LECCIONES DE
GEOGRAFIA
Recuerdo
con satisfacción cuando el mundo era redondo y Estrabón reinaba sin discusión sobre
la geografía. Esto resulto así más o menos hasta el XIX en donde se empezaron a
rellenar las escasas zonas que permanecían en blanco en los atlas, después ya
en el XX se movían esas líneas de puntitos que llamábamos fronteras, e incluso
se movieron demasiado como todos sabemos y con consecuencias muy desagradables.
Después ya es cuando empezaron a suceder cosas desconcertantes. Por ejemplo
pudimos averiguar que todo se hacía en China que antes era una gran extensión
amarilla en los mapas donde nunca pasaba nada y si pasaba era todo como un
cuento chino; pero, averiguamos que las cosas que se hacían allí (o sea casi
todo) eran mucho más baratas que las cosas que se hacían en nuestra propia
ciudad, y convengamos que como lección de geografía eso es algo que resulta raro.
¡A tomar por saco la ruta de la seda! ese camino tan vistoso lleno de camellos
y de desiertos que ya empezó como a no existir, puesto que el coste de los
objetos que la recorrían tendía a ser cero (ese invento árabe). Ahora, vamos
aprendiendo también que a lo mejor no es que los árabes inventasen el cero,
sino que ellos mismos son cero. Sino a ver cómo me explican Vds. esa engañifa geográfica
con que nos machacaban en los telediarios de antes sobre el precio del barril de
crudo en Arabia Saudita. ¡Mentira! Todo el petróleo (y el gas) se producían en
Rusia, los desiertos sauditas solo servían para que los recorriese el coronel
Lawrence. Como lección geográfica a mí me resulto rarísima, pero como todos
saben que soy tonto pues me aguante y pague sin rechistar el precio del gas
ruso que no llegaba a mi casa y el precio de la gasolina rusa que no le echaba
a mi coche. Ahora ya es cuando tuvieron que encerrar a Estrabón (que como ya no
hay loqueros lo tengo recogido en mi casa) y es que los paseos que yo me daba
por La Rioja baja, por Navarra y por otros lugares de la rara geografía no existían,
o aun peor, eran decorados como los que le ponían a Catalina la grande; y esto
ya es rarísimo de cojones, porque entiendo ese montaje para engañar a una
emperatriz ¿pero para timar a un tonto? Si amigos, esas vastas extensiones de
trigo, de avena y de otras gramíneas que yo veía cosechar, esos campos de maíz que
se perdían en el horizonte ¡Eran mentira! A mí me parecía Caparroso y era
Ucrania. Así es; ósea que yo junto con el resto de tontos pagamos y callamos.
Oigo por ahí voces ya conocidas que dicen: ¡es la economía estúpido! Estoy
totalmente de acuerdo con lo de estúpido, pero no con lo de economía. Esas
alegres y conocidas voces son las de Luis de Vargas, Tragabuches, Juan Repiso, Satanás
y otros próceres que dirigen el IBEX. De manera que ya lo saben Vds. aprovechen
la ola de calor para quemar los atlas, los mapas y otros disparates geográficos
que solo sirven para desconcertar a un tonto como yo. Cualquier día descubriremos
donde están de verdad todos esos molinos de viento que todos vemos girar sin
que se rebaje el precio de la electricidad, Vd. dirá que los ve desde su casa
en las serranías de allá del fondo ¡Mentira! Échele Vd. un vistazo a la factura
de la luz y se convencerá, esos son los molinos de D. Quijote que solo muelen fantasías
para tontos como nosotros y no sabemos dónde se hallan (seguramente en nuestra imaginación)
Las risas de los del IBEX probablemente también serán imaginarias, igual que el
clac, clac, clac de sus facas de siete muelles al abrirse, que es totalmente
atribuible a Putin, ese malvado comunista. Por Estrabón no se preocupen, que
aparte de muy cabreado se me conforma con unos higos y un puñado de aceitunas. Del pan se está quitando.
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