Una sombra tan solo seras

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sábado, 16 de julio de 2022

 

                               LECCIONES  DE  GEOGRAFIA

 

Recuerdo con satisfacción cuando el mundo era redondo y Estrabón reinaba sin discusión sobre la geografía. Esto resulto así más o menos hasta el XIX en donde se empezaron a rellenar las escasas zonas que permanecían en blanco en los atlas, después ya en el XX se movían esas líneas de puntitos que llamábamos fronteras, e incluso se movieron demasiado como todos sabemos y con consecuencias muy desagradables. Después ya es cuando empezaron a suceder cosas desconcertantes. Por ejemplo pudimos averiguar que todo se hacía en China que antes era una gran extensión amarilla en los mapas donde nunca pasaba nada y si pasaba era todo como un cuento chino; pero, averiguamos que las cosas que se hacían allí (o sea casi todo) eran mucho más baratas que las cosas que se hacían en nuestra propia ciudad, y convengamos que como lección de geografía eso es algo que resulta raro. ¡A tomar por saco la ruta de la seda! ese camino tan vistoso lleno de camellos y de desiertos que ya empezó como a no existir, puesto que el coste de los objetos que la recorrían tendía  a ser cero (ese invento árabe). Ahora, vamos aprendiendo también que a lo mejor no es que los árabes inventasen el cero, sino que ellos mismos son cero. Sino a ver cómo me explican Vds. esa engañifa geográfica con que nos machacaban en los telediarios de antes sobre el precio del barril de crudo en Arabia Saudita. ¡Mentira! Todo el petróleo (y el gas) se producían en Rusia, los desiertos sauditas solo servían para que los recorriese el coronel Lawrence. Como lección geográfica a mí me resulto rarísima, pero como todos saben que soy tonto pues me aguante y pague sin rechistar el precio del gas ruso que no llegaba a mi casa y el precio de la gasolina rusa que no le echaba a mi coche. Ahora ya es cuando tuvieron que encerrar a Estrabón (que como ya no hay loqueros lo tengo recogido en mi casa) y es que los paseos que yo me daba por La Rioja baja, por Navarra y por otros lugares de la rara geografía no existían, o aun peor, eran decorados como los que le ponían a Catalina la grande; y esto ya es rarísimo de cojones, porque entiendo ese montaje para engañar a una emperatriz ¿pero para timar a un tonto? Si amigos, esas vastas extensiones de trigo, de avena y de otras gramíneas que yo veía cosechar, esos campos de maíz que se perdían en el horizonte ¡Eran mentira! A mí me parecía Caparroso y era Ucrania. Así es; ósea que yo junto con el resto de tontos pagamos y callamos. Oigo por ahí voces ya conocidas que dicen: ¡es la economía estúpido! Estoy totalmente de acuerdo con lo de estúpido, pero no con lo de economía. Esas alegres y conocidas voces son las de Luis de Vargas, Tragabuches, Juan Repiso, Satanás y otros próceres que dirigen el IBEX. De manera que ya lo saben Vds. aprovechen la ola de calor para quemar los atlas, los mapas y otros disparates geográficos que solo sirven para desconcertar a un tonto como yo. Cualquier día descubriremos donde están de verdad todos esos molinos de viento que todos vemos girar sin que se rebaje el precio de la electricidad, Vd. dirá que los ve desde su casa en las serranías de allá del fondo ¡Mentira! Échele Vd. un vistazo a la factura de la luz y se convencerá, esos son los molinos de D. Quijote que solo muelen fantasías para tontos como nosotros y no sabemos dónde se hallan (seguramente en nuestra imaginación) Las risas de los del IBEX probablemente también serán imaginarias, igual que el clac, clac, clac de sus facas de siete muelles al abrirse, que es totalmente atribuible a Putin, ese malvado comunista. Por Estrabón no se preocupen, que aparte de muy cabreado se me conforma con unos higos y un puñado de aceitunas. Del pan se está quitando.

