TAMPOCO ERA PARA
TANTO
En
realidad es así como deberían titularse estos papelines ya que después de una
relectura me doy cuenta que; o bien es que yo me dedico a desmitificar (sea eso
lo que sea) o bien es que la gente vive en un puro mito y hay que intentar hacer
pedagogía. Eso ya me reventaría bastante porque si hay algo para lo que no sirvo
es para enseñar (hay que tener tiempo, paciencia y creer que el otro es capaz
de aprender algo) yo naufrago en los tres postulados. La gente, con una
imbecilidad angélica o con una tontería diabólica, eso yo no lo sé, tiende a
creer que el mundo no existe hasta que ellos se dignan mirarlo. Así podemos
leer en un sesudo artículo acerca de “La Barraca” (el teatro itinerante de
Lorca) que en muchos pequeños pueblos no conocían el teatro hasta que llegaron
ellos y bla, bla, bla. No he querido ni
mirar quien firmaba el artículo para no tener que llegar al insulto personal.
Desconozco que lecturas habrá frecuentado este haragán (posiblemente ninguna) ¿Qué
piensa este señor que hacían durante siglos las gentes? ¿Contar borregos?,
¿mirar las nubes? ¿Esperar a que Lorca viniese al mundo para su solaz? Ya nos
contaba Agustín de Rojas por el 1580 y pico en su “Viaje entretenido” que había
compañías hasta de una sola persona (monologuista le dirían hoy) que recorrían hasta
las más recónditas aldeas para sacar unos cuartos y nos alecciona, en un
precioso castellano, de que existen a saber: bululú, ñaque, gangarilla, cambaleo,
garnacha, boxiganga, farándula y por fin compañía. Y todos estos se buscaban el
currusco divirtiendo a las gentes, y si no llevaban escenario se lo hacían de
un moderno que te rilas e iban explicando en la plaza del pueblo; este es
palacio de donde salen los personajes y este es espeso bosque que atraviesan y aquí
hay un cruce de caminos… etc. teniendo el espectador que usar de la imaginación
porque allí solo había una fuente no siempre con agua, polvo y muchas moscas.
Claro es, que ¿para que explicarle a este zanguango (embrutecido por la pereza
quiere decir) que además nuestros antepasados cantaban, bailaban la chacona y
la zarabanda y otros zapateados y hasta fornicaban? (que también entretiene) y
gracias a eso está ese cráneo privilegiado hoy aquí descubriendo el mundo y comunicándonos
a los pobres mortales lo guay que era Lorca (que lo era). A este señor ya de
los griegos ni le hablamos porque lo único que conoce de ellos es algo que
viene en los yogures que compra. Pero más aún me asombra que estas cosas hay
que leerlas en medios de comunicación “serios” que; o bien no tienen ningún filtro
de calidad o si lo tienen es peor porque lo único que mirara es el número de
seguidores en redes de este inútil. Tampoco era para tanto me dirá alguno. Pues
mire Vd. sí. No es que tenga este señor que tener conocimientos enciclopédicos de
todo (nadie los tiene) es que antes por lo menos había una cosa que se llamaba
el bachiller que seguramente era tan aburrido como lo que den ahora en su lugar
pero al menos se salía de allí con unos conceptos que aunque vagos y fantásticos,
te permitían mirar el mundo no descubriéndolo como este patán pero si descifrándolo
y en ello seguimos. Dedico este papelin a mi amigo y maestro Ricardo Romanos, que lo habría escrito el mismo y además mucho mejor pero está en lo suyo y así
le ahorro un cabreo.
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