EL
MONOPOLY
El
equipo municipal de termitas sigue royendo desenfrenado lo poquísimo que queda
del Logroño antiguo, a ver si antes de que los fumiguen a votos consiguen que
todo caiga a tierra. Ahora se van a
meter con El Espolón. El Espolón de Logroño es un paseo decimonónico que las
diferentes administraciones se han ido cargando con saña sin igual desde que
fue inaugurado. A mediados del XIX es cuando adquiere su forma más emblemática y
desde entonces tanto alcaldes como diputaciones y presidentes autonómicos se
han peleado por dejarlo hecho una porquería irreconocible (queda el monumento a
Espartero y poco más). Solo tienen que ir viendo Vds. fotos antiguas y sobran
mis descalificaciones. Una cosa parecida
ha ido sucediendo con el casco antiguo de Logroño, que era sucio y desordenado
(como todos los cascos antiguos de Europa) Las diferentes administraciones han
ido destrozándolo poco a poco y singularmente desde hace cincuenta años a esta
parte. En vez de limpiar y restaurar como se hace en otros lugares, aquí la
piqueta y la excavadora se han encargado de arrasar todo lo que se podía dejando,
dicen que algunas huellas, en el parque municipal de servicios; que es como el
armario de Narnia o como un depósito de coartadas, un archivo de crímenes urbanísticos
que se dejan para el siguiente alcalde y… ¡Que se joda, que para eso me ha ganado en las
elecciones! Como siempre hay que seguir la pista del dinero que es lo que
aconsejan todos los thrillers y el gran jurado antimafia que sale en las pelis.
Si se levanta medio Logroño para “adecentarlo” como ocurrió en el pasado, pues
ya de paso hacemos parkings subterráneos debajo y después ya veremos quien los
administra (¿les suena?). Ya conocen Vds. el viejo sistema por el cual siempre
que te roban te insultan además por si acaso. Falta un mes escaso para las
elecciones y la piqueta no para; no sea que nos echen y luego no podamos seguir
haciendo negocio (como aquel palacete del Espolón que desapareció en una noche
de Navidad antes de que lo calificaran como bien a conservar) El único que no
se cargó nada y no especuló fue José Tomas, que por eso probablemente solo duro
una legislatura, porque es un puesto donde tener a hombres decentes es un
despilfarro. Ahora tenemos el sindiós del edificio Bosonit que contra la
UNESCO, contra la lógica y contra viento y marea quieren plantar en mitad de lo
poquísimo que queda del casco antiguo. Por supuesto, además, harán un parking y harán eso que los yanquis llaman
gentrificar el barrio, que es un verbo transitivo; osea para que los pobres
vayan transitando a otro sitio que aquí estorban. Ya lo vienen haciendo dejando
que se caigan a pedazos las casas de Avenida de Navarra y cargándose el entorno
de la Ruavieja, jugando a la oca con el entorno de Santiago (y tiro porque me
toca) Jugando al Monopoly con lo que queda del casco antiguo y haciendo una porquería en La Villanueva con colores que ofuscan la
vista y ofenden el entendimiento, y tienen la poca vergüenza de decir que es una
“rehabilitación” para:
crear un espacio estancial que permita
contrapesar la excesiva densidad edificatoria del barrio y facilite un espacio público
convivencia vecinal. Mienten como políticos; la densidad, es la que es en
todos los cascos antiguos de Europa, que esto no es Los Ángeles y no lo va ser
nunca, y lo primero que se han cargado es precisamente la convivencia. Seguirán
mintiéndonos y especulando; haciendo diversas ampliaciones (como la que se hará
en el teatro Breton) que siempre son iguales; es decir edificios espantosos que insultan a su entorno y que parecen
maquinillas de afeitar con mucha línea recta y su poco de cristal opaco y su
poco de acero cortén. No sé si a estos chicos los ha trastornado la Bauhaus o
es que piensan que somos una panda de paletos o (lo más seguro) que se ciscan
en nuestra opinión estética y la suya o es inexistente o está en venta. Ya hable
de todo esto en papelines pasados, pero es que quiero a Logroño y me jode mucho
ver como esta colonia de termitas se meriendan el paisaje de mi infancia para
llenarse los bolsillos y no de serrín. Se me enciende el pelo escuchando como
el impertinente concejal de turno dice con su jeta de cemento armado (nunca
mejor dicho) que escuchan todas las opiniones. Si, las escuchan y después se
las pasan por el orto. Con esto de la inteligencia artificial, de la que hable
el otro día, el siguiente paso (que con el tiempo lo acabaran dando) será trucar
las fotos antiguas de Logroño, y convencer a las nuevas generaciones, que no lo
conocieron, que Logroño siempre fue así, una mierda; y menos mal que vinimos nosotros. Etc, etc… Da igual, sé que harán lo
que quieran. El objeto de estos papelines es que: (como en internet todo queda)
algún investigador del futuro Logroño pueda comprobar que no todos sus
antepasados era imbéciles y/o sinvergüenzas.