Una sombra tan solo seras

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viernes, 11 de octubre de 2019

La humillación de Canossa


-Ya saben los que me leen que me gusta hacer comparaciones de orden histórico entre el tiempo que vivimos y el pasado. Lo hago por pereza; como la historia es un silabario que se repite solo hay que hurgar un poco mas atrás y el articulo esta hecho. Pero a veces me cambian los personajes en mitad de la obra y tengo que adaptar el guion. Creo que hace un par de días juzgue mal al prior de la abadía del Valle de los Caídos situándolo en un digamos entorno, falangista- monje Shao-Lin. Pero resulta que no. Lo que tenemos es un abad carlista y tridentino. Un fraile trabucaire que solo está dispuesto a abrir las puertas de su Canossa particular si el mismo papa viene a pedírselo haciendo penitencia en la nieve. Y es que en el seno de la iglesia estas cosas no se perdonan, se apuntan en los márgenes de un cantoral para que el pleito pase de una generación a otra, las ofensas se heredan con el cargo de abad, y son estos miríficos abades de la condición de quedarse suspensos por el canto de un pajarillo y vuelven 400 años después y nadie los ha echado en falta porque siempre hay uno mandando que es el mismo. La cosa se pone pues interesante ¿Rezara la congregación en pleno por la conversión del papa? ¿Se avecina un nuevo cisma?, ¿Viene ya el anticristo? Los partidarios de Nostradamus se frotan las manos y ya están descifrando cuartetas pues según todas las profecías este papa es el último y después nos espera la bestia del apocalipsis. Tenemos pues un prior de horca y pendón como esos que se inventaba Cunqueiro, abades cañoneros que aprendían ciencia artillera con el Biringuccio que figuraba en su biblioteca, y hundían flotas piratas desde las almenas de la torre abacial. Volvemos al renacimiento y habrá que ver los movimientos de la galera papal y donde atraca y si la conferencia episcopal manda a la batalla las galeras de la religión, las de los duros caballeros Malteses que ni contaban con el papa ni falta. Se esperan grandes cosas de este abad y ya veo al obispo de Roma solicitando, humilde, paso franco para la nave del pescador. Pero este es un fraile condottiero y tiene detrás a la congregación atrincherada tras las sillas del coro y si te atizan con un misal de tapas duras con bisagras y broche, vas listo. Ósea que la humillación de Canossa está a punto de volver cambiando un poco los puestos y arrojando al sucesor de Pedro a la nieve; y luego dirán que la historia es aburrida y lo que pasa es que estamos siempre leyendo el mismo periódico, y aunque esté en pergamino, si no le miras la fecha es pura actualidad. Al abad le diría que cuidado con un porteño, que tiran de facón muy bien; no se llega a obispo romano sin saber mover la filosa como un compadrito. Y a Vds. les digo que dejamos así al abad y al papa, pendientes, con las armas en alto; como quedaron D. Quijote y el vizcaíno en su pendencia por falta de los papeles de Cide Hamete, que prometemos buscar y publicar aquí mismo. Nunca se ha parecido tanto ser archivero a ser periodista de investigación.

 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...