Una sombra tan solo seras

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sábado, 28 de septiembre de 2019

Ríos, manzanas y encuestas



-Hay libros que no conviene leer dos veces y cosas que admiten un solo uso por desechables. Le pasa a algunas maquinillas de afeitar y a los ultimos libros de Cela. Son como esos ríos o arroyuelos de la filosofía griega, donde si intentas bañarte dos veces vas aviado. A la segunda va y sale otra persona que a lo mejor no se lleva bien con la primera y encima sacas la roña de otro, o la tuya que no se ha ido y ya tenemos el conflicto solo por bañarse. Los baños de realidad son otra cosa aunque tampoco descostran; vienen bien a boticarios y ferreteros; gente un poco así, sana y pegada al suelo, que vende específicos y ferralla para dar al personal soluciones concretas y positivas; lo mismo para curar un catarro que para cepillar y carpintear una mesa vieja. Los políticos nunca deben someterse a este tipo de pediluvios porque se resfrían, la realidad les sienta muy mal (es un hecho probado) Por eso encargan todo el rato encuestas, a ver cuál es la temperatura del agua en vez de usar un termómetro que es lo que haría un boticario o ferretero; son encuestas para ver si del baño van a salir más jóvenes, como si fuese un baño mercúrico y filosófico, y sus consejeros y pelotilleros las maquillan un poco para que no lloren; que es fuerte cosa ver llorar a un hombre hecho (aunque en su vida haya sido derecho) y da mucha grima ver secarse las lágrimas con una corbata de seda. Las encuestas son como el espejito mágico de la madrastra que si no te dicen que eres la más bella hay que romperlas y luego traen siete años de mala suerte, pero para los demás; que ellos siempre tienen un papel en el cuento, un protagonismo aunque sea el de madrastra. Pasa, que si nosotros no mordemos la manzana se acaba el cuento, o peor aún, le cambiamos el final que es algo que pone muy nerviosos a las fuerzas vivas y resulta intolerable para las fuerzas muertas; que en este país siguen jugando un papel, que es el de darnos a prueba (como los meloneros de antes) fruta envenenada o en mal estado. Lo que tiran los almacenistas en otros países aparece aquí como fruto fresco, recién cogido en el árbol del bien y el mal, una capita de pruina y… ¡Mire amigo que manzana! ¡Como brilla y reluce! La cosa de los cuentos y las encuestas se ha perfeccionado mucho desde los Grimm, ahora son de Disney osea fusilados sin pudor y con el pie del final cambiado, no sea que vayas a aprender algo que te sea útil. Los venenos también han alcanzado un punto de perfección notabilísimo, que aprobarían sin dudar los Borgia (que se suele olvidar que eran Borja, osea españoles) ahora, si muerdes la manzana las convulsiones no empiezan hasta después de haber votado; y no sabemos si habrá un príncipe dispuesto a besarnos (la realeza solo besa a los suyos). Vds. sabrán ya que cuento van a leer, y por tanto que fruta van a morder; yo, los estoy quemando todos en mi hoguera que es lo que pide el otoño y la razón, y ya solo pruebo higos de mi higuera, que es lo que hacían los presocráticos por curarse en salud. ¡Ojo con las encuestas!

martes, 20 de agosto de 2019

Blanca Nieves se lo monta con los enanitos




-Se sigue considerando al porno fuente de innumerables desgracias modernas y sobretodo se le trata como a una perversión que se hubiese descubierto gracias a internet. También se habla mucho de la infancia/adolescencia que se cría con acceso al porno y de sus espantosas consecuencias. El problema existe, pero es porque siempre ha existido. La “infancia” y la “juventud” son inventos modernos. En la época romana los críos ya veían el porno en directo porque las meretrices se lo montaban debajo de cualquier puente, desde esa edad ya eran aptos para currar también, quiere decirse que la pretendida inocencia no existía, y si seguimos en el tiempo ahí tienen a Rinconete Y Cortadillo que a sus catorce años se las sabían todas y además le podían dejar a uno más limpio que una patena. Es desde hace poco más de cien años que la juventud aparece como bien a preservar, y si pensamos en el viejo refrán castellano “Cuando seas padre comerás huevo” vemos cuánto han cambiado las tornas. Hemos decidido que la inocencia es hasta cierta edad obligatoria y quizás sea eso un error. Desde luego la infancia debe ser objeto de protección pero quizá no de aislamiento en una especie de cuento de navidad del que luego la vida les obliga a aterrizar bruscamente y pienso que de ahí vienen muchas de las consecuencias indeseadas. Peter Pan se queda en el país de Nuncajamas porque ahí puede hacer lo que le salga de los mismísimos. El caso es que hemos pasado de una indeseable infancia Dickensiana; lóbrega, siniestra y cruel (y que sigue vigente en algunas partes del mundo), a un cuento empalagoso y fantástico de Disney que tampoco es inocuo aunque lo parezca. La falta de empatía por los demás de buena parte de la juventud, es porque han sido criados como príncipes de cuento y creen que en su reino de fantasía todo le es debido y les pertenece. Así educa la peña en casa a su majestad (el nene) y luego da igual que en el cole les enseñen igualitarismo o como se llame porque es una asignatura “maría” de la que pasan mientras se mandan mensajes por el móvil. No creo que el porno en si (que convive con nosotros desde las cavernas) sea culpable de los males que se le adjudican. Más bien habría que actuar en la educación, pero eso sale muy caro, es poco vistoso y va contra el relato "oficial". Sustituir los cuentos de Perrault o de Andersen que cumplian una función milenaria por los ridículos pastiches de Disney es un vano intento de prolongar las fronteras del parvulario hasta más allá de lo razonable; y lo que nos enseña la historia es que cuando despiertas al hombre de sus sueños y utopías tiene muy mal despertar y suele correr la sangre; la de verdad, no la de los dibujos animados.

