LA MEMORIA E
INTERNET
-La
gente somos muy olvidadizos hasta el punto de dejarse al abuelo o al perro en
la gasolinera por eso es útil tras despertar por la mañana saber dónde estamos
y poder reintegrar el mundo y sus reviravueltas, centrarnos en que amanece y
que eso ya es mucho; esto hay quien lo hace poniendo la COPE y quien leyéndose
el periódico. Yo lo hago tomando café en una taza metálica donde cabe un
cuartillo cumplido y donde reza en versales, ya un poco ajadas: USP ALCATRAZ.
Hay pocos recipientes como este que te permitan saber mientras desayunas que
todos somos unos hijos de puta, pero que algunos intentamos recordarlo todas las mañanas para serlo un poco
menos. Lo compre allí junto con un jabón desinfectante que se gastó hace años
pero que aún huele a matapiojo y miseria, allí aún se reconocía el olor que a
nosotros nos era familiar porque es un olor de posguerra a zotal y a hospital
antiguo recién fregado. Viene esto a cuento porque hoy que todo se registra y
fotografía, hoy que nos persiguen las cookies y las cámaras, vivimos en la
desmemoria o quizá Amazon recuerda por nosotros; en todo caso nadie quiere acordarse de quien es para poder
así figurarse que es otro pero mejor. La gente como no tiene vida propia sigue
la de otro en YouTube y se hace la ilusión de que es el con más dinero y más
pelo ¡Criaturas! Esto de ser otro también lo hacíamos los niños de antes pero
exigía más imaginación y fantasía porque había que leerse a Verne o La Isla del
Tesoro para luego ponerse a los mandos
del Nautilus o intentar desenterrar doblones de a ocho por la chopera del Ebro.
No les voy a hacer el artículo de cualquier tiempo pasado fue anterior porque
es una cosa que se la sopla a los chavales de hoy que por otra parte tampoco
van a leer esto. A mí, que he sobrepasado el
mezzo del cammin di mia vita también me la soplan los chavales de hoy día
porque soy así de bruto y nunca he creído en el futuro ese engaño y además
estas cosas van siempre a la recíproca, con lo cual y con tanto soplo este
artículo se lo va a llevar el viento, que es destino muy noble a compartir con
las hojas de chopo que el viento arrastra aquí o allí mientras buscábamos el
tesoro, y aún seguimos. Con todo he de decir que si mi abuelo que nació en 1897
y que conoció al hambre y a mí (¡que dos calamidades!) resucitase para ver que
la gente le compra pedos enlatados a una Youtuber o influencer o como cojones
se llame, se volvía a morir pero en el proceso alguno/a se iba a llevar una
hostia como un pan de pueblo y aquí poca broma que el abuelo era un albañil
bregado. Nos ha pasado como al de ese cuento de las mil y una noches que sueña
un tesoro y tiene que dar la vuelta al mundo para encontrarlo debajo de su cama
pero debajo de la cama de los chavales de ahora el único tesoro es el enchufe
para recargar el móvil. A uno lo único que le queda ya es memoria y educación
(aunque sea mala) y por seguir con la comedia (divina o no ya se verá) a lo que aspira ya uno es a: ¡Bajar a los infiernos como el Dante! / Y llevar por compañero / a un poeta con nombre de lucero ¡ / ¡ Y este
fulgor violeta en el diamante! / Dejad toda esperanza… Usted primero / ¡Oh,
nunca, nunca, nunca! usted delante. Creo que está claro; vayan pasando que
ya nos tocara a todos. De verdad que
si la modernidad era esto más les vale a estos chavales que son el futuro
espabilar un poco o sino tendrán que escuchar aquello de: Os dieron a elegir
entre el deshonor e internet elegisteis internet y ahora tendréis el deshonor.
Hemos transitado en este papelucho desde la desmemoria hasta la bajada al
averno. Todo esto es una trabajosa forma de decir que cuando os quede mas
pasado que futuro y os la sople todo (que ocurrirá, creedme) recordad siempre
al desayunar que lo único que salva a los seres humanos es la compasión; ese
género nunca se expenderá en internet y además
os permitirá transitar indemnes por los infiernos y pasar las llamas como en
una fiesta de San Juan.
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