sábado, 22 de junio de 2019

Ciudadanines




-Como ya habrán adivinado me estoy refiriendo a ese partidito donde la gente había puesto ilusorias esperanzas de modernidad y liberalismo. El liberalismo es un comodín que usa todo el mundo (sobre todo los que no lo son y los que hacen trampas al póker) y no es que desconozcan el significado de la palabreja; es que se la pela. En este país una vez que se pasan las elecciones el votante pasa a ser un bulto sospechoso. En el Borbonato, el que no me vota a mí, o vive engañado o bien es directamente imbécil, y esta opinión, aunque no la verbalicen nos la refriegan a diario con sus hechos. Estos politiquillos ven a los que no les han votado como piezas a abatir y a los que les han votado como un rebaño de borregos (mudos) que hay que pastorear a pedradas, y mientras funcionen con esos esquemas mentales poco se puede hacer aparte de votar y callar (y esquivar hondazos). Yo soy antiguo, algo faltón (en defensa propia) y todo lo ácido que le dejan a uno (poco); así que les propongo un ejercicio de política ficción. Cojan al muchachito este que comanda esta escuadra de modernillos y  quítenle la corbata, remánguenle la camisa desabrochando un par de botones y pónganle un correaje. ¿A quién se parece?... ¡Exacto! A pesar del paso por el quirófano de  estética al que le obligó el IBEX para que estuviera presentable, el parecido es chocante hasta en el apellido y él se empeña en demostrarlo a diario; mintiendo con desparpajo, fulminando a los que no se cuadran a la voz de mando y poniendo su perfil más resultón (el derecho) para salir en las fotos. Tenemos ya asumido que un político es un animal que miente, se alimenta de canapés y está encantado de conocerse, y la clase política de este país, cuando contabiliza unos miles de votos se cree que les hemos dado permiso para hacer de su capa la de Superman (luego se echan a volar con la barriga llena de tartaletas y petisús y la hostia es de comic). Por todo esto cuando un político demuestra cierta altura de miras o hace cosas que no redundan en un rédito inmediato, pasa a ser espécimen contagioso y sometido a cuarentena por si acaso (le ha pasado a Valls). Aquí, por coherencia, la ley del embudo debería pasar trámite parlamentario y ser un artículo más de la Constitución; que es un librillo de la categoría de La Biblia contada a los niños. Osea un cuentecillo de Calleja para que se duerma el nene y no de guerra. El problema es que los niños peinamos ya canas, nos aburre el cuento por sabido y nos gustaría ser tratados con un poco de respeto. Mientras sigan insultando nuestra inteligencia tenemos derecho a suponerlos menores de edad y a llamarlos Ciudadanines; hasta que crezcan y aprendan a colaborar en las tareas domésticas. De un político tenemos derecho a esperar oír algo más que; ¡No me gusta la sopa!

martes, 14 de mayo de 2019

Ácrata terminal (15/5/19)




-Dada la circunstancia de que estamos en campaña electoral, aprovecharemos para soltar unos soplamocos a derechas… e izquierdas. ¿Qué por qué? Porque es en estas fechas, tan entrañables y familiares, cuando se levanta la veda del político español y sus rostros, curtidos y sonrientes, se muestran más expuestos a la intemperie que de ordinario… hasta dentro de cuatro años. De la derecha a todos nos consta la corrupción endémica y el trinque sistemático, que (¡Por fin!) parece que les está pasando la dolorosa. Factura que no es venganza, es amputar lo gangrenado a ver si salvamos al enfermo. En  la izquierda plañidera ya todo el mundo da por olvidado que Felipe González se cargó a los sindicatos (las verdades incómodas son las que más joden) y que, cuando se juntan sus ex ministros a almorzar y darse palmaditas, esta medio IBEX allí (el otro medio son ex Aznaritas y van a otro restaurante). Después a Tirios y a Troyanos les podemos decir que; burla burlando cada vez disminuye más la lista de fármacos  gratuitos y (quizá para compensar) cada vez son mayores  las listas de espera. Además las míseras subidas de pensiones dentro de unos treinta años se irán por el váter. ¿Qué por qué?, porque cuando empiece a  jubilarse  la generación de nuestros hijos van a menudear la hilaridad y el alborozo (¡Que alegría, que alboroto, otro perrito piloto!) al calcular los años cotizados en precario y su ridículo importe. Nos han hecho un país de autónomos y hemos tragado, es lo que hay. Pero aquí nadie se acuerda de Santa Bárbara ni cuando truena y está diluviando. Sus señorías y  los cuatro de siempre fingen que les importa mucho la cuestión, porque no hay nada más triste para un político que una urna vacía salvo (quizá) que no los retuiteen; pero una vez pasado el efecto Vox y los lacitos amarillos (y tiro de profecía) en las urnas van a tejer su tela incansable las arañas. Si alguien me acusa de pesimista, me será muy fácil rebatirle. Soy un optimista crónico (ya desahuciado por la ciencia) pues si no, no escribiría. Me diagnosticó, con soltura y pericia; José Luis Aranguren tomándonos unos whiskies (que pagó el) en un bareto enfrente del Defensor del pueblo: “Joven, es Vd. un disolvente”. ¡Qué ojo clínico!

 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...