Una sombra tan solo seras

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miércoles, 31 de julio de 2019

Melville



-Leo últimamente en varios diarios digitales artículos sobre Moby Dick a raíz de los 200 años del nacimiento de Melville. Osea que en la fumata de esta noche toca quemar Moby Dick, fantástico libro al que siempre he pensado que le sobran las descripciones cetáceas (a veces parece un artículo del Espasa) cuando emito esta opinión suelo observar caras conmiserativas de las de; este no se entera. Yo, no me doy por aludido, al Quijote también le sobran un par de novelas y no pasa nada, ahí seguirá para siempre como obra maestra. Siempre que he releído al cachalote me he saltado la parte enciclopédica y lo he disfrutado más. En cuanto a aventuras en los mares del sur me atengo a las de Jack London que las vivió y las escribió de manera tan deslumbrante como lo hizo en sus andanzas por el Yukón buscando el oro de la aventura; pero ya le llegará su hora a London (que estoy releyendo) ahora le toca a Melville, y el cachalote da su último coletazo hacia la hoguera arrastrando consigo al Pequod. De momento salvo al escribiente Bartleby, ya que no lo he releído lo suficiente (de lo contrario preferiría no escribir estas líneas, pero ya me curare) Hay una cierta literatura; London, Melville, Stevenson, Conrad, que solo es posible escribir a bordo de una goleta y cuando había que navegar tirando de brújula así en el mar como en la tierra; el GPS ha terminado con esa literatura, la ha hecho imposible o más bien improbable; y tenemos que limitarnos a degustarla como un perfume de pergaminos antiguos que nos trae un viento marino; y descorchamos, más que abrimos los libros de estos autores como si fuesen vinos viejos de la solera que más nos gusta. Hay una cierta literatura que tiene siempre veinte años y los pies descalzos aunque sus autores ya sean polvo. Y a algunos libros volvemos de vez en cuando buscando al lector que éramos cuando lo abrimos por vez primera, buscándonos fondeados en las Salomón sobre una cubierta de teca que quema al mediodía, o en el silencio desolado de una hoguera que se apaga en el gran norte; si el libro es lo suficientemente bueno, nos encontraremos, nos reconoceremos y también volveremos a tener por un rato veinte años, pocas penas y ningún pasado. Relean, rejuvenece.

viernes, 12 de julio de 2019

Tlön, Uqbar, Orbis Tertius



-Como recordarán es el título de un cuento de Borges en el que generaciones de ocultos adeptos van editando una enciclopedia entera (40 volúmenes) de un país que no existe. El colofón del maravilloso cuento es la posibilidad cierta de que la tierra pronto se convertirá en Tlön. Estos vericuetos mentales de Borges, con un guiño (que a él le encantaría) se encarnan en la realidad. Y así me es dado descubrir la Viquipedia, que es una de las maneras  que tiene la realidad de imitar a la ficción. La forma de construir una Cataluña virtual mediante una enciclopedia virtual. Uno de sus principales redactores será Pierre Menard, autor del Quijote, para que el universo mental de este argentino inteligente y socarrón se apodere y se solape a la realidad. Resulta que como en la Cataluña “física”, en la enciclopédica hay guerra editorial sobre los contenidos de los artículos, que son los previsibles. Con paciencia y habilidad estos nuevos frailes de scriptorium van miniando su códice de la Cataluña inventada; en la cual van borrando los hechos que molestan al padre Prior, y cuando San Jordi mata al dragón solo hay que ir cambiándole la cara al santo en cada nueva cita electoral y poner un poco más de pan de oro (que siempre es poco) posi vosté un tres per cent més, per caritat; la cara del dragón siempre es la misma, el mal en esta enciclopedia es España. Mientras tanto, el redactor habla en catalán con su tostadora (dixit) que supongo que no obedecerá comandos de voz no independentistas; y dentro de poco conectara con una comisaría de los Mossos cuando oiga castellano. Cuando el mundo sea Tlön vendrán a quemarme el Espasa, donde se recogen versiones falsas de la realidad; y por eso ya lo voy quemando yo por las noches en mi tertulia de muertos, hoja a hoja que no hay prisa. Por lo demás me parece ventajoso este universo impostado; ahí, Cataluña puede sin obstáculos adquirir la plena independencia e incluso puede ganarle a Francia una pequeña guerra y anexionarse el Rosellón; que ya está bien de que el Canigó este en otro país. Es lo bueno que tienen estos universos enciclopédicos, que el límite es la imaginación. Lo malo es que la realidad no se deja colonizar tan fácilmente y más de la mitad de los catalanes no lee esa enciclopedia ni acude al Canigó en busca del fuego sagrado; aunque supongo que en el mundo de Tlön basta con imaginar y escribir que esa mitad no existe.

 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...