Una sombra tan solo seras

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sábado, 29 de junio de 2019

De la inutilidad de los Atlas




- De ilusión también se vive y hay quien vive de ilusiones; como este, su seguro servidor. De chaval frecuentaba a Sherlock Holmes y otras compañías desaconsejables; y siempre he recordado cuando en: Estudio en Escarlata, el Dr. Watson se queda patidifuso al descubrir que el detective más listo desconocía la teoría de Copérnico y; “Ahora que lo sé intentaré olvidarlo”. (por considerarlo un dato inútil al detectivismo). A mí,  siempre me había parecido muy chistoso… Hasta que he descubierto ¡Tachaaan! El Terraplanismo.
¡A tomar por culo el “Eppur si mouve”! Y al pobre Galileo Galilei que lo acababa de sacar el vaticano (Ratzinger) de chirona y se las prometía tan felices después de  tres siglos y medio de estaribel sin condicional… El mundo es que es un pañuelo (planchado) Es, este, un movimiento que cuenta con cientos de miles de seguidores en la redondez terrestre (y este lugar común pasa a tener nuevos significados); además,  dense por jodidos cuantos esto leyeren, porque resulta que la cosa es contagiosa y todos los que hemos contactado con la toxina nos infectaremos (sic. lo dicen en YouTube). Lo mío ya no tenía remedio, (lo siento por lo de Vds.) pero volveremos a la edad media y a lo mejor dentro de unos siglos hay que volver a descubrir la penicilina y la ducha diaria. Encima estos chiflados con sus locos cacharros, van a hacer un crucero para encontrar el muro de hielo donde se acaba el mundo y… ¡Atención! Van a tirar un cohete que, según sus propias teorías (digo yo) corre el grave riesgo de pinchar la cúpula que nos aísla, y supongo que el cielo caería sobre nuestras cabezas que era lo único que temían Asterix y Obelix. Desde luego temo por su seguridad; (la de Vds.) que yo, estoy asegurado en La Unión y el Fénix o en una de esas, y mientras pague el recibito amarillo estoy pimpante y rozagante. Además de los atlas tendremos que usar los manuales de historia para calzar armarios cojos. Aunque últimamente la historia (esa maltratada musa) está en todos los programas electorales guays; ha pasado de ser un relato de lo que pasó, a ser una cosa creativa y cambiante; Elcano anda en poder de portugueses;  y su majestad católica no tiene maravedises para su rescate con el presupuesto de la Leti (resulta que el Borbonato es mileurista), disimulen el compadreo pero uno es republicano (de la república romana, lo tengo dicho) y además descendiente de pioneros. Lo debía ser mi abuelo (“avant la lettre”) que nació en 1897 y se murió a los 100 años descojonándose de los que nos creímos que el hombre había llegado a la luna. Me dijo que no miraba nunca al cielo por no ver estrellas. Mi abuela decía que era porque siempre trabajó (de albañil) en una base del ejército del aire. Pero mi abuelo (que estaba en el secreto y jamás frecuentó un atlas) fue el que me apunto al recibito amarillo y me enseñó a mirar al suelo. Mi abuelo; un Crack.

martes, 14 de mayo de 2019

Mi bola mágica (27/4/19)



Como a nadie rindo cuentas (pues nadie cuenta conmigo) me puedo permitir ejercicios de adivinación que en otras épocas hubieran terminado en un largo proceso rematado por una columna de humo a las afueras (pero no muy lejos) de la ciudad. Escribo esto el sábado antes de las elecciones usando mi bola mágica (a mi bola) y aprovechando que, en un descuido, abolieron la inquisición. No obstante no hay magia; lo que hay es memoria y un poco de hemeroteca. Con eso basta. El electorado español es previsible y sus políticos más aún; de modo que no me atribuyo ningún mérito con mis profecías. Me pasa un poco como a Sherlock  Holmes, que era reacio a explicar sus deducciones porque luego el interlocutor se daba cuenta que las pistas habían estado a la vista de todos y le parecían una simpleza. Y son una nonada DESPUÉS de cometido el crimen (¡ejem!,¡ejem!) en este caso una vez perpetradas las elecciones. Abreviemos.
Ningún partido sacará mayoría suficiente para formar algo mínimamente estable. A continuación los partidos (todos) nos harán saber que han ganado y que respetaran el mandato del pueblo; obviando que lo que el pueblo les acaba de decir es: QUE SE ENTIENDAN. Así pues nada tendrá de particular otra vuelta (a final de año o por ahí, vaya Vd. A saber). ¿Cómo solucionar la que se nos viene encima? Tiremos otra vez de hemeroteca. En el S XIII cuando los cardenales (aquí léase diputados) no llegaban a un acuerdo sobre la elección de su jefe bien por falta de inspiración divina o por otras causas más terrenales; los sufridos ciudadanos (aquí léase votantes) discurrieron el radical, y efectivo, expediente de encerrarlos a pan y agua hasta que se pusiesen de acuerdo; seremos algo más generosos, que son otros los tiempos, e incluiremos vitamina C para sus señorías. El resultado, entonces y ahora,  es que rápidamente se llegaba a un  acuerdo. Siento tener que acabar esta columna así (léase otra vez la primera frase) pero...
¿A que no hay cojones?

 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...