LA MODERNIDAD YA ESTABA INVENTADA
-Me
despierto y me palpo, es una costumbre de cuando suspendía ciencias naturales,
una manera práctica de saber que se está vivo sin llegar a la disección (aunque
algo tienen de casquería estas hojillas volanderas) Una vez comprobado y
anotado (Charly 1 – Parca 0) se puede empezar otro día. No, querido lector mon semblable, mon frere esto no es un
libro de autoayuda, es un ajuste de cuentas pero no una venganza con lo cual
con cavar una tumba me vale, que ya tengo una edad y el azadón pesa. Como decía
Gil de Biedma esto es para mis padres que no me estarán leyendo y para mi
lector que no es una metáfora es que solo tengo uno. Pero no se engañen, la
modernidad les ha hecho creer que un escritor debe tener lectores y es mentira,
un escritor lo que tiene que hacer es escribir y de lo demás se encarga la
posteridad que dentro de 200 años descubrirá que Jabois o Trapiello en realidad
me copiaban a mi (aunque sin saberlo, hay que ser justos) entonces, yo que estaré
tan ricamente en mi tertulia de amigos muertos diré: pues ahora joderos.
Como
Vds. no tienen tiempo para leer estas maravillas también es una página de crítica
literaria, muy particular eso sí porque aprovechando que no me lee nadie al que
critico es al lector en hipótesis, que no ha leído el libro ni tiene intención,
ya para eso es mejor no leerme a mí que es más cómodo y más culto porque no soy nadie.
Toca hablar de un libro del siglo de oro que no se ha leído Pérez Reverte
porque si no ya lo hubiese alatristado. El padre Pedro de León es un jesuita
del XVI que se dedica a ahorcar gente (Él no es el verdugo, es el que sube al patíbulo
para mandarlos derechos al cielo) El buen padre es un poco Sherlock y se mueve
con soltura por la cárcel de Sevilla y por el mundillo de los jaques, así vemos
que sagazmente descubre - y no pocas veces - que al que hay que tirarle de los
pies es inocente. Aquí viene lo sutil; si hubiese sido franciscano hubiese
escrito “El Nombre de la Rosa” pero
queda dicho que es jesuita o sea practico y resolutivo y una vez que los tiene allí
confesados y viaticados encuentra mejor callarse ya que irán al cielo y eso es
otra muesca en el revólver del buen padre, ósea que es como bautizar negritos o
chinitos: una contabilidad, una estadística ¿Se van dando cuenta de lo
posmoderno del asunto? Si, lo difícil es hacer transitar al “prójimo” (las
comillas mejor puestas de mi vida) las escaleras que llevan al patíbulo que
resulta que son las que llevan también al cielo. Ahora todo es digital y la
gente sube los escalones pensando que está en internet; en el Facebook o en el Twitter
y para cuando se cosca hay tanto personal tirándole de los pies (por ayudar a bien morir) que le
arrancan la cabeza. Ósea ahora no hace
falta verdugo porque hay la tira de gente piadosa que están esperando para
hacerlo gratis, tampoco hacen falta corchetes porque la victima sube de propio
pie y con alegría. Solo necesitamos a la víctima (Vd.) y tampoco la necesitamos
mucho porque hay fila desde por la mañana y codazos y empujones como en el
reparto de una herencia.
¿Entonces
cuál es el consejo? Este jesuita cometió el error de nacer en Jerez de la Frontera
ya que si hubiese nacido en Azcoitia o Rentería me hubiese dado para dos artículos
(por lo del árbol, las nueces y las victimas) en todo caso el consejo es que
cuando vean Vds. a una multitud desocupada que está salvando a alguien tiren
para otro lado por la primera calleja y desconfíen cuando alguien les
convide a subir una escalera aunque sea gallego y no sepan si esta subiendo o bajando; mis amigos muertos me tienen dicho que el cielo
no es para tanto y además allí los bares cierran prontísimo. Tampoco doy muchas
pistas del libro porque total Vds. no se lo van a leer y cuando se lo lea
Reverte todo el mundo dirá que le copie yo. Pero Arturo, en la posteridad te
espero.