CACERIAS, LEYES Y SOMBRAS
-Me
dicen que suavice el estilo pero el estilo es el hombre y lo mío es la aspereza
pasada por la compasión, si la compasión no se me nota muchas veces es porque
suelo hablar de política y de políticos; y el que usa de la compasión hablando
de políticos es porque está cobrando de algún fondo de reptiles o de algún momio
de los que se instituyen por aquí solo con ese objeto (que los que escriben
dejen de joder) alguno puede salir (y sale) diciendo que él no cobra ¡Pues mucho
peor! Tontolaba. Eso es que te dejaron
fuera de la fiesta y lo que estas intentando es entrar en nómina. O llevarte
las sobras, que hay mucho menesteroso.
El político
te ve como un animalillo a cazar y deglutir (tu voto) y una vez cobrada la
pieza y repartidas las pechugas y los muslos con los amigotes ya no interesas
hasta la siguiente cacería, dentro de cuatro años, o los que toquen según el
servicio cinegético que se encarga de estas cosas (guarderías montaraces los
parlamentos). Por tanto es muy justo que cuando uno escribe acerca de ellos la compasión
se la guarde en el bolsillo, que queda poca y es muy necesaria para las
avecicas del cielo y toda esa pequeña fauna con sarna que nos dedicamos a
sobrevivir sin mamandurrias y rascándonos nosotros solos. Ósea que uno ve un político
y actúa a la recíproca, lo ve como una pieza a abatir y eso se llama justicia (poética
o no díganlo otros) y hago como Cunqueiro que decía que le gustaban mucho los
animalitos pero que la compasión el se la dejaba en la puerta de la cocina. Lo más
gracioso es que cuando le metes una cornada o un tarisco a un político se te
queda mirando con cara adolorida como diciendo ¡eso no vale! ¡Joder que risa! Que
Manolete mate al toro es arte pero cuando pasa al contrario por lo visto se
llama tragedia, como uno además de una edad tiene un criterio, me descojono y
saco la puntilla de jifero para que el político no sufra, que tampoco hay necesidad,
y encima es un sacrifico de poco provecho pues sus carnes acostumbran a ser
incomestibles y agrias porque la legislación envenena la sangre.
A
la política, como a la vida, se viene ya llorado de casa y sabiendo que te van
a freír a tiros por la espesura. No cabe la ingenuidad (o la maldad) de esas
gentes que intentan convencerte de que hay reglas ¡mentira! Te sueltan lo de
que hay leyes de caza para que asomes el morro confiado y meterte el tiro en el
brazuelo para no estropear la cuerna y el trofeo. Así están las cosas y si
alguien intenta convencerles de lo contrario, de que ya estamos en un siglo
civilizado, que son cosas del pasado. Una de dos: o es la tonta del bote que no
se entera (o no quiere enterarse) o es un artero que lleva la gumía escondida
(es palabra árabe gumiya –la de la
manga- y es de forma encorvada para que entre mejor) Yo por eso uso mucho de mi
sombra que es un detente bala contra políticos y los que les llevan las realas
y les levantan las piezas (que ellos no se mueven del puesto) Le tiran a la
sombra en vez de al bulto y tu dejas algunos pelos en la gatera pero sobrevives
hasta la siguiente temporada cinegética. Encima como ya me se el truco, cuando
me cuelguen a desangrar pienso tener (ya tengo) la carne acre, de tal forma que
no valdré ni para chorizos y me tendrán que dejar en el monte para que siga el
ciclo natural, que mis filetes si podrán ser comidos con provecho por los otros
bichos y criaturas del monte y al final la osamenta se aprovechara también para
abono y para que crie insectos que se comerán los pajarillos y vuelta a
empezar. Y mientras tanto no solo tengo una recortada, sino que la llevo con
posta lobera y cuando me cruzo con uno de estos cazadores le sonrío, y mientras
se me fija en la escopeta (que dispara pero que la uso mucho de espejuelo) nota una humedad que le escurre por la pierna y se da
cuenta que le he metido un navajazo en la femoral o por detrás en las suprarrenales
(eso sí, sin perder la sonrisa) y se me mueren con los ojos abiertos y con esa
mirada y esa expresión que digo de: ¡eso no vale! Y resulta que el que me
enseñaste que aquí vale todo fuiste tú. Que pasen buen día y ya saben el
camuflaje es una ciencia y la compasión una sabiduría que se aplica a las
bestezuelas inocentes.