Una sombra tan solo seras

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domingo, 30 de junio de 2019

Bicarbonato




-Reconozco que soy raro, incluso muy raro. No a la manera de algo precioso o valioso; si no a la manera de un cuerpo extraño, o a la de un marciano que aterrizó hace sesenta años y aún no se cosca de qué va esto. Mi tertulia de muertos ayuda mucho (o nada según se mire) ya que me dicen que, esto, (lo que vivimos) no va de nada en concreto. Aquí, en estas noches de fumeque y charla se cita mucho a Shakespeare; ya saben: “La vida es solo una sombra caminante, un mal actor, que durante su tiempo, se agita y se pavonea en la escena, y luego no se le oye más. Es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, y que no significa nada” (Macbeth) Por si les cabía alguna duda el idiota soy yo, y el cuento es mi vida; que voy poniendo en estos papeles por si alguno alcanza a encontrarle algún sentido o significado que a mí se me ha escapado, y es tan amable de comunicármelo. Cada uno es el idiota de su propia vida y los afortunados son los que no lo saben y  los que se creen que detrás de las bambalinas hay alguien dirigiendo y que cuando se acabe la obra bastará con quitarse el maquillaje y esperar a la siguiente función. Me dicen que si les quito a mis cosas el ruido y la furia podría llegar a algo. Pero el ruido y la furia es lo único que me han dejado y no tengo previsto ir a ningún bar cuando acabe la función (aunque me encantan las sorpresas me dice Hemingway que; morirse, consiste en que te cierran  todos los bares) La sorna ácida es lo que me sale porque soy un cuerpo extraño sumergido en un medio ácido. La acidez es lo contemporáneo y cuando hay que digerir la actualidad, lo hago a base del bicarbonato de estas páginas. La vida es digerir bien y dormir a pierna suelta y yo tengo el estómago delicado y me paso las noches en blanco hablando con gente muerta; los médicos que tengo (como Shakespeare) no me curan; solo me diagnostican osea que no sabemos cuándo nos moriremos pero si sabemos de qué.  Mientras amanezca seguiremos actuando ya que el público ha pagado entrada; y si la sala está vacía, la función se da igualmente por una cuestión de pundonor; que es algo que abulta mucho y no sirve para nada (excepto para afrontar la sala vacía) No sé cómo se apañan los demás con su rareza. Mucha gente se apaña con el libreto (falso, claro; porque la vida no tiene guión) Yo, voy tirando con este bicarbonato; un punto cáustico pero que disuelve a maravilla y neutraliza la ingesta de lo políticamente correcto, que es algo que corta la digestión y provoca cálculos; (interesados y biliares), y pérdida de audición (el oído se queda estupefacto) Ya saben, bicarbonato; ¡a puñados!

 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...