ESPAÑA EN
EL CALLEJON DEL
GATO
Es
España el país del esperpento, esto fue Don Ramón del Valle- Inclán el primero
que lo formuló por escrito, pero no lo invento, simplemente saco a la luz la
veta mineral de disparate que siempre ha socavado lo hispano. Hoy todo es
esperpento, porque los espejos deformantes ya no están en el madrileño callejón
del Gato; han saltado de sus marcos apolillados y se han reproducido como una
plaga gracias a internet, al punto que ahora todos llevamos uno en el bolsillo.
La oscura pantalla de nuestros móviles ha devenido no solo en espejo delator de
intimas deformidades, es también el agujero de la cerradura por donde muchos espían
el mundo. Solo los millonarios están, hoy día, de acuerdo con la realidad que
les rodea. A los demás no les gusta el mundo y por eso lo miran a través de
este cristal de Campoamor que les hace ver el mundo del color que ellos
quieren. Yo escribo, que es otra forma de autoengaño que yo creo más lúcida pero que muchos consideraran más aburrida,
menos interesante, que recurrir al caleidoscopio de bolsillo que yo también uso.
No es esto un llamado contra la tecnología, puesto que la estoy usando en este
momento. Es solo una reflexión nostálgica, porque la nostalgia es lo que nos
queda tras proceder al borrado de la memoria, el cerebro no se deja resetear
del todo (sería muy cómodo) hay archivos que no se dejan borrar y los llamamos
conciencia unos y alma otros. La brecha que me separa de la siguiente generación
no es pues solo digital, es también humana, es la forma de ver al mundo: o
directamente o a través de un móvil. A mí me viene bien el WatsApp, pero
necesito una tertulia con personas físicas a los que poder tocar. Una pantalla
te devuelve un reflejo pero unos ojos te devuelven las insondables
profundidades del ser y por eso son más incomodos, no se pueden apagar como un
artefacto y cuando se apagan solemos echarlos de menos por el resto de nuestra
vida. Debemos conformarnos con su reflejo pero la chispa ya se ha ido. Este fenómeno
es mundial y no exclusivo de España, lo que nos singulariza es la manera
despiadada de fustigarnos unos a otros. El peor enemigo de un español es otro
español. Aquí los picaos de San
Vicente procesionan todo el año y nunca falta un voluntario para pinchar el moratón
y que corra la sangre.
Las
chicas que, con gran mérito, han ganado un campeonato del mundo de futbol ahora
pretenden cambiar la realidad y a mí esto no me parece meritorio sino un
esperpento de los que solo suceden en España. Me parece muy bien que hayan conseguido
echar al patán ese. A partir de ahí es como si alguien, por sacar matrícula de
honor, pretendiese cambiar el claustro universitario porque no le gusta. Es muy
posible que la tal junta rectoral deba ser sustituida, e incluso arrojada a las
tinieblas exteriores; pero eso no se hace aprovechando que el Pisuerga pasa por
Valladolid, son otros los mecanismos a usar. Pongo de ejemplo a estas chicas
porque el futbol femenino me importa tanto como el masculino. Absolutamente
nada, no he visto en mi vida un partido de futbol entero ni pienso hacerlo jamás,
y por eso creo que puedo opinar con algo de objetividad sobre este esperpéntico
asunto. Estas chicas han ganado casi 300000€ por persona más lo que
cuelga por patrocinios y publicidad. A ellas les parece insuficiente y a mí una
barbaridad. Ahora es cuando salta alguien comparando con los salarios de los
chicos (que a mí me parecen directamente obscenos) y digo que no se arregla un
esperpento con otro. Digo también que cuando uno se mete en una empresa y cobra
por ello se supone que acepta las normas de esa empresa pues nadie le ha
obligado a trabajar ahí. Se sabe que las normas de las empresas (cuales sean da
igual) son manifiestamente mejorables y por eso precisamente existen
inspectores de trabajo, jueces, abogados y procuradores de lo laboral. Por eso
se crearon los sindicatos que supusieron un gran paso adelante para la
humanidad. Lo que estas chicas pretenden es una suerte de chantaje aunque ellas
no lo vean así. Y ya por ultimo reflexiono porqué se tiene que ceder a un
chantaje (no a una negociación) en el caso de un deporte y no en el caso de una
investidura, y conste que no comparo personas (me parecería insultante para
estas chicas compararlas con un miserable como Puigdemont) sino situaciones.
Las mujeres por el hecho de serlo no deben tener ni un ápice menos de derechos
o consideración que los hombres…pero tampoco más. A los catalanes les pasa lo
mismo, que por serlo no deben tener más derechos que un señor de Albacete. Que
estas consideraciones igualitarias no calen en determinados cerebros me parece
penoso. Lanzarse a conquistar el palacio de invierno en pantalón corto y con un
balón me parece esperpéntico. No se si dan cuenta estas mujeres que lo que pretenden es abolir el capitalismo, osea que los trabajadores de una empresa se apoderen de la direccion, y la ultima vez que se intento esto no salio muy bien como todos sabemos. A mi por mi pasado (y mi presente) anarquista esto no me parece mal sino disparatado, porque vistas sus declaraciones no se si saben bien donde se meten. Mucha suerte chicas, a ver si rompeis los espejos del callejon del Gato.
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