomía cuando, de
repente, en mitad de un gran fulgor aparecioseme el ángel del patriotismo. Así
de repente me caí de culo (porque la cabeza la tengo hueca y no pesa) y
salieron volando los papeles que iba a presentar a hacienda para que me
devolviese los 35 mortadelos que me quita siempre en enero, después lo corrige
pero si no andas listo todos los años se los queda. En un primer momento me pareció
que el ángel de la patria era uno de los expulsados del paraíso, no podía ver
bien su cara por la resplandeciente gloria del señor; hasta que tirando de mis
Ray-Ban para amortiguar el resplandor, dime cuenta de que era un hierático Borbón
provisto de un led de gran potencia; y fijándome un poco más en sus ojos locos
y estrabicos deduje que bien podía ser la Ayuso provista de una careta de emérito.
¡Hereje! Me interpelo con voz tonante.
¿Has marcado ya la casilla de la iglesia? No, ¡Oh majestad y reina del Madrid-libre! Pues
en castigo a tu pecado habrás de peregrinar hasta San Xenxo para ver cómo me descojono de mis súbditos mientras arponeo un
cachalote. ¿Y los elefantes majestad? Pregunte yo estremecido ¡Ahhh, ganapán incrédulo! Estamos en veda de elefantes y conejos pero en alta mar, en mi velero bergantín puedo
hacer lo que quiera y a la voz de ¡Barco viene! Es de ver como viran y se
previenen a todo trapo a escapar el resto de embarcaciones. Se estaba refiriendo la aparición al último barco
apresado por él, lleno de inspectores de hacienda a los cuales colgó de una
entena en su propio navío y desde entonces no tiene causas pendientes aunque si
cuerpos colgantes. ¡Es por dar ejemplo,
belitre! Me dijo; que enseguida perdéis
el respeto y empezáis a acordaros de La Bastilla. Vengo a infundirte patriotismo Fíjate si no el partido de mis
fieles, como corean la salida de empresas a cotizar a otros lares donde nos
laman las partes nobles (que son todas en mi caso) con más pericia que aquí.
Si ¡Oh comendador de los creyentes! Respondile, más me acabo de comer una
guindilla riojana suministrada por un consejero de estado y quizás deberíamos dejar
las lamidas de prepucio para otra ocasión. ¿Te
refieres acaso a Don Pedrone? Pues sabe malsín, que por haber sido crucificado
a mi derecha está conmigo en el paraíso. ¿Por buen ladrón, alteza? No te
corresponde juzgar las altas prendas que en forma de salarios y sinecuras
adornan a mis elegidos ¡Miserable!
¿Habláis de las mamandurrias que distribuye nuestro padre el estado? ¡Calla badulaque! ¿No comprendes que esas
bagatelas no nos alcanzan ni para ir a un tres estrellas Michelin y no nos corresponde menos por
nuestro gran sacrificio? Perdona ¡Oh príncipe de las mareas! Prometo peregrinar
a tu santuario y hacer pingües sacrificios gratos a tu bolsillo dije yo todo
medroso. La aparición se desvaneció en medio de un gran trueno (que luego se
revelo como un petardo de Alcoy) y me encontré en el suelo jurando no volver a
comprar raspas de marihuana, ya que los cañamones producen extrañas visiones; más
al precio que esta todo, he tenido que recurrir a estos extremos ya que la
subida de mi pensión ha sido absorbida (y superada) por el alza incontrolada de
las drogas y tengo que fumar cañamones envueltos en sermones de San Agustín con
estas alucinantes consecuencias. Aunque quizá no fuese del todo imaginado pues comprobé
que en mi cartera faltaban los doce euros que me quedaban para llegar a fin de
mes y alguien se había llevado el televisor y la colilla del porro. Por si
acaso yo que Vds. marcaria la casilla de la iglesia.
PD. como todos los años los 35€ no me los devuelven, hacen falta para fines sociales.