EN EL
DIVAN DEL PSICOANALISTA
Me
dicen que tenemos en estado de estupor a la derecha patria, se creyeron su
propia propaganda y eso es como si una cascabel se mordiese la lengua. De todas
formas mi vocación pedagógica me impulsa a exponerles, o más bien a recordarles
una serie de hechos que, sumados todos ellos, quizá les puedan ayudar a
comprender y asimilar su radiante
victoria. Enumero: Ansar y las armas de destrucción masiva, aquellos pies
encima de la mesa, aquella boda imperial en El Escorial, aquellos trajes que
había que mandar a estirar los bajos a Londres, aquellos bolsos que costaban lo
mismo que un coche de gama media, aquellas cacerías de ministros que parecían
presididas por el fantasma del generalísimo, aquellas queimadas fraternales con
conocidos narcos, aquellos hilillos de plastilina, la goma-2 de Atocha, aquel
contable tan simpático llamado Bárcenas, aquellos ministros con cuentas en las
islas Caimán, aquella particular forma de dar de baja a martillazos a los discos
duros de los ordenadores del partido, aquellas altivas lideresas que aparcaban
donde querían para no estropearse la permanente, aquel Eme Punto Rajoy que
nunca supimos quien pudiera ser, aquellos bloqueos chantajistas de las
instituciones (CGPJ, Supremo, etc…) aquellos líderes que se sacaban carreras
universitarias en un plas, esa forma chulesca de tratar a quien no comulga
(¡qué bien puesta aquí la palabra!) con sus principios. Podría seguir hasta
llenar un par de folios. Si desciendo a lo menudo, si pasamos al nivel
autonómico y concejil la cosa da para varios tomos. Creo que con lo expuesto
tiene la derecha española donde hallar una buena parte de la explicación que
está buscando y no encuentra. Ellos son como los peces de colores con memoria
de pocos segundos, quieren ser animales sin historia, pero un partido sin
pasado no sabe de dónde viene y vete a saber a dónde va. Ocurre además el inconveniente de que el
votante se acuerda de estas menudencias que acabo de exponer; el desfase de
recuerdos entre estas dos realidades es la que provoca sobresaltos y alifafes
como este, que deben superar. Cabría aquí, recordarle al señor Feijoo la
importancia de la cultura clásica, que ya no lo va a espabilar pero le ayudara
en su tránsito hacia los consejos de administración que le esperan en el
horizonte. Alguien debería explicarle la vida del rey Pirro de Epiro, uno de
los mejores generales de su tiempo y de los pocos que derrotaron dos veces a
los romanos… tras lo cual presto su nombre a las victorias pírricas que se
quedaran así bautizadas por la fuerza del consonante y de la historia; pues de
lo contrario muy bien pudieran pasar a llamarse victorias feijonianas, pero
convendrán conmigo en que este vocablo no tiene pinta de cuajar, ni quien lo incubó
tampoco pues el gallego va camino de ser uno de esos faraones breves, que para
cuando el cantero se decidía a tirar de cincel para inmortalizarlos y poner su
nombre, ya habían desaparecido. Pues nada hombre ¡Felicidades por su victoria
señor Feijoo! Y espero que mi modesta (y no exhaustiva) exposición de recuerdos
le ayude a asimilar y comprender este triunfo que de lo contrario se le pudiera
atragantar con muy mal pronóstico. Al actualizar sus conocimientos de cultura
clásica, que le expliquen también que Sánchez es como Mitridates, que engorda
con cada toxico que le administras, (también gano varias veces a los romanos, pero su nombre lo dejo para denominar la inmunización a los venenos: Mitridatismo); y si quiere consolarse
viendo que sus desdichas no son nuevas si no patrimonio de la doliente
humanidad; que le expliquen también que la fábula de la lechera data de Esopo y
tendrá 2500 años, y la de vender la piel del oso es probablemente aún más
antigua y ya la contaban en la última glaciación para entretener el frio
intentando abrigarse con una piel imaginaria. La humanidad vive de cuentos y la
estadística es una fábula más de la cual Vd. se ha fiado. La estadística, Sr.
Feijoo, es ciencia exacta pero artera; así mientras Vd. se come dos pollos y yo
miro como Carpanta, la verdad estadística nos dirá que nos hemos comido una
media de un pollo por cabeza. Ese pollo inexistente que se comió Vd. es el que se
le ha atragantado y le ha provocado esa indigestión de nada entre dos platos,
ese atracón de victoria que la ciencia no sabe remediar porque el pollo no
tenía entidad, y no existen antibióticos contra las victorias ni contra la idea
de un pollo. Se va a morir Vd. de éxito y de nada.
PD:
El pronóstico del mar en Sanxenxo es: Visibilidad buena. Mar de fondo de
noroeste con olas de 1 a 2 metros. Se espera que el Bribón vuele sobre el
espejo de la ría de Pontevedra. Eso también.