LA HISTORIA DE
LA RIOJA CONTADA A LOS NIÑOS
-Cuando
Heródoto paso por Varea ya dejo dicho que La Rioja es un don del Ebro, lo que
pasa es que estas sabidurías se pierden con el tiempo y se sustituyen por
leyendas más o menos piadosas y con santos apócrifos y de poca enjundia como monseñor
Balaguer (el de se lo puso el por la
cara así que se lo quito yo) Después tiene que venir alguien como yo a pelarse
las cejas en los archivos provinciales y dejar las cosas en su sitio y apear
los santos que no lo merecen de su resquebrajada peana. En algún sitio ya deje
dicho que los dinosaurios en La Rioja tardaron más en extinguirse porque
estaban de vinos y no se enteraron del meteorito, que es lo que tiene salir de
los bares cuando amanece, que ya están regando y tú no te has enterado de que
el mundo se ha ido a la mierda entre dos botellas de maceración carbónica, y
las espesas nubes y celajes vespertinos los atribuyes al exceso de mollate
acompañado de algún porrito y no a la extinción de las especies. Si amigos, en
la prehistoria riojana se podía fumar dentro de los bares lo que a uno le daba
la gana porque aún no existía la guardia civil y el mundo era más amable y todo estaba por hacer. Como
a los niños no nos tenían que proteger de nada te daban cacho pan y onza
chocolate y salías a hacer una pedrea, una sarracina en los jardines del
Espolón o a embadurnar con tiza las paredes que entonces no estaba mal visto.
Ya sé que no lo vais a creer pero hubo un tiempo mítico en el que si no te
metías con el Patas Cortas (me pasa como con monseñor que no se merece ni
acordarse de su nombre) como digo si no te metías con ese general panzón o con
santos de pacotilla, prácticamente podías hacer lo que te salía de ahí.
Afortunadamente pasaron esos tiempos opresivos y ahora que hay libertad de
opinión tienes que tener un cuidado de la leche porque a la mínima resulta que
estas ofendiendo a alguien y te caen encima las tejas del seminario, sobre todo
si es algún colectivo sensible; que se define como un grupo de gente que recibe
subvenciones por ofenderse por motivos pueriles. No es que eche de menos esos
tiempos, lo que si estoy diciendo es que aquella censura la esquivabas con la
boina y un poco de ingenio y la de ahora pues buena suerte amigo. Antes por los
feraces campos y montes a lo mejor se te aparecía la virgen, o algún eremita en
pelota que era cosa de mucho regocijo; ahora un dron angelical del seprona te
echa una foto y la multa te llega al banco directamente ¡Eso sí que es
progreso! Yo estas cosas las inmortalizo aquí, porque dentro de poco no habrá
más historia ni más pasado que el oficial y vosotros queridos niños no sabréis
que a los 8 años ya te dejaban tirar de porrón de cerveza con gaseosa y podías
insultar a un municipal a condición de que corrieses más que él; lo que con
aquella edad no era difícil. En aquellos felices tiempos la única rotonda que
existía en toda la Rioja era la fuente de Murrieta, y al no estar descubierto
el acero corten los escultores tenían menos soberbia y aunque no os lo creáis
no intentaban por todos los medios joder el paisaje para decirle al mundo: aquí está mi cagadita ¿Qué les parece? ¡Eh!
A que ofende la vista y el buen gusto…
Pues joderse que además la he cobrado. Si amiguitos eran tiempos salvajes y
deleznables donde había gente que no tenía cuenta en una caja de ahorros porque
no le salía de los cojones, las cosas se pagaban en mano que para eso se
inventó el dinero y… bueno sé que esto es tremendo y no seré creído ¡No existía
Internet! A pesar de lo cual todo funcionaba. El único sushi conocido eran las
anchoas en vinagre y las opiniones de los cocineros y futbolistas no le
importaban un carajo a nadie; se dedicaban a cocinar y a meter goles y punto;
además si un cocinero te sacaba un plato con 16 gramos de algo perdido entre
ramajes de brócoli no solo le podías soltar una hostia sin consecuencias
gubernativas, sino que además a lo mejor el que acababa en el gobierno civil
podía ser él. Pero no temáis esos tiempos no volverán y podremos seguir esta
prosperidad fantástica donde estamos protegidos de todo menos de la estupidez y
de los imbéciles, que antes también existían pero les daba vergüenza serlo y en
vez de espetártelo y twittearlo al mundo procuraban ocultarlo. Y colorín
colorado esos tenebrosos tiempos han terminado.
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