MARCHA NUPCIAL
Mis
ocultos corresponsales me hacen llegar la secreta noticia de que Feijóo va a
cumplir con las tradiciones de boda y se
va a presentar a su himeneo parlamentario con algo nuevo, algo viejo, algo azul
y algo prestado. Intuyo que este gallego profesional aparenta estar un poco confundido, o acaso intenta
confundirnos a nosotros, ya que no se trata de una boda si no de un divorcio.
Él lo sabe muy bien y por eso lleva, bajo manga, lo que se lleva a las rupturas
matrimoniales. Es decir, un bufete de abogados y una mala baba que lo que busca
es quedarse con el piso, con el coche y con la custodia de los niños (los niños
somos nosotros). Por de pronto ya les digo que lo nuevo es el escrupuloso
respeto constitucional (recordemos que el PP es ese partido al que le chupa un
huevo que el mandato del tribunal constitucional esté más caducado que los
yogures de mi nevera) Que lo viejo son las ganas de pillar sillón a cualquier precio
(dígalo Esperanza Aguirre y su Tamayazo) Que lo prestado será la voz de su amo
(Ánsar) y que lo azul son las camisas de falange que visten sus colegas de Vox
debajo de la ropa de fiesta. No sé muy bien quien va a mandar corresponsales al
evento; si la prensa de noticias o la del corazón. Sabemos también que el
bufete le va a salir gratis porque usara los servicios de los magistrados del
TC (nosotros les pagamos el sueldo pero es él quien los sentó en el sillón) Ya
dije hace unos cuantos papelines que no entendía ese rasgar de vestiduras
después de los 5948 indultos del gobierno Ánsar, los 5944 del gobierno de
Felipe González o los 898 de Rajoy. Me dicen que jurídicamente no es lo mismo,
pero para los que respetamos la ley eso son distinciones bizantinas y lo único
que vemos es a curtidos delincuentes representando la fuga de Alcatraz y sin
tener que mojarse. La ley es esa tela flexible que van cosiendo unos menores
mal pagados en Calcuta y que luego se rompe por donde conviene, asfixiando a
los ladrones de gallinas y poniendo
alfombra roja a gentes como Gómez de Liaño, Jesús Gil, Juan Hormaechea, Alfonso Armada, Julián Muñoz, Carlos Fabra, los
del caso Filesa o los del Yak-42. Todos ellos ciudadanos ejemplares por lo
visto, y que no merecían estar en el talego, que es un lugar destinado a los
que tienen 20 plantas de marihuana, a los que no se ponen en primer tiempo de
saludo cuando se dirige a ellos la pasma, a los que talan un pino sin permiso, a
los que se fuman un porro en la calle, o a los que roban comida en un
supermercado y/o cometen otros espantosos delitos de este jaez. De repente se
pone todo el mundo exquisito interpretando la constitución, que como es de
papel lo aguanta todo. A ninguno de estos señores les he visto u oído quejarse
amargamente por aquellos artículos de la constitución que se refieren a una
vivienda digna o a un salario suficiente. Si amigos, estas cosas vienen también
en la constitución, pero a lo mejor el ejemplar que les dieron tenia esas
páginas pegadas y las pasaron por alto (que no quiero pensar que se limpiaron
el culo con ellas) Con todo esto quiero decir que yo ya venía escandalizado de
casa y no me escandaliza el indulto del miserable de Puigdemont más que el de
estos otros delincuentes que he citado, pero tampoco menos. Y esto por no
hablar del emérito y demás Borbones, a los que cuando les van a echar el guante
(es un decir) resulta que siempre les han caducado los delitos o no se pueden
demostrar, o los fiscales actuan como abogados defensores. Yo llevo un montón de papelines preguntándome quien pueda ser Eme Punto
Rajoy y en eso y en las puñetas me parezco a cualquier juez español (también
suelo vestir de negro pero eso es por mi inocencia difunta). Pues ya me
contaran Vds. lo que resulta de la boda o del divorcio que yo no estoy invitado
ni al evento ni al banquete y aprovechare mi tiempo leyendo algo instructivo.
Por ejemplo: King Corp. de José
María Olmo y David Fernández (el imperio nunca contado de Juan Carlos I) y ya
les digo que: King Corp. era el nombre de una de sus cuentas bancarias ilegales
o quizá alegales, que el borboneo y la ley son cosas muy sutiles fuera del
alcance de una mente roma como la mía. Así que… ¡Vivan los novios! ¡Viva el
lujo y quien lo trujo! Si tiran arroz avísenme que los domingos pongo paella y
la última tuve que hacerla con diminutos recortes de la constitución a modo de
granos de arroz y unas cabezas de gamba que me trajeron del bar del congreso.
El español que no aprovecha la constitución es porque no quiere.