sábado, 8 de junio de 2019

Cuentos y onomatopeyas




-Vuelvo sobre mis pasos, otra vez, porque soy alguien que se perdió en el desierto de la modernidad y camino en círculos y con orujo en la cantimplora. Hable ayer de la muchacha que, incapaz de ordenar su vida tiene los armarios impecables. Orden es saber dónde está cada cosa y en mi caótica casa (caótica para los demás) sé dónde está hasta un bolígrafo que deje hace veinte años en una repisa. Es, como ya tengo escrito; el pensamiento mágico, que creímos superado en el siglo de las luces. Soluciones infantiles para problemas complicados. Tener las sábanas apiladas por tamaños y colores no te va a ordenar la vida (ese desorden) te va a ordenar el ropero, y es cosa que ya practicaban nuestras abuelas y madres sin darse importancia; pero ahora caigo en que, si tu cerebro solo tiene una docena de cajones es posible que el método funcione. La vida surgió del caos y a lo único que podemos y debemos aspirar es a tener un orden interno, osea una moral, una ética; no colectiva (¡Qué horror!) sino de compromiso individual. La suprema imbecilidad es relacionar eso con la forma de doblar los calzoncillos. El lenguaje inclusivo (¡Aghhh!) no va resolver la discriminación, pero a un pensamiento vacuo le va a dejar muy tranquilo creyendo que ha hecho (está haciendo) algo importante y rompedor; pero ya Machado, nos enseñó que llevar la gabardina con lamparones no influye sobre la limpieza poética (que es la del alma). El premio Nobel (el de literatura y/o el de la Paz) nos aleccionó que un galardón es, en demasiados casos, tangencial a la calidad; Tanto por acción, como por omisión, (Borges, Cesar Vallejo, Cortázar, Kissinger, Arafat…) es decir la paz que interesa es la de los cementerios; tener los muertos bien ordenaditos cada uno es su cajón. Por eso tengo una tertulia de muertos levantiscos, que no se han resignado a la tumba (los he acogido porque en el cementerio no se puede fumar, no sea que perjudiquemos la salud de alguien). El mundo se ha vuelto una guardería infantil, donde nuestros bondadosos pedagogos nos sustraen a los peligrosos cuentos de los Grimm o de Perrault para sustituirlos por la tontuna de Disney. Desde luego para el poder es más fácil manejar un jardín de infancia que una sociedad de personas adultas, y de lo que se trata, (por todos los medios) es  de que no pasemos de la adolescencia; no vaya a ser que nos dé por pensar y les desordenemos el chiringuito. Lo que quiere el poder (en cualquier época) es que gritemos ¡Vivan las caenas!  Y mejor aún, que solo digamos ¡Beee! Yo, seguiré diciendo ¡Miau! y esta última onomatopeya denla Vds. por emitida por Don Latino (en mi tertulia los bohemios son punto fijo) desde el mismísimo Callejón del Gato.

sábado, 18 de mayo de 2019

La Realidad y los frikis




-Vuelvo a “Juego de tronos”. Ya dije en un artículo que me gustaba, y desvelé en exclusiva para Uds. cuál iba a ser el final. Leo que ya circula por ahí una petición con más de 400.000 firmas para que cambien el final. Me froto los ojos pero el dato sigue ahí y tendremos que volver a ello. Me viene a la mente la palabra, majadero, pero mi editor me dice que voy a perder casi medio millón de lectores (que se dice pronto). Así que no la pongo. El personal, como renunció hace tiempo a cambiar la realidad se conforma (¡Exige!) que las pelis de Disney acaben bien: Que la madre de Bambi le tire con posta 00 al cazador; Que Caperucita suelte al lobo (que será vegano o no será) en algún espacio protegido… ¡Cuánta impotencia! Hay que cambiar los finales para que no nos alteren la digestión. Preferimos ver el almíbar de HBO o de Netflix a ver a un abuelo rebuscando en un contenedor. Pero del almíbar se alimentan las moscas (tranquilos, no hay moscas en Invernalia). Luego viene la realidad y te da un baño a la intemperie y nos pilla un catarro el nene, que ya tiene 40 tacos pero sigue con el sonajero y el correpasillos, y coge una rabieta si ganan los malos. Ya habrá por ahí una petición para cambiar la historia de España; los nacionalistas están a ello y no paran. Lepanto será una regata de traineras, que ganó la de Portugalete, y los remeros que se sentaban en la bancada irán sin grillos y bebiendo chacolí. El caudillato se tiró cuarenta años intentando reescribir la historia y ya ven Vds. los resultados. Ahora tenemos 17 historias diferentes (a la carta) en otros tantos libros de texto (eso sin salir de la península Ibérica o como se llame ahora). No escarmentamos y Colón se va a bajar de la columna y se va a poner de mantero en las ramblas antes de que lo defenestren desde el otro lado del charco, que desde éste ya le tiran tomates. Lo dijo el ingenio del franquismo (Agustín de Foxá) que en cuanto vio que la primavera ni volvía a reír, ni venia; se dedicó a la lucidez y a fumar puros: “Si Colón hubiese sido un caballero al volver se habría callado”. Que la realidad no se imponga (¡Que se habrá creído, la muy…!) Enciendan el televisor.

 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...