EL TIEMPO
En
uno de estos papelines atrasados dábamos cuenta de que la geografía se ha
vuelto loca y ya es necesario arrinconar mapas y atlas por su inutilidad. Ahora
plantearemos que es necesario arrancar también los calendarios y cualquier
aparato fechador que lo único que va a hacer es llenarnos de incertidumbres. Ya
conocíamos de antiguo, y muchos de Vds. también que el tiempo es el Ouroboros,
o en más castizo la pescadilla que se muerde la cola. Efectivamente los
profetas más avisados solo tienen que coger un libro de historia antigua de un
periodo similar al del momento y leer como en un libro Sibilino lo que va a
pasar. ¡No falla! Lo que ya paso está a punto de pasar de nuevo. No sé si la
historia es poco original o es que lo somos nosotros (ósea la humanidad). Es el caso que me he encontrado este unicornio, toréenlo si pueden. Sin ganas de ser exhaustivo, paso a
citar:
“..Este “rey moderno” que no
espera heredar mucho, solo ansia una cosa: acumular dinero. Gasta
considerablemente más de lo que le proporciona la lista civil… Por eso ha
arriesgado muchas veces el prestigio de la monarquía comprometiéndose, con la
ligereza propia de su carácter en todos los negocios que se le proponen. Pero
deben ser negocios en los que no arriesgue ningún dinero, aportando solamente a
ellos su influencia personal.”
“…Los Borbones han
considerado al pueblo español como si fuese una máquina de vapor que les
estorbaba con su movimiento ruidoso”
“La monarquía en 50 años ha
desorientado a los españoles envenenando su juicio… El pobre monarca es un
dechado de bondad; el haría toda clase de cosas buenas en favor de su pueblo,
pero no le dejan los políticos”
Bueno
como suspense ya vale. Con este calor estoy muy vago y he decidido que me haga
el artículo D. Vicente Blasco Ibáñez; que para eso escribe mejor que yo y cobra
más. El libro es: “Por España y contra
el Rey” Tiene unos 100 años, puesto que es un folleto acompañado de una
recopilación suya de artículos escritos de 1914 a 1921. También nos habla de
los más de 500 asesinatos acompañados del robo de más de un millón de pesetas
de la época que ordeno y trinco Martínez Anido. Nos habla también de las
acciones que diversas compañías como Transmediterránea, Krupp o Hispano-Suiza
regalaban al monarca mediante hombres de paja (a veces), de lo simpático que
era el monarca en el trato personal (¿les suena?). De las concesiones
escandalosas a compañías de ferrocarriles y Teléfonos (aquí pongo mayúsculas
porque además fue un monopolio lo que se otorgó). También nos dice: “El Rey y sus socios proceden como las
gentes sin conciencia que al verse obligadas a abandonar una casa se llevan
hasta los clavos de las paredes” Asimismo nos explica como el rey intenta
denunciarlo en Francia (donde residía el escritor, ya que aquí se lo habían
incautado todo) y Alfonsito tiene que retirar la denuncia ante el abucheo de la
Asamblea nacional francesa. Y también nos explica que el más importante de los
contrabandistas del Mediterráneo (D. Juan March) era gran amigo del Rey. Y los submarinos alemanes en plena I guerra
mundial se abastecían en las costas de Cataluña y Valencia. Todos los buques
beligerantes tenían derecho a anclar en un puerto neutral durante 24 horas; a
esto se aferró el rey. Luego mediante cuadrillas de asesinos dirigidas y
pagadas por el pirata del mediterráneo se eliminaban o ahuyentaban testigos y
se reabastecía a estos submarinos
alemanes (los carabineros tenían orden de ser ciegos) que entraban en Port
Fangos en el delta del Ebro o en Las Columbretes. Todo esto fue debidamente
agradecido por el señor March proporcionando al Rey numerosas acciones en
negocios que él dirigía y después pagando el glorioso alzamiento nacional.
Bueno como el señor March era un negociante el pago fue un préstamo que luego
se cobró con una estafa internacional “La Barcelona Traction” gracias a la cual
el New Yorker lo titulo de "Privateer" (corsario).
Y
bien. ¿Dirían Vds. que ha pasado el tiempo?, ¿Quién diría que han pasado 100
años? Porque todo esto parece escrito hoy mismo. Y no, soy un vago que copia.
Cómprense Vds. el libro que merece la pena. Como siga haciendo calor mi
proverbial pereza me incitara a hablarles a Vds. de “Los Borbones en Pelota” o de “Todo
el siglo es carnaval” y otros curiosos libros que atesoro, no para saber lo
que paso. Si no para conocer lo que pasara. No se me acaloren que estas cosas
pasan todos los siglos.