Una sombra tan solo seras

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viernes, 24 de marzo de 2023

 

                                   ¡ÑAM, ÑAM!          

Era este un país que pasaba hambre. No me refiero ya al hambre prehistórica, al hambre heroica y clásica; a la Fames Calagurritana donde nos comimos unos a otros antes que ceder ante los romanos (… Toda la Galia está ocupada por los romanos menos una aldea poblada por irreductibles galos…) Bien, nosotros éramos esa aldea. Más cerca, mucho más cerca tenemos la posguerra con un hambre más feroz aun porque había que callársela, porque solo la padecían los rojos (los triunfadores comían opíparamente) y por eso era más negra porque no todos la sufrían. Era la España del Auxilio Social, en la que hasta los vencedores se dieron cuenta de que si no practicaban la caridad alimenticia se iban a quedar con medio país y entonces a ver quién te deja las botas como un espejo y te limpia los váteres. Era la España de la cartilla de racionamiento y sus cupones: “Vale por ½ Kg. De arroz” era una España felizmente olvidada. Pero se ve que los genes guardan la memoria histórica. Se ve que tanta tiña, miseria y desesperación se quedaron arraigadas en las tripas.

Digo todo esto al ver en la tele las colas que dan la vuelta a la manzana para participar en el casting de “Master Chef” un programa para desnutridos. Para ignorantes que ya no saben quién fue Carpanta, para gente ¡Por Dios! Que tienen su máxima aspiración en la vida en ponerse un disfraz para deconstruir cosas. Fíjense bien Vds. en este último adjetivo porque ahí reside la clave de estas líneas. En efecto me parece que dar de comer a los demás (y hacerlo bien) es uno de los logros de la humanidad. Por ejemplo ahí tenemos a Arguiñano que lleva más de treinta años haciéndolo en la tele y dando espectáculo pero con dignidad. Sí, yo también he ido a que me esferifiquen y a que me deconstruyan y a que me deglutan y después tras digerirme y timarme me escupan. La experiencia me dejo tibio (ni frio ni caliente) que son los que el señor vomitara de su boca y en ningún caso veo justificados los 250 euracos, por no hablar de que ninguna comida se merece tres meses de lista de espera, aunque muchos tontolabas sí. Y esto es lo que busca esta peña: no quitar el hambre, si no quitarte un riñón por comer, quizá para aderezarlo luego para otro comensal (las pelis de Hannibal Lecter han hecho mucho estrago y han dado muchas ideas como leeran mas adelante) Doy por descontado que esta gente que hace cola no conocieron a sus abuelos o los ignoran con intensidad, ya que si apareciesen por allí íbamos a ver hostias como panes (que podrían servir para confeccionar algún moderno plato) lo que estoy haciendo es volcar en este papelin mi desconcierto porque cada vez entiendo menos lo que me rodea o acaso lo entiendo demasiado que es aún peor. Y les digo además que soy un más que mediano cocinero como pueden atestiguar los amigos a los que he dado de comer. No voy a añorar esa España de la que he hablado antes. Esa España que define Baroja con una anécdota; contando como a principios del siglo XX vio al pasar por Nájera, un pequeño escaparate de un restaurante donde yacía, solitaria en un plato, una tortilla de patatas con un palillo pinchado sosteniendo un papelito donde se leía: Vendida. Y no la voy añorar porque ahora, con el precio al que se está poniendo la manduca pudiéramos volver a ver estos carteles; que como todo es comer, la subida de los sueldos y pensiones se la ha comido el alza de los precios del papeo, y así son los alimentos los que se comen los maravedises cuando debiera ser al revés. Y ya estoy preparado e informo a mis lectores. Yo, como en “El silencio de los votantes” ya afilo el jamonero y el cuchillo de destazar, y se cómo salar y ahumar a un concejal y a un subsecretario y cómo gestionar su casquería, porque para eso he leído de todo y como de todo. Y yo les paso la receta por privado y les recomiendo (siempre) gente que se desplace en coche oficial, porque los que van en bici son coriáceos y no tienen la necesaria grasilla entreverada e infiltrada en el musculo y como mucho les servirán para hacer un caldo corto. Y ya les explicare también: que para que la carne no quede acre la muerte ha de ser supitaña e impensada, y como hay que drenar la (mala) sangre porque la de esta gente no vale ni para morcillas, y como lo mejor para chocarrar los pelos es el helecho seco y que nunca deben usarse, para este menester, números atrasados del BOE (como hacen algunos) porque dan mal humo y el gusto pasa a la carne, y que los sesos de este ganado no sirven para nada y contagian el SIBAVA (síndrome de la billetera vacía) enfermedad gravísima que compele a ordenar obra pública sin ton ni son; pues todas estas sabidurías me pertenecen y estoy dispuesto a compartirlas con Vds. en esta edición (limitada) de Pesadilla fuera de la cocina. ¡Contra los precios imposibles en el súper! ¡Contra la hambruna que nos acecha! ¡Abajo el vinagre de Módena! ¡Viva la Susi y abajo el Sushi! ¡Contra la masa madre que hacen los que se quieren pegar la vida padre! ¡Contra la cría y engorde del político en cautividad! De nada y que aproveche.

 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...